EXTRACTO DEL ACTA DE LA SESIÓN CELEBRADA POR EL PLENARIO

EL LUNES 15 DE MARZO DEL 2010

 

 

Discusión y aprobación del Informe de mayoría afirmativo, de la Comisión Especial Permanente de consultas de constitucionalidad, sobre el proyecto de Ley de modificación de varios artículos de la Ley No. 7744, de concesión y operación de marinas turísticas, expediente No.14836

 

DIPUTADA ELSA GRETTEL ORTIZ ÁLVAREZ:

 

            Gracias, Presidenta.

 

            Con las palabras de conclusión del diputado Merino, esta legisladora comulga, porque, efectivamente, como miembro de la Comisión de Consultas de Constitucionalidad, pero sobre todo como diputada, yo me opuse rotundamente a que este informe de este proyecto regresara aquí, al Plenario.

 

            Para mí, en lo fundamental, y yo creo, también para el compañero Rafael Madrigal Brenes, las facultades de la Comisión Permanente Especial de Consultas de Constitucionalidad se excedieron, y lo he dicho una y otra vez, porque he pertenecido a esta comisión en estos cuatro años y siempre que hubo proyectos que tenían observaciones de la Sala Constitucional, con algunas excepciones, dijimos que para las enmiendas necesarias, o sea, para las correcciones, debía ser la Comisión dictaminadora la que tenía potestad de rectificación y no la Comisión de Consultas de Constitucionalidad, porque ejercer esa facultad de enmienda excedía lo que reglamentariamente está establecido para esta comisión y que, además, excedía lo que la Sala misma dispone en sus resoluciones, a efecto de que estos defectos puedan ser reparados.

 

            Nosotros fuimos los que hicimos la consulta de constitucionalidad, la última, la cual nos dio razón, en esa oportunidad, la Sala Constitucional valga la redundancia y fue así como en una resolución de esta Sala Constitucional se nos dio la razón de la problemática que tenía este proyecto, sobre todo en el tanto en que este proyecto no había reformado específicamente dos artículos, que nos parecen muy importantes de citar aquí.

 

            Creemos importante, cuando consultamos a la Sala Constitucional que se procediera, básicamente, con un control previo de naturaleza ambiental, antes de que se dieran las concesiones.

 

            Este control previo implica un estudio de impacto ambiental, un diagnóstico de impacto ambiental en la marina que se fuera a construir y que, además, no se hiciera en forma posterior, porque este era el error que contenía, básicamente, la, digámoslo así, la propuesta de la mayoría, de quienes están apoyando esta creación o reforma de la Ley de marinas.

 

            Si bien es cierto, ahora la comisión, tratando de enmendar el yerro que tenía el proyecto, dice que acoge las modificaciones para que se reforme el inciso d) del artículo 8 contenido en el artículo 1 del expediente, y hace la incorporación para que dentro del proceso se integre una copia de la viabilidad de licenciamiento ambiental en sus siglas VLA, que otorga la Setena y, además, suprimir el inciso b) y f) del artículo 19 contenido en el artículo 2 del expediente en mención y que se corra la numeración sobre el trámite, perdón, sobre la reforma del artículo 9, en cuanto al trámite para planos constructivos.

 

            Ahí nosotros estamos de acuerdo en el tanto que había que hacerle varias reformas y, entre ellas, el plazo de ciento veinte días naturales para presentar en la ventanilla única de la Cimat los documentos que el inciso, perdón, que el artículo 9 bis dispone.

 

            Pero, ¿por qué la Comisión de Consultas de Constitucionalidad tiene que suplir las obligaciones de una comisión que había dictaminado el proyecto?, no, señores, no, esto no puede ser, y seguimos cometiendo el error.  Creemos que la comisión dictaminadora es la que debía y debe, mantenemos nuestro criterio técnico, debe hacer estas enmiendas y no el Plenario.

 

            Además, se hace una resolución por el fondo del proyecto, o sea, el proyecto se cambia por el fondo, no es solamente un cambio de forma, es hacer una recomendación al Plenario, lo cual creemos que también era errado y nosotros nos basamos en este criterio; precisamente, en el dictamen que Servicios Técnicos ofreció en su oportunidad, indicándonos a nosotros, los diputados miembros de esta comisión, que debíamos de hacer una remisión de este proyecto, nuevamente, a la comisión dictaminadora.

