TEXTO ENTREGADO A LA SECRETARÍA DEL PLENARIO EL
1 DE MAYO DEL 2011
Señor Presidente,
señoras diputadas y señores diputados:
Es para mí un honor cumplir con el mandato constitucional de rendirle
cuentas al país al cabo del primer año de mi mandato presidencial.
Al honrar esta obligación reafirmo mi respeto a nuestras mejores
tradiciones democráticas y a mis más profundas convicciones
republicanas.
Coincide este acto con la celebración del Día Internacional del
Trabajo, por lo que rindo tributo a nuestra clase trabajadora. Saludo a todas
las organizaciones laborales que tienen cabida en nuestro ordenamiento
jurídico y formulo una respetuosa instancia a esta honorable Asamblea
Legislativa para que sigamos impulsando la Reforma al Artículo 64 de la
Constitución Política recogida en el expediente 16680. Esta reforma
recoge la justa demanda del movimiento solidarista
costarricense de obtener pleno reconocimiento sin distinciones que lo
menoscaben frente a otros movimientos sociales igualmente importantes y
meritorios.
Esta actividad, que hoy nos reúne, es más que simple
retórica; quiero contribuir al sano y responsable ejercicio del control
político, quiero nutrir el debate nacional, con objetividad y
valoración de resultados; quiero traspasar las fronteras que nos dividen
e identificar los elementos comunes que nos permitan alentar una mirada
común hacia el lugar que soñamos para Costa Rica.
Acudo a esta cita con la humildad de quien comprende la magnitud de la tarea
que le ha sido encomendada. Con la responsabilidad de quien entiende que el fin
último de toda política pública es el mayor bienestar para el
mayor número. Con la determinación de sacar adelante la obra que me
propuse, pese a la enorme complejidad de la coyuntura en la que me ha correspondido
gobernar.
La relación de hechos que hoy presento, habla por sí misma del
enfrentamiento decidido a los retos que se le han presentado a nuestra
nación. Algunos de ellos nos han sido impuestos por circunstancias
externas y fortuitas. Inauguramos este mandato bajo los efectos de la más
profunda recesión desde la década de los ochenta, nos
embistió uno de los eventos climáticos más dramáticos
de las últimas décadas y sufrimos la más alevosa y flagrante
violación a nuestra soberanía y a nuestro patrimonio ambiental.
Otros retos son producto de nuestros propios rezagos en las tareas del
desarrollo. Son los retos frente a los cuales nos preparamos en la misión
de gobernar este país, los que dieron contenido a nuestro programa de
gobierno y los que se recogen en nuestro Plan Nacional de Desarrollo. Son los
retos que debidamente atendidos, nos permitirán avanzar con paso firme
hasta convertirnos en una de las primeras naciones desarrolladas de la
América Latina.
Todos estos retos, fortuitos o
previstos, externamente inducidos o resultados de nuestras propias
disfuncionalidades, han sido enfrentados con firmeza y responsabilidad.
Ningún obstáculo o dificultad ha conseguido desviarnos del camino.
Ningún imprevisto o imponderable nos ha hecho abandonar la atención
responsable de las prioridades establecidas al inicio de nuestra
administración. Ha sido ardua la labor, debo confesarlo, de responder a
las múltiples crisis que hemos debido enfrentar sin dejar de atender los
surcos que abrimos y la cosecha que plantamos.
Tenemos la vista puesta en el futuro para un país que es mucho más
que la suma de sus partes. Hemos tenido que enfrentar la incomprensión
que ve la realidad social de manera desarticulada en componentes inconexos o
que pone el acento en lo inmediato, con una mirada de perenne cortoplacismo. Lo
que reclama nuestro país es una visión anclada sólidamente en
el futuro, capaz de marcar el norte de nuestras decisiones y de nuestras
acciones. Una visión que, al mismo tiempo, articule el interés individual,
gremial o corporativo a un proyecto de alcance nacional.
