ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA

 

 

 

 

 

 

(ESTA ACTA NO HA SIDO APROBADA AÚN POR EL PLENARIO LEGISLATIVO)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACTA DE LA SESIÓN PLENARIA N.º 002

(Martes 1º de mayo de 2008)

 

TERCERA LEGISLATURA

(Del 1º de mayo 2008 al 30 de abril 2009)

 

PRIMER PERÍODO DE SESIONES ORDINARIAS

(Del 1º de mayo de 2008 al 31 de julio de 2008)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DEPARTAMENTO DE SERVICIOS PARLAMENTARIOS

ÁREA DE ACTAS, SONIDO Y GRABACIÓN

 


ACTA DE LA SESIÓN PLENARIA N.º 002

MARTES 1º DE MAYO DE 2008

PRIMER PERÍODO DE SESIONES ORDINARIAS

TERCERA LEGISLATURA

 

 

DIRECTORIO

 

 

Francisco Antonio Pacheco Fernández

PRESIDENTE

 

 

 

Hilda González Ramírez                                                     Guyón Holt Massey Mora

PRIMERA SECRETARIA                                                SEGUNDO SECRETARIO

 

 

DIPUTADOS PRESENTES

 

Agüero Acuña, Ovidio

Morales Díaz, Andrea Marcela

Alfaro Salas Servio Iván

Nicolás Alvarado, Xinia

Antillón Guerrero, Mayi

Núñez Arias, Mario Alberto

Araya Monge, Luis Carlos

Núñez Calvo, Oscar Eduardo

Arguedas Maklouf, Evita

Ocampo Bolaños, José Ángel

Ballestero Vargas, Maureen Patricia

Ortiz Álvarez, Elsa Grettel

Barrantes Castro, Luis Antonio

Pacheco Fernández, Francisco Antonio

Chacón Echeverría, Ana Helena

Pérez González, Olivier

Charpentier Brenes, Silvia Cristina

Quesada Hidalgo, Sandra

Corrales Sánchez Olga Marta

Quirós Conejo, Salvador

Echandi Meza, José Manuel

Quirós Lara, Mario Enrique

Esna Williams, Yalile

Quirós Quirós, Patricia

Fonseca Chavarría, Saturnino

Rojas Rodríguez, Marvin Mauricio

Fonseca Corrales, Elizabeth

Romero Barrientos Julia Patricia

González Barrantes, Gladys

Rosales Obando, José Quirino

González Ramírez, Hilda

Salazar Rojas, José Joaquín

Gutiérrez Gómez, Carlos Manuel

Salom Echeverría, Alberto Luis

Hernández  Murillo, Orlando Manuel

Sánchez Campos, Fernando

Jerez Rojas, Gilberto

Sánchez Sibaja, Jorge Eduardo

Jiménez Rojas, Olivier Ibo

Solís Bolaños, Ronald Francisco

López Arias, Oscar Andrés

Taitelbaum Yoselewich, Ofelia

Madrigal Brenes, Rafael Elías

Tinoco Carmona, Carlos Federico

Marín Monge, Francisco Javier

Valenciano Chaves, José Luis

Massey Mora, Guyón Holt

Vásquez Badilla, Lorena María

Méndez Zamora, Jorge Luis

Vásquez Mora, José Luis

Merino del Río, José

Venegas Porras, Bienvenido

Molina Gamboa, Francisco

Villalobos Salas, Lesvia

Mora Mora, Alexander

Zomer Rezler, Clara Silvia

 

 

ÍNDICE

EL PRESIDENTE FRANCISCO ANTONIO PACHECO FERNÁNDEZ: 2

 

Recibimiento de invitadas e invitados especiales. 2

 

Mensaje del presidente de la República, Óscar Arias Sánchez, 1º de mayo de 2008. 2

DOCTOR ÓSCAR ARIAS SÁNCHEZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA: 2

LA VICEPRESIDENTA MAUREEN BALLESTERO VARGAS: 2

EL PRESIDENTE FRANCISCO ANTONIO PACHECO FERNÁNDEZ: 2

 

Retiro del Pabellón Nacional 2

 

Retiro de los invitados especiales. 2

 

Se levanta la sesión. 2

 

 


 

EL PRESIDENTE FRANCISCO ANTONIO PACHECO FERNÁNDEZ:

 

Les ruego a los señores y señoras diputadas ocupar sus curules, porque vamos a comenzar a introducir a los invitados.

 

Recibimiento de invitadas e invitados especiales

 

El señor diputado Sánchez Campos y la señora diputada Nicolás Alvarado se servirán recibir al excelentísimo señor Arzobispo de San José.

 

Ruego ponerse de pie.

 

(Se procede de conformidad.)

 

Las señoras diputadas Taitelbaum Yoselewich y Morales Díaz se servirán recibir al Decano del Cuerpo Diplomático, reverendísimo monseñor Osvaldo Padilla.