 

            Quiero decir con esto que aquí yo no estoy diciendo cosas porque se me ocurrieron, no, no, es porque hay un ente asesor jurídico en esta Asamblea Legislativa, que se llama Servicios Técnicos, que nos amparaba en el sentido de no volver a conocer este proyecto aquí, tan sencillo como eso, en forma adicional nosotros habíamos solicitado a la Sala Constitucional que se volviera al procedimiento correspondiente para que las municipalidades que tengan interés en el proyecto fueran, una vez más, consultadas, lo cual no tuvo asidero y, por el contrario, se tomó la decisión de eliminar esa obligación, prácticamente, dentro de la tramitación de este proyecto.

 

            Ahora quiero, en vista de que este informe por un error de procedimientos no pudo ser presentado o no consta presentado en el expediente, sí quiero leer brevemente lo que dije en el acta del 9 de febrero del 2010 en la sesión ordinaria número 11 de la comisión...

 

LA VICEPRESIDENTA MAUREEN PATRICIA BALLESTERO VARGAS:

 

            Se ha roto el quórum.

 

            Vamos a dar el tiempo de reglamento.

 

            Se ha restablecido el quórum.

 

            Diputada Ortiz Álvarez, puede continuar.

 

DIPUTADA ELSA GRETTEL ORTIZ ÁLVAREZ:

 

            Gracias, Presidenta.

 

            Nosotros insistimos, en esta acta del 15 de febrero de este año, que quienes debían y deben conocer este proyecto de ley para enmendarlo es la comisión vía artículo 154 del reglamento.

 

            Vean ustedes, a pesar de que advertimos este asunto que la comisión votó en forma afirmativa y por mayoría regresar el documento y el proyecto aquí, sin embargo, nosotros, y me refiero al diputado Rafael Madrigal y yo, dijimos que es a la comisión a la que le corresponde conocer el fondo y recomendarle al Plenario legislativo la forma de corregirlo y no al revés, perdón, perdón, que esa es la exposición nuestra, más bien que sea una comisión la que venga y le diga al Plenario: ya corregimos ese error.

 

            Se habló de economía procesal, pero por economía procesal tenemos, en este Plenario y en algunas comisiones, la costumbre de cometer errores y esos errores nos están siendo cobrados muy caros, digo esto porque yo he visto pasar aquí proyectos con problemas procesales que han sido consultados una y otra vez a la Sala Constitucional, precisamente, por economía procesal, por querer correr hemos cometido errores garrafales, la Ley de penalización contra la violencia, contra las mujeres, de la violencia contra las mujeres es un ejemplo, no fue error nuestro, es cierto, diputada, pero fue error de las demás asambleas legislativas, que igual hicieron lo mismo con estos proyectos que llegaron, se corrigieron en la comisión y se corrigieron abusando de las facultades reglamentarias que nos otorga, valga la redundancia, el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa.

 

            El asunto, entonces, de la economía procesal nos sale caro como nos está saliendo caro lo de la Ley de tránsito, que, para pesadilla de muchos, hoy no terminamos tampoco de votar, y esto yo lo lamento mucho, porque como he sido parte de quienes han querido sacar la tarea y sé que tengo buena fe en las cosas y sé que creo que las cosas se pueden hacer si no hago absolutamente ninguna acción denunciando u oponiéndome a lo que yo considero que es un error, entonces puedo ser parte de los que resulten responsables, y no, en este momento yo no quiero ser responsable de las acciones que cometemos erróneamente en esta Asamblea.

 

            Nosotros creemos que la comisión que dictaminó este proyecto es quien conoce el proyecto, fueron ellos los que los discutieron, fueron ellos los que lo conocen a profundidad, fueron ellos los que lo reformaron, mocionaron, hicieron propuestas muy importantes y que excedernos como Comisión de Consultas de Constitucionalidad puede ocasionar, de nuevo, una consulta a la Sala Constitucional, y lo dejo así planteado, ¿y por qué me opongo a pesar, también, no solamente del procedimiento, sino también del proyecto? muy sencillo, hay razones de carácter técnico que el proyecto no ha contemplado.  Resulta que en Costa Rica las inversiones en marinas son tan altas que rondan alrededor de seiscientos millones de dólares, y esto, señoras y señores, cantidad muy fuerte y muy grande, dicen por ahí, que pueden mover voluntades y también conciencias.