Hoy vengo a confirmar que nos inspira una visión compartida de
país: la de hacer de Costa Rica un hogar más seguro para todas y
todos sus habitantes. Hoy vengo a reafirmar que el norte, ratificado en las
urnas electorales, y que guía nuestros esfuerzos es promover un
desarrollo más seguro, liderado por la innovación, fortalecido por
la solidaridad y comprometido con la sostenibilidad ambiental.
Para avanzar hacia esa meta, trazamos con claridad una ruta: es la ruta de la
seguridad humana. Nunca antes como ahora la palabra inseguridad ha definido
tanto nuestras vidas. Hay capítulos de inseguridad que llenan todos los
espacios de nuestra convivencia. Inseguridad del trabajador o trabajadora ante
un mercado laboral cada vez más exigente; inseguridad de los
inversionistas ante una economía impredecible; inseguridad de las y los
jóvenes ante un futuro incierto para quienes se preparan y tristemente
cierto para los que no se preparan; inseguridad de los agricultores y de todos
los habitantes ante las amenazas del cambio climático; inseguridad de
nuestras familias ante el despojo por parte del crimen y la violencia; y la
más compleja de todas las inseguridades, la inseguridad provocada por
nuestros propios temores: el temor a pensar en grande, el temor a actuar con
determinación para alcanzar nuestras aspiraciones, pero, sobre todo, el
temor a coincidir para lograr avanzar con la oportunidad y la rapidez con que
lo exigen las actuales circunstancias.
La ruta trazada es resultado de un estricto proceso de planificación. El
sentido de urgencia con que estamos llamados a actuar frente a los retos
presentes no implica ceder ante el espejismo de una realidad crudamente
simplificada que presume que las soluciones a problemas complejos y acumulados
por muchos años se fabrican de manera inmediata y milagrosa. Mi gobierno
ha fijado sus metas con la convicción de que el desarrollo es un proceso
que se construye con visión, con método y con rigor.
Por ello, la primer tarea de la que di cuenta a los cien días de mi
Administración, fue haber emprendido un esfuerzo de rigurosa
planificación de las acciones por ejecutar y de intensa
articulación de los esfuerzos institucionales bajo cuatro ejes temáticos:
seguridad social y bienestar, seguridad ciudadana y paz social, seguridad
ambiental y desarrollo sostenible, seguridad económica y competitividad.
El trazado básico de la ruta se recogió de manera temprana en el
documento “Agenda 2010-2014: Metas y Primeras Acciones” y, posteriormente, en
el Plan Nacional de Desarrollo, donde se establecieron objetivos concretos y
medibles con acciones precisas y plazos para su ejecución. Esos
documentos muestran que esta es una gestión con norte claro, con
prioridades nítidamente establecidas, coherentemente articuladas,
debidamente planificadas y capaz de ser evaluada.
Permítanme, señoras y señores diputados, realizar un repaso
sobre las bases que hemos sentado en este primer año, relacionadas con las
principales metas de cada uno de los ejes temáticos y de los avances
obtenidos en cado uno de ellos.
Me permito rendir cuentas, en primer término, sobre los compromisos en
materia de seguridad social y bienestar.
Seguridad social y bienestar
No fue en vano que hace más de seis décadas, el concepto “seguridad
social” definió el camino de la equidad en Costa Rica. Por eso, la
más importante tarea de cualquier gobernante es la de velar por aquellos
que padecen la dolorosa situación de la pobreza y la de propiciar un
desarrollo más solidario e inclusivo. Para ello, nos hemos comprometido a
promover la generación de más fuentes de empleo; a fortalecer las
políticas sociales universales como la educación y la salud; a mejorar
el acceso a la vivienda considerando, el por mucho tiempo relegado, sector de
clase media; a brindar atención integral a los hogares en extrema pobreza
y a promover la atención integral de más niñas, niños y
adultos mayores mediante una red nacional de cuido.