 

Diputados Méndez Zamora y Venegas Porras, se servirán recibir a la señora Defensora de los Habitantes y al señor Defensor Adjunto.

 

Los señores diputados Gutiérrez Gómez y Valenciano Chaves se servirán recibir a la señora Procuradora General de la República y al señor Procurador Adjunto.

 

La señora diputada Esna Williams y el señor diputado Vásquez Mora se servirán recibir a la señora Contralora General de la República y a la señora Subcontralora General.

 

El señor diputado Jerez Rojas y la señora diputada Quirós Quirós se servirán recibir al señor presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, don Luis Antonio Sobrado González y a los señores magistrados de ese Tribunal.

 

La señora diputada Charpentier Brenes y el señor diputado Madrigal Brenes se servirán recibir al señor presidente de la Corte Suprema de Justicia, don Luis Paulino Mora Mora y a las señoras magistradas y a los señores magistrados.

 

La señora diputada Ballestero Vargas y el diputado Molina Gamboa se servirán recibir a las señoras ministras y a los señores ministros de Gobierno.

 

Ruego sentarse, señoras y señores presentes.

 

Les ruego ponerse de pie.

 

Vamos a recibir a la señora Primera Vicepresidenta.  Ruego a los diputados Agüero Acuña y Vásquez Badilla recibirla.

 

Los señores diputados Núñez Calvo y Molina Gamboa se servirán recibir al señor presidente de la República, don Óscar Arias Sánchez.

 

Las señoras diputadas González Barrantes y Ortiz Álvarez se servirán recibir el Pabellón Nacional.

 

Pueden sentarse.

 

El señor Presidente de la República hará uso de la palabra para leer su mensaje o para exponernos su mensaje.

 

Mensaje del presidente de la República, Óscar Arias Sánchez, 1º de mayo de 2008

 

DOCTOR ÓSCAR ARIAS SÁNCHEZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA:

 

Señor Presidente, señoras y señores diputados, vengo de nuevo a este recinto sagrado, vértice centenario de los anhelos de nuestra tierra.  Vengo de nuevo a este lugar bendito, cáliz de democracia donde se funden, como esencias, nuestras preocupaciones y esperanzas; nuestras convicciones y destrezas.  Vengo de nuevo a esta Asamblea Legislativa, como peregrino que profesa el credo democrático y que sabe que el poder, si ha de ser legítimo, debe también ser controlado.

 

Estoy consciente de la responsabilidad que cargo sobre los hombros al cruzar este umbral.  Estoy consciente de que ninguna armadura es poderosa frente al escrutinio del pueblo, salvo la armadura de la verdad.  Por eso vengo aquí sin epítetos ni hipérboles, sin poses ni falsas presentaciones.  Vengo simplemente, como dijo el gran poeta Mario Benedetti, con “el armazón de mi verdad sin proezas.”

 

He cumplido con la tradición de entregar a esta Asamblea Legislativa un informe de labores.  Pero debo cumplir también con mi deber constitucional de hablar sobre el estado político de la República.

 

Los costarricenses me eligieron para fijar rumbos y proponer nortes, para guiarlos a través de la luz o de las sombras, de la fortuna o de la adversidad.  Jamás renegaré de esa tarea, y por eso he venido aquí a proponer, con poderoso sentido de urgencia, las medidas que considero necesarias para asegurar, como establecieron los diputados de nuestra Asamblea Constituyente, hace ya casi seis décadas, “la buena marcha del Gobierno y el progreso y bienestar de la Nación.”

 

Mucho ha ocurrido desde la última vez que visité este recinto.  El mundo se ha replegado a las trincheras de la angustia y la desesperanza. 

 

Fúnebres pronósticos económicos amenazan en el horizonte.  La humanidad ve resurgir el demonio del hambre, que acosa, como siempre, a los más pobres de la Tierra.

 

El precio del petróleo alcanza límites inimaginables, y la solución de algunos países industrializados es producir combustible con los alimentos que faltan en otras partes del mundo. Las naciones ricas les pagan a sus agricultores para que no siembren, mientras a mil millones de personas que viven con un dólar al día no les alcanza para comer.

El gasto militar mundial asciende a tres mil trescientos millones de dólares diarios, pero la ayuda internacional sigue llegando a cuentagotas a los países más pobres, y a los países de renta media, como nosotros, no nos llega del todo.  La economía más poderosa del orbe entra en recesión, lo que implica un decrecimiento de los flujos de inversión extranjera en casi cualquier país, y una disminución del número de turistas que cruzan las fronteras.  El planeta se deteriora rápidamente, y el calentamiento global afecta con mayor crudeza a quienes menos tienen.

Negar que estos hechos impactan a Costa Rica es demagogia, es miopía y es el peor síntoma de deshonestidad política.  Nuestro país no vive en una burbuja, aislado de las penas y las glorias de la humanidad.  Reconocer que éste será un año difícil no es signo de debilidad, sino de responsabilidad, porque sólo aceptando nuestros desafíos podremos prepararnos para ellos.  Este no es momento para la evasión, sino para el trabajo.  No es momento para rasgarnos las vestiduras, sino para subirnos las mangas de la camisa.