 

            La marinas que se proponen construir en nuestro país se pueden equiparar a la construcción de veintidós aeropuertos, porque son veintidós marinas las que hay intención de construir y que podrían tener tantos problemas como los ha tenido el aeropuerto Juan Santamaría, ¿en qué sentido?, en la movilización de recursos tanto humanos, de infraestructura, salud, aduanas, seguridad, migración, emergencias y otros, pero, también recordemos que a través de las marinas, específicamente de algunas que ya están en funcionamiento, puede entrar droga, prostitución y algunos otros males que hoy por hoy no queremos en este país, y la pregunta es: ¿está preparada Costa Rica para manejar un grupo grande de marinas si con costo podemos manejar un aeropuerto internacional como el Juan Santamaría?

 

            Cada marina puede manejar alrededor de siete grupos de desechos sólidos entre combustibles, aceites, materiales explosivos e inflamables, aguas residuales, resinas tóxicas, disolventes, pinturas y otros desechos sólidos, cuya lista no tengo, ¿y cuál es el radio de impacto que puede tener una marina?  Alrededor de diez kilómetros a la redonda, solo imagínense ustedes un derrame muy conservador de gasolina, de pintura, de disolventes o de cualquier combustible peligroso o contaminante, y hablemos, incluso, hasta de petróleo.

 

            En Costa Rica no existen estudios técnicos a profundidad, porque así lo he consultado, que lleve un control, salvo algunos hechos por algunos de los ingenieros marinos de la Universidad de Costa Rica sobre la turbidez del agua y la radiación solar al fondo del océano que reduce entre un cincuenta y un setenta por ciento, por lo menos, y que afecta, por lo menos, los organismos vivos, o sea, vamos a tener en algunas o en algunos lugares, si no se hacen las cosas bien, muerte de seres vivos muy sensibles, como son los corales.

 

            ¿Y las aguas de desecho de los barcos, propias de la actividad marina, qué se hacen?, no se mandan al cielo, se mandan al mar, precisamente, y aquí nosotros sabemos que el transitar de muchas o de algunas naves podría contaminar con mucho más frecuencia nuestras aguas y, por lo tanto, podrían causar más muerte en nuestros ecosistemas marinos.

 

            Se dice que el tránsito de vehículos marinos, o de más bien de naves marinas. aleja peces, tortugas y delfines, esto solamente en las partes costeras, se han preguntado ustedes, ¿qué puede llegar a pasar con aquellos atracaderos en lagos, en ríos, o en lugares tan sensibles como, por ejemplo, la zona norte de San Carlos, Puerto Viejo, la gente que se maneja a través de los ríos como Tortuguero?  Todas estas carreteras marinas, por así decirlo, no, no son carreteras, vías marinas que podemos tener nosotros hoy en resguardo si incrementamos el uso intensivo de construcción de marinas o de atraques para naves acuáticas, y resulta todavía peor y alarmante que la luminosidad de los yates afecta específicamente a las tortugas.

 

            Entonces, ¿por qué marinas en Costa Rica y por qué tantas marinas?  ¿Saben por qué?, porque Costa Rica está ubicada estratégicamente donde no hay grandes ¾por dicha y gracias a Dios¾ huracanes y hay mucha agua potable, porque para construir una marina se necesita mucha agua potable, porque hay que renovar constantemente los lugares donde hay desembarcaderos, donde hay desechos sólidos o líquidos, lo que ustedes se imaginan, por eso nuestro país tiene tanto atractivo, y por eso las personas buscan nuestras costas, nuestros lagos y buscarán nuestros ríos para hacer este tipo de actividad.

 

            Sin embargo, en Costa Rica no hay una visión integral de marinas, entiéndanlo, no hay una visión integral de marinas, y nuestra naturaleza oceánica y su riqueza debe ser conceptualizada, es por eso que si bien, si Costa Rica opta por construir marinas, como ha optado, por ejemplo, en la parte de Quepos, es necesario, y aquí hago la pregunta, ¿se estará haciendo que se realicen estudios de un año sobre las corrientes marinas para poder caracterizar el impacto de las obras?  Costa Rica tiene cinco tipos de corrientes diferentes que afectan el régimen marino, ¿y el cambio climático?, ¿qué vamos a hacer cuando el nivel de las aguas supere el promedio actual de aguas?, ¿qué va a pasar con esas construcciones?, ¿qué va a pasar con los actuales muelles y atracaderos?, ¿hemos contemplado eso, el calentamiento global y el deshielo?  A mí me gustaría conocer un proyecto que haga un estudio que evalúe este tipo de impactos.

