PROYECTO DE
LEY
REFORMA DEL
ARTÍCULO 78 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA PARA EL FORTALECIMIENTO DEL DERECHO A
LA EDUCACIÓN
Expediente
NO. 15.638
Ver artículo
78 de la Constitución Política vigente
ASAMBLEA
LEGISLATIVA:
"Sabía
yo que el problema más difícil es el de la miseria, el de la inexorable
indigencia de nuestras familias campesinas, y, sin embargo, comprendí que lo
social debe anteponerse a lo económico, para que lo uno sea consecuencia de lo
otro. No se me ocultaba que mi esfuerzo, por grande que fuera, por mucho que
quisiera abarcar, tendría que quedarse corto; pero no desconfié en las virtudes
innatas y en el profundo sentido de justicia de mi pueblo, y no tengo porqué
arrepentirme. "
Dr. Rafael
Ángel Calderón Guardia
La
población costarricense históricamente ha reconocido el papel trascendente que
la educación ha jugado en el desarrollo integral de nuestra sociedad, al ser
instrumento de movilidad social, promotor de oportunidades, sustento de la paz
y de la democracia que ha vivido Costa Rica, gracias a las visionarias
decisiones de nuestros antepasados que apostaron por la inversión en educación,
la más rentable de todas.
En los
últimos años, y pese a la fuerte caída en los índices educativos sufrida en la
década de los 80, se ha logrado recuperar la cobertura de la Educación Media;
se ha ampliado la Educación Preescolar, en el año 2000, a un año más de
educación formal en beneficio de nuestros niños y nuestras niñas, una de las
razones por la que se ha llegado a una de las coberturas más altas del
hemisferio en este nivel Preescolar; se ha realizado una fuerte inversión para
construir y recuperar una infraestructura escolar que había sido abandonada y
-fundamentalmente- se ha hecho un enorme esfuerzo -progresivo- por alcanzar una
educación de excelencia con equidad, poniendo acento especial en la exigencia y
la disciplina interior como factores fundamentales del éxito escolar. Es
oportuno recordar parte de la política educativa puesta en marcha por nuestros
gobiernos de la última década que otorgan financiamiento específico a la
Educación Técnica, impulsan el "construtivismo",
una educación más participativa, creativa y critica, que fortalecen el enfoque
integral de !a sexualidad humana y que establecen como eje vertebrador
de toda la acción educativa el tema de los valores, con fundamento en la ética
de la alteridad, del reconocimiento del otro en sus derechos y sus
potencialidades. Hoy, este tema, es por
decisión del Consejo Superior de Educación un "eje transversal" que
sustenta todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Sin
embargo, en la actualidad, persiste la percepción, en la población
costarricense, de que, en materia educativa, todavía quedan áreas del sistema
por mejorar.
Obviamente,
no se trata de buscar culpables de las deficiencias y déficits
de nuestro sistema educativo, sino de que nos entreguemos todos a la tarea de
construir, patrióticamente, soluciones y llevarlas a la práctica, con una
visión integral y de avanzada, pues no cabe duda de que para que Costa Rica
enfrente con éxito los retos y aproveche las oportunidades que presenta el
mundo en la actualidad, tiene que impulsar una gran reforma educativa, con
prioridades consensuadas, la cual es requisito fundamental, indispensable e
inmediato.
Solo invirtiendo,
de manera significativa, recursos presupuestarios en el fortalecimiento de la
educación nacional, estaremos construyendo una sociedad cada vez más libre, que
dispone de las herramientas necesarias para
construir su propio bienestar y progreso, en armonía social, libertad y
solidaridad.
Los países
desarrollados reconocen la educación como su mejor fuente de inversión. Varias
economías mundiales, durante las décadas más recientes, han alcanzado un
crecimiento notorio porque han invertido para lograr una educación básica
universal y de alta calidad, así como una educación media con altos índices de
promoción y conclusión de este nivel escolar.