Pocas oportunidades son tan propicias para el resurgimiento de populismos y delirios de épocas ya superadas, como un periodo de dificultad económica.  Es inevitable que el contexto mundial nos afecte, pero nos afectará mucho más si permitimos que algunos vean en esto una oportunidad para el discurso político o la pose ideológica.  En los meses por venir nuestro país será puesto a prueba y seremos puestos a prueba los representantes de nuestro pueblo.  Llegó la hora de ver quiénes aprovecharán la coacción para construir y quiénes para obstruir; quiénes buscarán acuerdos y quiénes sembrarán discordias; quiénes propondrán ideas y quiénes las rechazarán sin proponer ideas nuevas.  Los ojos y las esperanzas de los costarricenses están sobre nosotros.

No necesitamos prodigios ni milagros, pero sí la serenidad para entender que hay, por lo menos, cuatro tareas impostergables que debemos asumir a lo largo de este año: mantener nuestra inversión social con énfasis en educación y ciencia y tecnología; impulsar la producción nacional, abocándonos a la creación de más empleos y combatiendo al mismo tiempo el aumento en el costo de la vida; dar una mayor lucha contra la delincuencia y las drogas; y reforzar nuestra política exterior.  Estas son las cuatro paredes de la casa que hemos empezado a construir para el pueblo de Costa Rica; una casa capaz de resistir las lluvias y los vientos, pero que necesita algunos ladrillos que sólo pueden venir de esta Asamblea Legislativa.

La primera pared de esta casa es la inversión social.  Este Gobierno ha vuelto a centrar la política pública en el ser humano, en el desarrollo de sus libertades y en el mejoramiento de sus condiciones de vida.  Como ustedes saben, la pobreza ha disminuido en tres coma cinco puntos porcentuales.  Veintinueve mil familias costarricenses que antes no tenían lo necesario, pueden hoy cubrir sus necesidades más básicas.  Este es un logro inmenso pero frágil, cuyo sostenimiento dependerá de nuestra capacidad para mantener y profundizar la agenda social y de desarrollo de este Gobierno.

En las últimas semanas hemos aumentado, por tercera vez en el curso de esta Administración, las pensiones del Régimen no contributivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, llevándolas de diecisiete mil colones mensuales a cincuenta y siete mil quinientos y permitiendo que miles de adultos mayores salgan de la pobreza.

Continuamos librando una lucha sin parangón por erradicar los precarios en Costa Rica, una lucha que requiere; sin embargo, de la aprobación por parte de esta Asamblea Legislativa del proyecto de ley para la creación de un impuesto solidario a las casas de lujo.

Hemos dado una muestra clara de nuestro compromiso con la salud, al empezar a cancelar el monto de más de ciento ochenta y cinco mil millones de colones que el Estado le adeudaba a la Caja Costarricense de Seguro Social.  Gracias a la transferencia de mayores recursos, hemos mejorado sustancialmente la cobertura y la calidad de nuestros servicios de salud, al tiempo que rescatamos la infraestructura hospitalaria y de atención básica en todas las comunidades.

Creo; sin embargo, que ningún esfuerzo es más emblemático de la política social de este Gobierno que el Programa Avancemos.  Si este país ha de terminar con la pobreza, todos sus estudiantes tienen que terminar el colegio.  Más de noventa y ocho mil jóvenes estudiantes se benefician actualmente con este programa, en el que el Estado ha realizado una inversión sin precedentes.

El nuestro ha sido el primer Gobierno en la historia en cumplir con el mandato constitucional de dedicar a la educación el seis por ciento del Producto Interno Bruto, llevando el presupuesto educativo a casi ochocientos doce mil millones de colones.  Los resultados de esta inversión empiezan a ser visibles: nueve mil estudiantes menos abandonaron las aulas durante el año 2007.  Sin embargo, los recursos siguen siendo insuficientes, la aprobación de la reforma constitucional para aumentar del seis al ocho por ciento del Producto Interno Bruto, el monto que debe ser destinado a la educación es necesaria, pero tiene como prerrequisito la obligación de otorgarle mayores recursos al Gobierno, de lo contrario, esta importante reforma constitucional no será más que una promesa lanzada al viento.

 

No sólo necesitamos más recursos para la educación, también necesitamos destinarlos mejor, es por eso, que hemos dedicado especial atención a que nuestros estudiantes desarrollen sus capacidades de pensamiento lógico, su destreza idiomática y su manejo de las tecnologías de la información y el conocimiento.  Entre otras cosas, hemos aumentado los centros educativos con conectividad e instaurado más de cien centros comunitarios inteligentes a lo largo de todo el país, en donde nuestros ciudadanos puedan acceder gratuitamente a Internet.  Estos esfuerzos se suman a varias iniciativas académicas y del sector privado para promover la agenda digital de Costa Rica.

