MIERCOLES 29 DE ABRIL DEL 2026
AYER
Ayer se vivió el cierre formal del período constitucional 2022-2026 de la
Asamblea Legislativa de Costa Rica, pero lejos de una clausura ordenada o
institucionalmente sólida, el Congreso terminó su cuatrienio en medio de una
señal política particularmente delicada: la incapacidad de sesionar en sus dos
últimos días por falta de quórum, lo que terminó definiendo el desenlace de uno
de los casos más sensibles del período.
En concreto, el Plenario no logró abrir sesión ni el lunes ni el martes
final, al presentarse únicamente entre 34 y 35 diputados, por debajo del mínimo
requerido de 38, lo que obligó a levantar las sesiones y, en la práctica, cerró
el ciclo legislativo sin discusión ni votación de temas clave. Este hecho no es
menor: no solo marca un precedente institucional negativo —cerrar un cuatrienio
sin poder sesionar— sino que evidencia una decisión política deliberada de
sectores legislativos de impedir votaciones incómodas.
El principal efecto de esta ausencia de quórum fue la imposibilidad de
resolver los informes de la comisión investigadora sobre la denuncia por
presunto acoso sexual contra Fabricio Alvarado Muñoz. Dos de los tres informes
recomendaban una sanción ética pública, pero al no votarse antes del cierre del
período, la eventual sanción quedó automáticamente extinguida, dado que solo
puede aplicarse a diputados en ejercicio. En términos políticos, esto implica
que el Congreso construyó todo un procedimiento —investigación, audiencias,
dictámenes— que finalmente no produjo consecuencias materiales por una maniobra
de ausencia.
Ante este escenario, los diputados presentes optaron por una salida
simbólica: realizaron una manifestación informal en la que, de pie, expresaron
su respaldo a sancionar al legislador, dejando constancia política, pero sin
efectos jurídicos. Este acto, aunque relevante en términos de narrativa
pública, refleja también la debilidad institucional del desenlace: una sanción
que no pudo concretarse en los mecanismos formales del Parlamento.
Paralelamente, este cierre también arrastró consecuencias adicionales. La
falta de sesión dejó sin votar una serie de proyectos relevantes en segundo
debate —incluyendo iniciativas estratégicas como financiamiento para
infraestructura—, evidenciando un cierre legislativo incompleto y condicionado
por acuerdos políticos de última hora. Es decir, no fue solo un caso
individual: fue un cierre con agenda inconclusa.
En el plano discursivo, el presidente legislativo Rodrigo Arias Sánchez
emitió su mensaje final destacando resultados del período; sin embargo, ese
cierre quedó inevitablemente contrastado con lo ocurrido en las últimas horas:
un Congreso que, pese a avances normativos durante el cuatrienio, terminó
mostrando limitaciones en su capacidad de tomar decisiones en momentos
críticos.
En síntesis, el último día del Plenario no solo marcó el final de una
legislatura, sino que dejó tres señales políticas claras: primero, la
utilización del quórum como herramienta de control político; segundo, la
fragilidad de los mecanismos sancionatorios internos cuando dependen de
voluntad política; y tercero, un cierre legislativo con pendientes relevantes
que trasladan presión al nuevo Congreso que inicia el 1 de mayo.
Como
elemento final a destacar en este cierre del período legislativo, también se
hizo público un movimiento relevante desde el Poder Ejecutivo que termina de
enmarcar el contexto político de las últimas horas del cuatrienio. El
presidente Rodrigo Chaves impuso un veto total al proyecto aprobado por la
Asamblea Legislativa que buscaba descongelar y reactivar el ajuste por costo de
vida de las pensiones del Magisterio Nacional, iniciativa que habría
beneficiado a cerca de 30.000 personas jubiladas. El veto se fundamentó en
razones de oportunidad, conveniencia y constitucionalidad, en un contexto
además condicionado por la regla fiscal, que ha impedido ajustes en estos
regímenes durante los últimos años.
Finalmente,
es importante señalar que el Plenario Legislativo ya no volverá a sesionar en
este cuatrienio, por lo que toda la dinámica institucional se traslada ahora a
la sesión solemne del 1.º de mayo, en la que se instalará la nueva Asamblea
Legislativa 2026-2030. Ese día marcará no solo el inicio formal del nuevo
Congreso, sino también la reconfiguración de las mayorías políticas, el
Directorio Legislativo y, en consecuencia, la ruta que seguirán los temas
pendientes que este período deja abiertos.
PREDICTA S.R.L
Cédula 3-102-13416
Emmanuel Ferrer Venegas
Arturo Ferrer Schlager
Cédula 1-1568-0284
Cédula 1-0500-0784