Por otra
parte, sabemos que a mayor promedio de escolaridad de la población de un país,
se logra una mejor calidad de vida, permitiendo una mejor repartición de la
riqueza; es decir, la educación es la mejor herramienta para combatir y reducir
las desigualdades.
Si bien
América Latina, en términos generales, aún enfrenta el gran desafío de eliminar
el analfabetismo, primero y elemental paso para el combate de la pobreza, Costa
Rica, que lo tiene en un 4.8% (censo año 2000), está mejor preparada para ir
más allá: nuestro sistema educativo ha de mejorar, para toda su población
escolar, el tránsito y el acceso a la información y el conocimiento, de la mano
con los valores, la formación ciudadana y los instrumentos para su
interiorización e incorporación creativa, pues un pueblo con conocimientos,
valores y un adecuado manejo de la información, es un pueblo capaz de participar,
producir y tomar decisiones inteligentes y solidarias y disfrutar de sus
resultados.
El inicio
de un nuevo siglo, bajo nuevos paradigmas, con una nueva dimensión del mundo,
bajo esquemas de libre comercio y modernas tecnologías, marca un momento importante
para reflexionar sobre la necesidad de introducir cambios estructurales en el
sistema educativo costarricense.
Para entrar
en el mundo del futuro y encararlo con éxito, no solo requerimos de
conocimientos científicos y tecnológicos, en el entendido de que la tecnología
es tan solo un instrumento de trabajo para mejorar la calidad de vida de la
persona, sino también impulsar, con mayor empeño, una educación sustentada,
primordialmente, en la formación en valores, como la libertad, la solidaridad, la
confianza, la paz, el respeto, tolerancia, la convivencia, la responsabilidad
por nuestros actos y decisiones o por nuestras omisiones.
Para romper
el círculo de la pobreza, mediocridad y subdesarrollo, requerimos de una
educación que enseñe a pensar, no solo a memorizar, una educación que exalte
los valores del trabajo, la libertad, la paz, la democracia y la
responsabilidad -individual y colectiva-, una educación que valore el uso de la
lógica, la creatividad, la autenticidad, la sensibilidad, los deseos de
superación, el espíritu emprendedor y empresarial; en pocas palabras: una
educación de calidad. Es en la educación
donde está la clave de nuestra superación personal y de nuestro éxito como
sociedad y como país.
El
mejoramiento continuo de nuestra educación adquiere relevancia como uno de los
más inmediatos compromisos que Costa Rica debe asumir, de ahí la satisfacción
de la Fracción legislativa Social Cristiana por el anuncio del Gobierno de la
República del Relanzamiento de la Educación y la proclama del 2004 como el Año
de la Educación y eje transversal de gobierno, con un objetivo claro: combatir
la pobreza y reducir las brechas entre el sector rural y el urbano.
Para
aprovechar las oportunidades y hacer frente con éxito a los retos del nuevo
siglo, el fortalecimiento del Sistema Educativo Costarricense se constituye en
una exigencia ineludible, en una misión que trasciende el cuatrienio de una
Administración y que, por ello, exige un inaplazable acuerdo nacional que se
constituya en política pública de Estado, coherente, duradera y respetada.
Ciertamente,
se requiere mayor inversión para impulsar la necesaria transformación
educacional que deje en el pasado la mentalidad cortoplacista
y apueste por un proyecto de largo plazo, donde todos los actores y sectores
sean parte de un acuerdo nacional, para fortalecer el desarrollo de una
educación integral que tenga como centro del proceso a la persona humana,
porque invertir en educación es invertir en desarrollo humano.