 

Esto es crucial por muchas razones.  Del aumento total de la producción en los últimos veinticinco años, el ochenta y ocho por ciento proviene de mejoras en la tecnología, y sólo el doce por ciento de la expansión de los sistemas de producción vigentes.  Si Costa Rica desea competir en el mercado mundial por algo más que su democracia, su Estado de Derecho y su paz, es urgente que estas iniciativas educativas y tecnológicas se incrementen y se profundicen.

 

Todos estos programas requieren recursos.  Gracias a una gestión fiscal inteligente y una mejor recaudación, el presente Gobierno ha logrado incrementar los ingresos corrientes del Estado en uno punto siete por ciento del producto interno bruto.  Pero eso es poco y ustedes, señores diputados, lo saben.

 

Con los recursos que tenemos hemos podido aumentar pensiones, erradicar precarios, potenciar logros en salud, otorgar becas, y mejorar laboratorios de cómputo; pero será difícil compensar a las familias más humildes de Costa Rica por la pérdida del poder adquisitivo de su dinero.  Si queremos llevar a cabo una política social solidaria, en el momento en que más se necesita, tendremos que crear nuevos impuestos o tendremos que endeudarnos, con cautela pero con urgencia.  La decisión sobre cuál de estos dos caminos adoptemos descansa en esta Asamblea Legislativa.

 

La segunda pared de la casa que estamos construyendo es el impulso a la producción nacional.  Y antes de referirme a ella quiero darle gracias a Dios, a cada uno de ustedes y al pueblo de Costa Rica, por la forma en que se llevó a cabo el primer referéndum de nuestra historia.  Creo que el gran logro de los costarricenses en el año 2007 fue el haber navegado juntos sobre las aguas de un mar agitado, sin naufragar en la violencia ni encallar en la indecisión.  Estamos prontos a cerrar el capítulo del TLC, pero este capítulo no era el único ni el último de nuestra agenda de desarrollo.  Hay muchas tareas que tenemos pendientes y la primera de ellas es la necesidad de enfrentar el aumento en el costo de la vida.

 

El año pasado vimos un aumento en los precios que superó nuestras previsiones, y envió la inflación de vuelta a los dos dígitos.  No hace falta que yo lo anuncie, porque ya lo sabe cada madre costarricense que va de compras al mercado.  Ante la incertidumbre internacional y la disminución del crecimiento de la economía en el mundo, no nos quedaremos, ciertamente, de brazos cruzados.  Hemos puesto en conocimiento de esta Asamblea Legislativa el proyecto de Ley de Capitalización del Banco Central.  Con él pretendemos que el Banco Central pueda realizar una mayor gestión de la política monetaria, con costos financieros menores, contribuyendo sustancialmente con nuestros esfuerzos antiinflacionarios.

 

Los costarricenses pueden tener la seguridad de que este Gobierno hará todo lo que esté a su alcance por aumentar progresivamente los salarios, de forma tal que a nadie le falte el dinero para cubrir sus necesidades más básicas.  Pero a esta tarea no sólo estará llamado el Gobierno, sino también los empresarios de Costa Rica.  Es hora de demostrar la solidaridad de la que es capaz nuestro país.

 

El combate a la inflación irá siempre acompañado de un fuerte incentivo a la producción.  No sacrificaremos la generación de empleos y el crecimiento económico que han caracterizado a la primera mitad de nuestra Administración.  Este Gobierno logró llevar el desempleo del seis por ciento al cuatro coma seis por ciento, el más bajo, como ustedes saben, en América Latina.  Lo hicimos creando noventa mil empleos y aumentando con justicia los salarios.  Lo hicimos creciendo económicamente a un promedio del siete coma ocho por ciento en los dos últimos años.  Lo hicimos atrayendo a mil ochocientos ochenta y cinco millones de dólares en inversión extranjera directa durante el año 2007.  Lo hicimos, sobre todo, creyendo en Costa Rica.  En la capacidad de sus empresarios, en la destreza de sus trabajadores y en la calidad de sus productos.

 

Hoy, más que nunca, es urgente que mantengamos esa confianza.  Costa Rica sólo podrá aprovechar la coyuntura económica mundial si se comporta como un país que cree en sus capacidades y que explota sus potenciales.  No es éste el tiempo de los lamentos.  El peor error que puede cometer Costa Rica ahora, es ser presa del pesimismo y del miedo que impulsa a la inactividad.  La preocupación es sana, la parálisis no.  Esta nación tiene todo para salir adelante, sólo necesita concentrarse en sus fortalezas y no en sus debilidades.

 

Precisamente eso fue lo que hicieron ustedes, señores diputados y diputadas, hace apenas unos días, cuando aprobaron por consenso la Ley de Banca para el Desarrollo.  Otros proyectos de ley, como la Ley de concesión de obra pública y varios préstamos que potencian nuestra competitividad, deben seguir el mismo curso que la Ley de Banca para el Desarrollo, porque persiguen, casualmente, el mismo fin.

