MARTES 5 DE MAYO DEL 2026
AYER
El día de ayer la Asamblea Legislativa de Costa Rica fue escenario del
último informe de labores y estado de la República presentado por el presidente
saliente Rodrigo Chaves Robles, en un acto que, más allá de su carácter
constitucional, se convirtió en un cierre político de su administración marcado
por la reafirmación de su estilo confrontativo, la defensa de su legado y la
proyección de su narrativa hacia el próximo gobierno.
El discurso estuvo fuertemente centrado en la justificación de su forma de
gobernar. El mandatario insistió en que su tono confrontativo no fue una
elección, sino una necesidad ante lo que calificó como bloqueos estructurales y
resistencias de sectores políticos, institucionales y mediáticos. En esa línea,
reiteró su tesis de enfrentamiento con otros poderes del Estado,
particularmente el Poder Judicial, al que volvió a señalar con términos
críticos, incluso advirtiendo sobre lo que denominó “golpes de Estado
judiciales”, elevando así el tono de su cierre y profundizando la narrativa de
conflicto institucional que caracterizó buena parte de su gestión.
En el plano político, el presidente reconoció abiertamente que su
administración concluye sin haber logrado la aprobación de al menos cinco
proyectos considerados prioritarios, atribuyendo esta situación a la oposición
legislativa. Este señalamiento no solo funcionó como cierre de cuentas, sino
también como una forma de trasladar responsabilidades hacia la dinámica
legislativa, reforzando su discurso de obstrucción política como explicación
central de los límites de su gobierno.
De manera paralela, el mandatario utilizó el espacio para proyectar una
línea de continuidad política, dirigiéndose explícitamente a la presidenta
electa Laura Fernández Delgado, a quien instó a mantener —e incluso
profundizar— el ritmo de reformas impulsadas durante su administración. Este
llamado no fue menor: constituye una señal clara de intención de continuidad
del proyecto político y de presión pública para sostener una agenda de cambios
estructurales, particularmente en ámbitos como la reforma del Poder Judicial.
Sin embargo, el contenido del informe también dejó vacíos relevantes.
Diversos sectores legislativos cuestionaron la ausencia de autocrítica y la
tendencia a repartir responsabilidades sin un balance más integral de
resultados. En particular, destacó la omisión del tema educativo dentro del
discurso, un elemento significativo considerando el contexto nacional y los
desafíos estructurales del sector. Esta ausencia no pasó desapercibida y se
convirtió en uno de los puntos más señalados por diputados y analistas como
reflejo de una agenda selectiva en el cierre de gestión.
En términos políticos, el informe evidenció dos lecturas claramente
contrapuestas: mientras sectores oficialistas lo calificaron como un capítulo
histórico y una defensa firme de un proyecto de transformación, desde la
oposición se interpretó como un discurso evasivo, centrado en la confrontación
y con vacíos sustantivos en la rendición de cuentas.
HOY
De
conformidad con el Reglamento de la Asamblea
Legislativa de Costa Rica, para el día de hoy —y probablemente durante
la jornada de mañana— el Plenario de la Asamblea
Legislativa de Costa Rica dará continuidad al trámite del informe
presidencial mediante el espacio de discusión en el que las diputaciones y
fracciones legislativas fijarán posición sobre la rendición de cuentas y el
estado de la República, como parte del ejercicio de control político
parlamentario.
PREDICTA S.R.L
Cédula 3-102-13416
Emmanuel Ferrer Venegas
Arturo Ferrer Schlager
Cédula 1-1568-0284
Cédula 1-0500-0784