Conscientes
de la relevancia de la educación como tema eje del desarrollo humano, el Comité
Ejecutivo Nacional y el Consejo Político Nacional del Partido Unidad Social
Cristiana, no solo aplaudieron el compromiso asumido por el Gobierno, sino que
también hicieron dos propuestas concretas tanto al señor Ministro de Educación
como a las diferentes fracciones políticas representadas en la Asamblea
Legislativa:
1.- Apoyar la reforma del artículo 78 de
nuestra Constitución Política, con el fin de destinar el 8% del Producto
Interno Bruto nacional a la educación costarricense, de manera que la
diferencia del 2% con respecto al 6% actual, sea invertido en la Educación
General Básica y la Educación Diversificada, preferentemente en las regiones
más desfavorecidas de acuerdo con el índice de desarrollo humano. Solo así
Costa Rica será capaz de dar el salto cuantitativo necesario para garantizar un
futuro social y económico de calidad para las y los costarricenses. Propuesta
que cuenta con el aval del Consejo Superior de Educación.
2.- Asumir el compromiso de participar en la
construcción de un acuerdo nacional que favorezca el mejor desarrollo de la
educación costarricense; pues solo así, Costa Rica tendrá una definición de
prioridades educacionales consensuadas de carácter estatal, que trascienda el período
de un gobierno y promueva un desarrollo permanente.
Con esta
invitación a unir esfuerzos, tanto de partidos políticos como de las diferentes
fuerzas sociales, en la búsqueda de ese acuerdo nacional por la educación, el
Partido Unidad Social Cristiana, consecuente con sus postulados y principios,
renueva su compromiso con la educación y cumple con una, de sus más altas
obligaciones frente al pueblo costarricense.
Justamente,
la presentación de este proyecto de ley por parte de la Fracción Parlamentaria
del Partido Unidad Social Cristiana, heredera de la gran reforma social del Dr.
Rafael Ángel Calderón Guardia y comprometida con el estado social de Derecho,
responde a la primera de esas propuestas, tendiente a elevar la inversión
pública en educación, priorizándola en las zonas rurales más desfavorecidas,
según el índice de desarrollo humano, en los niveles de Educación General
Básica y Educación Diversificada, como medio de fortalecer la educación
nacional y de reducir la brecha entre las zonas rurales y las urbanas, la que
no debe sufrir más aplazamientos.
LA ASAMBLEA
LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA
DECRETA:
REFORMA DEL
ARTÍCULO 78 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA PARA
EL
FORTALECIMIENTO DEL DERCHO A LA EDUCACIÓN
ARTÍCULO
ÚNICO.- Reformase el artículo 78 de la
Constitución Política para que se lea de la siguiente manera:
"Artículo
78.- La Educación Preescolar y la
General Básica son obligatorias. Estas y la Educación Diversificada en el
sistema público son gratuitas y costeadas por la nación.
En la
educación estatal, incluida la superior, el gasto público no será inferior al
ocho por ciento (8%) anual del Producto Interno Bruto, de acuerdo con la ley,
sin perjuicio de lo establecido en los artículos 84 y 85 de esta Constitución.
La
inversión en la educación pública priorizará el fortalecimiento de esta en las
zonas con menor índice de desarrollo humano, en los niveles de la Educación
General Básica y Educación Diversificada.
El Estado
facilitará la prosecución de estudios superiores a quienes carezcan de recursos
pecuniarios. La adjudicación de las becas y los auxilios estará a cargo del
ministerio del ramo, por medio del organismo que determine la ley."
TRANSITORIO
ÚNICO.- El incremento del seis por
ciento (6%) al ocho por ciento (8%) se alcanzará aumentando un punto cinco por
ciento (0,5%) anual, hasta completar el máximo del ocho por ciento anual (8%),
del producto interno bruto.
Dicho
incremento será invertido en el
fortalecimiento de la Educación General Básica y la Educación Diversificada en
las zonas rurales de menor desarrollo humano, de acuerdo con los índices
correspondientes.
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Mario
Calderón Castillo |
Federico
Vargas Ulloa |
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Francisco
Sanchún Morán |
Gloria Valerín Rodríguez |
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Jorge
Luis Álvarez Pérez |
Mario
Redondo Poveda |
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Marco
Tulio Mora Rivera |
Edgar
Mohs Villalta |
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Olman Vargas Cubero |
Gerardo
González Esquivel |
Ligia
Zúñiga Clachar
DIPUTADOS
6 de junio,
2004.-lrr