 

Queremos una Costa Rica que sea más competitiva, pero sin dejar de ser solidaria.  Queda pendiente, en esta Asamblea Legislativa, la aprobación de la reforma parcial a la Constitución Política para otorgarle rango constitucional al movimiento solidarista.

 

He hablado de la política social y de la política productiva como dos paredes que protegerán a nuestro pueblo de las consecuencias de una disminución del crecimiento de la economía mundial.  Pero nada de eso servirá si no lo protegemos también contra los peligros que nos amenazan en nuestros barrios y ciudades.

 

La tercera pared que he propuesto para nuestra casa nacional, es la lucha contra la delincuencia y lucha contra las drogas.  He visto el rostro de quienes han perdido a un ser querido en las manos de un delincuente, de quienes han sido despojados de su paz y de sus bienes por individuos que a menudo no son castigados.  No hay nada de irreal en ese dolor, no hay nada de imaginación en ese miedo.  Nuestra inseguridad es cierta y enfrentarla es la principal preocupación de este Gobierno.

 

El pasado 11 de abril, los tres poderes de la República firmamos el “Manifiesto para la recuperación de la paz”.   No combatiremos la inseguridad con proclamas agresivas, retórica incendiaria o populismo represivo, sino con la cabeza fría, con la ayuda de la ciudadanía y con el peso de la ley.  Hay impunidad en Costa Rica y es preciso acabar con ella.  Por eso, el presupuesto extraordinario de catorce mil millones de colones que esta Asamblea Legislativa aprobó recientemente, se utilizará para contratar más policías, más fiscales y más investigadores judiciales, y para darles herramientas modernas para hacer su trabajo.  Uno de esos instrumentos es el Sistema Nacional de Información sobre la Violencia y el Delito, que hemos echado a andar con la convicción de que el arma más poderosa en la batalla por la seguridad es la información precisa y oportuna para guiar las decisiones de nuestras autoridades.  Pero, también, necesitamos leyes mucho más rigurosas.

 

Hemos, por ello, presentado a esta Asamblea Legislativa el proyecto para el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, un esfuerzo integral que se suma a otros proyectos que ya se encuentran en conocimiento de ustedes, como la reforma a la Ley de estupefacientes y sustancias psicotrópicas y la Ley contra la delincuencia organizada.

 

Incluyo, dentro de estas leyes, el proyecto de la Ley de tránsito, que pretende acabar con la violencia que vemos en nuestras carreteras.

 

Quien perturba la paz de los ciudadanos, debe saber, entonces, que haremos lo posible y lo imposible porque pague un precio por su conducta.

 

Necesitamos crear las condiciones adecuadas para capturar y sancionar a los delincuentes, pero, sobre todo, necesitamos crear las condiciones de inclusión social y acceso a las oportunidades para que ningún joven de esta sociedad se vea empujado al abismo de la violencia y las drogas.  Por eso, hemos puesto en marcha el Plan Nacional de Prevención de la Violencia y hemos empezado a ejecutar el Plan Nacional sobre Drogas, con el que damos un rumbo claro a nuestra lucha contra una de las principales causas del aumento en la inseguridad ciudadana.  A esto, sumaremos un esfuerzo por aumentar la inversión social en las comunidades urbanas más afectadas por la presencia de drogas, por el hacinamiento, la deserción escolar y todos los problemas sociales que alimentan la violencia.  La batalla contra la delincuencia no la habrá de ganar cada nueva arma en manos de un ciudadano, sino cada nueva aula de escuela en manos de una comunidad pobre, cada nuevo CEN-CINAI al servicio de un barrio marginal, cada nuevo proyecto de vivienda que sustituya las latas de un precario.  Esas son las armas que nos hacen ser una sociedad más segura.

 

El bienestar de la población costarricense está por encima de cualquier interés personal o partidario.  El Gobierno de la República está ansioso de trabajar con todos los partidos políticos, con todos los sectores sociales y con todos los habitantes para acabar con el miedo en nuestras familias y con el peligro en nuestras calles.

 

Solo me resta mencionar una de las paredes de la casa que estamos construyendo:  el fortalecimiento de nuestra política exterior.  Si afirmamos que muchas de nuestras amenazas provienen del mundo más allá de nuestras fronteras, hemos de reconocer que muchas de sus soluciones descansan también fuera de nuestro territorio.

 

Las posibles soluciones a la crisis energética mundial, a la crisis alimentaria, a la recesión económica, a la destrucción del ambiente, al elevado gasto militar, no se discutirán en esta Asamblea Legislativa, sino en las organizaciones internacionales en las que Costa Rica debe tener un protagonismo basado en su fuerza moral.

 

Es por eso que la elección de Costa Rica al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un logro trascendental de este Gobierno y uno que, sin duda, nos permitirá promover frente al mundo nuestros valores y nuestros ideales.