 

            Igualmente, debemos hacer una morfología de la costa y esto es actualizarlas, porque con los terremotos, señoras y señores, todos conocemos que muchas, o por lo menos el de Limón, cambió la morfología de la costa del Caribe, y cuidado si no, y Dios no lo quiera, si hay un terremoto a nivel del Pacífico sur o a nivel de Nicoya, que también ahí haya, perdón, se dé un cambio de morfología de la costa Pacífica.

 

            Se debe hacer en una marina una distribución y dispersión de los contaminantes, hay que planificar y desarrollar ¾valga la redundancia¾ planes de contingencia para determinar el protocolo que hay que seguir en el caso de derrames, ¿cómo cuantificar el valor de la fauna y arrecifes en caso de derrames?, debe haber planos, planes, perdón, y estándares universales para establecer criterios para atender crisis por contaminación.

 

            Realmente, Costa Rica ha sido bendecida, y lo digo con tanta esperanza, porque cuando Limón, que por ahí entran grandes barcos que traen el petróleo que aquí necesitamos, prácticamente los derrames que se han suscitado han sido muy pequeños.

 

            ¿Pero ustedes saben qué fue lo que pasó, por ejemplo, cuando se quemó la planta de productos químicos Holanda, en Limón?  Ahí hubo gente que no pudo tomar agua por muchos meses, y muchos de los líquidos que se derramaron en los acuíferos llegaron hasta la costa del Caribe, y pocas veces se hicieron o no se hicieron, no lo sé, estudios de impacto ambiental, específicamente en el mar Caribe, respecto a este incendio tan terrible que hubo unos años atrás.

 

            Entonces, si vamos a tener marinas, si eso es a lo que va a apostar Costa Rica, tenemos que tener claro cuáles son esos índices de fragilidad ambiental, porque son fundamentales; y Costa Rica, lamentablemente, en esto está rezagada, no hay estudios serios, ¿por qué?, muy sencillo, porque Costa Rica le da la espalda al mar, los costarricenses pensamos mucho en lo que sucede aquí en tierra, pero pocas veces podemos apostar o queremos apostar por lo que está pasando en el mar.  Esto no es solamente un tema de derecho internacional, sino, también, constitucional.

 

            Hay que recordar que, a raíz de una propuesta para el Tratado de libre comercio, percibimos que nuestro mar territorial es muy grande y que Costa Rica tenía todo el derecho de reclamar, extender ese mar territorial ante las organizaciones internacionales para que se nos reconozca ese derecho, que, gracias a Dios, hoy está también en discusión, a efectos de proteger nuestros recursos patrimoniales y, sobre todo, nuestros recursos económicos, recursos biológicos y, sobre todo, las fuentes de energía renovables que pueden existir en el mar del Pacífico.

 

            Otro problema que a mí, por lo general, me asalta, y es que cuando se va a establecer y construir una marina debemos entender que las municipalidades tienen una gran responsabilidad, y esa responsabilidad comienza con los planes reguladores; sin embargo, muchas responsabilidades, a lo largo y ancho de nuestras costas, no lo tienen, y algunas, que lo han podido hacer, resulta que permitieron que quienes hicieran este desarrollo territorial, esta planificación, fueran entes privados, y esto no se puede permitir.

 

            ¿Y por qué no se puede permitir?, porque no puede haber una delegación de las atribuciones municipales hacia privados y mucho menos en lo que respecta a los planes reguladores; por lo tanto, desde el punto de vista legal, cualquier plan regulador, que se haga pagado o se delegue su desarrollo por una empresa privada, tiene problemas jurídicos y, sobre todo, constitucionales.

 

            En el caso de las islas, ¿qué pasa cuando en una isla se vaya a plantear la posibilidad de hacer una marina, una marina de grandes dimensiones, no hablemos de un atracadero o de un muellecito, de una marina de esas de lujo?  ¿qué va a pasar?, ¿saben qué pasa?, que, en algunas islas, donde ya se han desarrollado planes en este sentido, a la población, al treinta por ciento de la población se le arrincona, y, entonces, esa población prácticamente es segregada de ese territorio, precisamente porque muchas de estas marinas necesariamente se hacen muy cerca de los pueblos y es ahí donde se buscan instalaciones necesarias para desarrollarlas, y muchas de estas islas en Costa Rica están pobladas.

 

            Los desarrolladores marinos, en este caso los inversionistas, les prometen trabajo, claro que sí, ¿pero saben cuánta gente puede estar contratada en una marina nacional?, solo un diez por ciento, ¿y por qué?, porque resulta que el manejo de administración de una marina, al igual que en un aeropuerto, exige gente con conocimientos en materia migratoria, en materia ambiental, en materia fiscal, en materia administrativa y así por el estilo; y la mano de obra que se contrata, nacional en algunos casos, no digo que en todos, es para manejo de puestos de mecánicos, mucamas y puestos que no tienen perfiles técnicos muy elevados.  O sea, el noventa por ciento de la mano de obra de muchas marinas, no solamente las que ya están funcionando en Costa Rica, sino en otros países, no es nacional sino que es extranjera.

 

            Hice esta narración para que ustedes entiendan por qué estoy preocupada; y lo otro, porque aquí me ayudó gente que sabe, gente que conoce, traería algunas conclusiones sobre este proyecto de ley de marinas, aparte de las observaciones que hice al principio sobre la tramitación de este proyecto aquí en Plenario, y se nos ha indicado, por ejemplo, como defecto de este proyecto de ley lo siguiente:  que los estudios que pide la Cimat se pueden encontrar hasta en Internet, porque el estudio de las corrientes no es lo mismo que el campo de corrientes.  Pareciera, entonces, que esto es muy importante y no ha sido valorado.

 

            Tampoco, en el proyecto de ley se piden planes de contingencia, lo que se pretende impulsar es torpe y afecta ambientalmente; es previsible, se dice, que exista agresión evidente al ambiente.

 

            También, se cambia del turismo conservacionista a uno muy selectivo y de muy alto impacto ambiental.  Aquí hay que preguntar ¿cuántos de ustedes tienen un yate?, ¿quiénes pueden mantener un yate?, ¿cuánto vale un yate parqueado, digámoslo así, no sé cómo se llama, anclado más bien, en un muelle?, ¿cuánto vale eso y quiénes pueden pagarlo?

 

            La construcción de una marina evidentemente trasforma la cultura de las comunidades costeras y, además, se hace una pérdida de empleos dignos, y aquí me hice referencia a qué clase de empleos buscan los desarrolladores para la mano… para la mano de trabajo costarricense y cuáles se ofrecen fuera de este país.

 

Tampoco contempla este proyecto cómo salvaguardar las riquezas de los fondos marinos.  Así que me parece a mí que este proyecto está en deuda, que este proyecto quedó corto y que este proyecto no debe ser aprobado.

 

            Yo quisiera, compañeras y compañeros, manifestar que, lastimosamente, este proyecto de ley necesita ser nuevamente revisado, con planificación de los recursos del mar y que, en algún momento, en un futuro, este Parlamento debería dictaminar o, por lo menos, plantear una ley general de desarrollo marino; sin esto, señoras y señores, seguiremos cometiendo errores y, lastimosamente, las futuras generaciones son los perdedores de todas estas actividades.

 

            Señora Presidenta, quiero preguntarle a usted cuánto tiempo me queda.

 

LA VICEPRESIDENTA MAUREEN PATRICIA BALLESTERO VARGAS:

 

            Le quedan veinticinco minutos, diputada, sin embargo, en dos minutos voy a suspender la discusión, porque esto debemos votarlo a las seis de la tarde, entonces, puede seguir hablando unos minutillos más.

 

DIPUTADA ELSA GRETTEL ORTIZ ÁLVAREZ:

 

            Gracias.

 

            Para concluir y en vista del aviso, yo sí quisiera insistir, porque quizás no sé si nos corresponderá en la Comisión de Consultas de Constitucionalidad conocer otra vez este proyecto, no lo sé, no sé si nos va a volver a tocar otra vez, a esta Asamblea Legislativa, llegar a conocer una nueva consulta sobre las marinas, pero sí quiero insistir en lo siguiente: en estos cuatro años en que he sido miembro permanente de la Comisión de Consultas de Constitucionalidad, con todo el respeto que a mí me merecen los compañeros que ahí están, creo que, en algunos expedientes que conocimos, en algunos proyectos que conocimos, fuimos más allá, fuimos más allá del mandato constitucional.

 

            Sé que no es por mala fe, pero creo que debemos revisar el Reglamento de esta Asamblea Legislativa, porque si lo que queremos es seguir haciendo reformas…