 

Mi Gobierno impulsa, en el ámbito internacional, tres iniciativas que todos ustedes conocen:  el Consenso de Costa Rica, el Tratado sobre la transferencia de armas y la Iniciativa de paz con la naturaleza.

 

El Consenso de Costa Rica y el Tratado sobre la transferencia de armas son propuestas distintas pero complementarias.  Con ellas buscamos estimular la inversión social en los países en vías de desarrollo, y castigar el inhumano gasto militar.  El esfuerzo que, desde siempre, ha realizado nuestro país por mantener elevados índices de desarrollo humano, a pesar de las dificultades, es un esfuerzo que merece ciertamente ser reconocido.  No es posible que a Costa Rica se le castigue por su éxito, mientras se premia a otras naciones que, por su gasto militar, no logran brindar a sus habitantes niveles aceptables de bienestar.

 

Asimismo, en julio del año pasado, oficialmente lanzamos la Iniciativa paz con la naturaleza, con la que nos comprometemos, entre otras acciones, a convertirnos en un país neutral en emisiones de carbono para el año 2021.  Nunca debemos olvidar que la Costa Rica productiva y desarrollada del futuro será verde o no será.  En esto tenemos razones para sentirnos orgullosos:  el año pasado nos convertimos en el país con más árboles per cápita y por kilómetro cuadrado en el mundo.  Este año nos proponemos sembrar siete millones de árboles más.  Lideramos una cruzada internacional contra el calentamiento global, y somos actualmente reconocidos como un ejemplo mundial en la protección del medio ambiente.

Estas son las cuatro paredes de la casa que estamos construyendo para los costarricenses.  La fortaleza de esa casa depende de la confianza que seamos capaz de generar en nuestra población y de los acuerdos que seamos capaces de alcanzar entre nosotros.  Al asumir la Presidencia hace dos años, señalé:  “Para todos los partidos políticos y sectores sociales del país tengo hoy un mensaje, que también es un ruego. Un ruego para que trabajemos juntos por nuestro futuro, un ruego para que aprendamos que ningún partido y ningún grupo social tiene el monopolio de la honestidad, del patriotismo, de la buena intención y del amor a Costa Rica.  Un ruego para que entendamos que el ejercicio responsable del poder político es mucho más que señalar, denunciar y obstruir, y consiste, ante todo, en dialogar, colaborar y construir.  Un ruego para que sepamos distinguir entre adversarios y enemigos; para que comprendamos que no es un signo de debilidad la voluntad para transigir, como no es un signo de fortaleza la intransigencia.”

Hoy vuelvo a plantearles ese ruego, porque por cada discusión interminable que tengamos, se nos escaparán empleos y salarios; por cada obstáculo sin sentido que propiciemos, se nos escaparán estudiantes y profesionales; por cada semana que perdamos persiguiendo el espejismo de la perfección y la unanimidad, se nos escaparán oportunidades y beneficios.

Pero si por el contrario edificamos nuestra casa en unidad y perseguimos juntos la estrella de un destino mejor, éste será un año para ser recordado.  Un año que mirarán con asombro las futuras generaciones y dirán:  “ellos rescataron la buena política”. La política cristalina.  La política que produce resultados.  La política que soluciona problemas.  La política que señala rumbos.  La política que existe por y para el pueblo de Costa Rica.

Ya hemos puesto los cimientos para esa política.  No me cansaré de repetir que el gran logro de este Gobierno es el de haberle devuelto a Costa Rica la confianza en sus gobernantes.  Los costarricenses han vuelto a saber lo que es un Gobierno que les habla con la verdad y mirándolos a los ojos; han vuelto a saber lo que es un Gobierno que cumple con su palabra y acata su mandato; han vuelto a saber lo que es un Gobierno cuya única razón de ser es luchar por los más humildes; y han vuelto a saber lo que es un Gobierno capaz de reconocer errores y enmendar caminos.  Una vez más les digo que podré errar en mis decisiones, y seguramente lo haré muchas veces, pero nunca, nunca decidiré nada con otro criterio que no sea la búsqueda del bienestar de los costarricenses.

Señor Presidente, señoras y señores diputados, hace dos mil quinientos años, el gran dramaturgo griego Esquilo escribió:  “un solo voto puede derribar o levantar una casa”.  He venido aquí cargando las preocupaciones de un presidente, espero salir de aquí cargando la confianza de un ciudadano.  Si hemos de construir una casa segura para todos los costarricenses, debemos empezar por esta casa de democracia.

Sea que veamos el vaso medio lleno o medio vacío, tenemos que entender que el vaso se encuentra apenas por la mitad, de nosotros depende que sea una copa rebosante al llegar al final.  Hemos cosechado muchos éxitos, hemos conquistado muchas cimas.

Los mejores días de Costa Rica están aún por venir, pero tenemos que prepararnos para ellos.  Hago mías las palabras del poeta Jorge Debravo cuando dijo:  “Os digo que seréis como campanas, como vientos o ritmos... que romperéis fronteras, miedos, cárceles, soledades y círculos, que el infinito no os torturará, porque vosotros sois el infinito.”  El futuro será mejor, porque nosotros somos el futuro, nuestro destino será tan grande como queramos construirlo.

 

Muchas gracias a todos.

 

LA VICEPRESIDENTA MAUREEN BALLESTERO VARGAS:

 

            Me permito darle la palabra al señor presidente de la Asamblea Legislativa, don Francisco Antonio Pacheco Fernández.

 

EL PRESIDENTE FRANCISCO ANTONIO PACHECO FERNÁNDEZ:

 

            Señoras y señores diputados, ministros de Estado, señora Vicepresidenta de la República, Cuerpo Diplomático, señores magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Supremo de Elecciones, ilustres visitantes.

 

            Señor Presidente de la República, concurre usted una vez más a una cita con la historia, al venir a rendir un informe sobre el país y sobre la realizaciones de su Gobierno.

 

            Llega usted aquí precisamente en una fecha de gran sentido histórico, no solo porque cada 1º de mayo, de acuerdo con la continuidad institucional de Costa Rica, aquí se celebra un acto como ese, sino precisamente porque hoy hace cincuenta años esta edificación comenzó a ser la Asamblea Legislativa de Costa Rica.

 

            Viene usted cargado, cargado de realizaciones y de esperanzas, y eso tenemos que agradecerlo sobremanera.  Gracias, por su mensaje y gracias por la gentil brevedad que lo caracteriza.

 

            Hace muchos años, aprendí de un gran maestro que el currículum vitae de las personas se acortaba en relación directamente proporcional a la superioridad de su dueño.  La gente cuando comienza a dar sus primeros pasos en la vida colectiva, ante la ausencia de meritos notables, ha de escribir mucho para llenar el vacío que aun ofrece su vida.

 

            Permítame hacer un paralelismo con estos dos años de su Administración.  Los logros de su Gobierno, en lo fundamental, son suficientes como para evitarle a usted la pena de hablar y hablar sobre cosas intrascendentes, dirigidas a llenar el vacío de obras esenciales, como ha ocurrido tantas veces.

 

            En efecto, se presenta usted a esta Asamblea Legislativa con logros verdaderamente significativos, que justifican de manera plena la afirmación que corre de un lado al otro del país; sí, la afirmación de que la Administración Arias ha cumplido con creces las expectativas depositadas por el pueblo en ella.

 

            ¿Y qué podemos pedir, si la pobreza ha disminuido en un tres punto cinco por ciento... en un tres coma cinco puntos porcentuales y veintinueve mil familias costarricenses, por fin, pueden cubrir sus necesidades más básicas?

 

            Señor Presidente, uno tendría la tentación de repetir su discurso para ir subrayando la gran cantidad de logros de este Gobierno.  Usted habla de la fragilidad del logro en este campo, pero esa fragilidad del logro no disminuye para nada su grandeza.

 

            Su Gobierno logró llevar el desempleo del seis por ciento al cuatro coma seis, el más bajo de Latinoamérica, se han creado noventa mil empleos, se han aumentado los salarios, pero no es todo; ¿cómo no mencionar de nuevo aquí que se ha incrementado por tercera vez en el curso de su Administración las pensiones del Régimen no Contributivo de la Caja Costarricense de Seguro Social?  El paso de diecisiete mil colones a cincuenta y siete mil quinientos es muy significativo.

 

            Otro paso, en aspectos esenciales, tan distintos de las promesas con que suelen llenarse los informes, es el fortalecimiento que le está dando usted a la Caja Costarricense de Seguro Social.  No quiero repetir su informe, pero cómo no mencionar los pagos del Gobierno a la Caja.  En efecto, la cobertura y la calidad de los servicios de salud y el rescate de la infraestructura hospitalaria, y de la atención básica en las comunidades ha empezado a dar frutos.

 

            ¿Recuerda usted, señor Presidente, cuando se decía por ahí que usted pensaba cerrar la Caja?  Esta es la respuesta, la única posible, la que se da en los hechos y no creo que nadie pueda continuar diciendo después de este informe que el Gobierno carece de una política social; al contrario, el corazón de este Gobierno, la inteligencia de este Gobierno está centrada en el desarrollo humano, en el desarrollo de los costarricenses, sobre todo, de quienes más necesitan.  Noventa y ocho mil jóvenes estudiando, se benefician estudiantes, se benefician anualmente del Programa Avancemos, en el que el Estado ha realizado una inversión sin precedentes y se está reteniendo al estudiante en las escuelas y colegios de Costa Rica, y esta es una gran contribución al futuro.

 

            Confiamos en la capacidad de su Gobierno para mantener y profundizar la agenda social y de desarrollo.  Para eso ¾estoy seguro, y por eso lo reitero¾ podrá contar con esta Asamblea.  Tiene usted una política social que se mide en resultados y no en promesas.

 

            Señor Presidente, usted tiene que sentirse orgulloso de haber puesto en marcha el consenso de Costa Rica, el Tratado sobre la transferencia de armas y la Iniciativa de paz con la naturaleza.  Es impresionante.

 

Realmente, me ha tocado a mí en lo más profundo, y estoy seguro que a todo el país, el oírlo anunciar que Costa Rica se ha convertido en el país con más árboles por per cápita y por kilómetro cuadrado en el mundo.  Este año, según nos anuncia, se sembrarán siete millones más de árboles, eso es verdadera protección al medio ambiente, es un gran aporte a la naturaleza, pero también a la capacidad de ilusionarnos.

 

Gracias, señor Presidente, por ilusionarnos de nuevo y por hacer renacer, como estoy seguro, la vocación política de muchos jóvenes costarricenses, inconmovibles ante las palabras, pero dispuestos a rendirse ante los hechos.  Le agradecemos que siembre esperanzas, aun de cara a los malos tiempos que se avecinan, sin ocultar por ello la verdad, sin esconder los peligros reales.

 

Muchos de nosotros, los diputados y diputadas, ojalá todos, aprovecharemos la ocasión para construir y no para destruir, como usted lo señala.  Y vamos a mantener la mirada en el futuro, que es lo esencial.

 

De nuevo, se nos habla con la verdad y se nos ofrecen esperanzas cuyo cumplimiento es posible a juzgar por los logros ya obtenidos, porque su mensaje nos habla no solo de lo logrado hasta ahora, sino del futuro.  Nos abre caminos y nos invita a recorrerlos con usted para bien de la gente de este país, y aquí estamos dispuestos a hacerlo.  Y eso es lo fundamental, no regodearse en el éxito, sino ponerse a prueba cada día asumiendo nuevos retos.

 

Viene a mi mente una frase de Enrique Obregón o unas frases:  Para nosotros, los socialdemócratas, la libertad no es el derecho del presente, sino el derecho del futuro.  No es el grado de liberación que tenemos, sino el grado de liberación que debemos obtener.

 

Por eso, estaremos con usted para ayudarlo en la medida de nuestras posibilidades, en la tarea que se propone realizar y que sé que comienza y recomienza cada día.

 

¡Adelante, presidente Arias, vamos con usted por buen camino!

 

            Muchas gracias.

 

Retiro del Pabellón Nacional

 

            Las señoras diputadas González Barrantes y Ortiz Álvarez se servirán retirar el Pabellón Nacional, por lo que les ruego ponerse de pie.

 

            (Se procede de conformidad.)

 

Retiro de los invitados especiales

 

            Los señores diputados Núñez Calvo y Molina Gamboa se servirán acompañar al señor presidente de la República, doctor Óscar Arias Sánchez.

 

            El señor diputado Agüero Acuña y la diputada Vásquez Badilla se servirán acompañar a la señora vicepresidenta de la República, doña Laura Chinchilla Miranda.

 

            La señora diputada Ballestero Vargas y el señor diputado Molina Gamboa se servirán acompañar a las señoras ministras y a los señores ministros de Gobierno; lo hará el diputado Salom Echeverría.

 

La señora diputada Charpentier Brenes y la señora diputada Morales Díaz se servirán acompañar al señor Presidente de la Corte Suprema de Justicia, a las señoras magistradas y a los señores magistrados.

 

El señor diputado Jerez Rojas y la señora diputada Quirós Quirós se servirán acompañar al señor Presidente del Tribunal Supremo de Elecciones y a los señores magistrados de ese Tribunal.

 

La señora diputada Esna Williams y el señor diputado Vásquez Mora se servirán acompañar a las señoras Contralora y Subcontralora generales de la República.

 

La señora diputada Fonseca Corrales y el diputado Valenciano Chaves se servirán acompañar a la señora Procuradora General de la República y al señor Procurador Adjunto.

 

Los señores diputados Méndez Zamora y Quirós Lara se servirán acompañar a la señora Defensora de los Habitantes.

 

Las señoras diputadas Taitelbaum Yoselewich y Morales Díaz se servirán acompañar al decano del Cuerpo Diplomático, reverendísimo monseñor Osvaldo Padilla.

 

El señor diputado Barrantes Castro y la señora diputada Antillón Guerrero se servirán acompañar al honorable Cuerpo Diplomático.

 

El señor diputado Sánchez Campos y la señora diputada Nicolás Alvarado se servirán acompañar al excelentísimo arzobispo de San José, monseñor Barrantes.

 

Me permito recordarles a las señoras diputadas y a los señores diputados que el lunes tendremos sesión a las quince horas.

 

Siendo las diecinueve y cincuenta y nueve se levanta la sesión.

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Antonio Pacheco Fernández

PRESIDENTE

 

 

 

 

 

 

 

 

Hilda González Ramírez                                         Guyón Holt Massey Mora

PRIMERA SECRETARIA                                     SEGUNDO SECRETARIO