Disminución del desempleo y subempleo
La mejor política social es el empleo y el buen empleo. El desempleo en
el país, después de alcanzar los niveles más bajos en los
años 2007 y 2008, se disparó en el 2009 como producto del impacto
de la crisis económica internacional. Por eso, me complace constatar que
se ha venido observando una reducción de la tasa de desempleo abierto, la
cual pasó de 8,4% en el 2009 a 7,3% en el 2010. A la vez, el subempleo
pasó de 13,5% a 11,2% en el mismo período. Estos resultados son
producto de diversas medidas que venimos impulsando para reactivar la
economía. No es esta, sin embargo, una situación que nos llame
aún a celebrar. Nuestra meta es mucho más ambiciosa y seguiremos
trabajando para llevar la tasa de desempleo abierto de nuestro país a 5%
en el 2014.
Defensa del salario mínimo
Simultáneamente a la generación de nuevas fuentes de trabajo, se
han promovido medidas para asegurar el cumplimiento de los derechos más
básicos de los trabajadores. Así se
diseñó y ejecutó la Campaña Nacional de Respeto al
Salario Mínimo, mediante la cual el Ministerio de Trabajo ha reforzado
las inspecciones de oficio con más de seis mil visitas en tan solo siete
meses. La campaña ha dado sus frutos siendo que más de un 80% de
los establecimientos visitados y que presentaban alguna irregularidad han
normalizado su situación. De sostenerse este importante esfuerzo,
confiamos en que repercutirá de manera positiva sobre la
disminución de los índices de pobreza.
Financiamiento de la Educación
Es indudable que ningún instrumento ofrece a las personas mayor seguridad
en su futuro que la Educación. Por eso, mi Administración ha
fortalecido los esfuerzos que se venían realizando para recuperar los
graves rezagos que padece nuestro sistema educativo.
Gracias a esos esfuerzos y a una adecuada combinación de políticas
que se han logrado sostener en el tiempo, el país ha experimentado un
decrecimiento de la deserción en la enseñanza secundaria que ha
pasado de 13,2% en 2006 a 10,2% de los estudiantes matriculados en 2010.
Me complace también anunciar que hemos elevado la inversión en
educación hasta 7% del PIB lo que confirma nuestro compromiso con la
educación costarricense como factor decisivo de movilidad social y de
equidad. Confiamos en que este Parlamento continúe con la
tramitación del Expediente 15638 que reforma el artículo 78 de la
Constitución Política para elevar la asignación de recursos a
la educación a 8% del PIB. La actitud responsable con que estamos
dispuestos a enfrentar el apoyo a esta reforma debe ser la misma que nos lleve
a aprobar recursos fiscales que garanticen su efectivo cumplimiento.
Educación para la convivencia y expansión de la formación
técnica vocacional
Entre los objetivos pedagógicos más importantes de mi gestión
se encuentran los esfuerzos para que los estudiantes profundicen el aprendizaje
del razonamiento lógico y de la convivencia; por eso, estamos impulsando
programas como el pensamiento lógico dentro del programa de Español
de secundaria, la redefinición curricular de los programas de
Matemática, y la incorporación del proyecto de “pensamiento
científico por indagación” para que la ciencia se enseñe y se
aprenda “desde las preguntas” y no respondiendo mecánicamente, como ha
sido la norma.
Seguiremos fortaleciendo la enseñanza del Inglés, introduciendo las
tecnologías de la información y ampliando en todo el país
iniciativas que buscan mejorar la convivencia por medio del Proyecto
Ética, Estética y Ciudadanía, en las
materia de Educación Cívica, Educación Física,
Educación Musical y Artística.
No obstante, deseo reiterarles que el más importante de los programas de
mi gobierno en educación, es la promoción de la educación
técnica vocacional. Con el objetivo de ofrecer una formación que
responda de mejor manera a las necesidades de las y los estudiantes y a la
demanda del mercado laboral. Con ese propósito, nos impusimos la meta de
duplicar el número de jóvenes cubiertos por la formación
técnica, lo que implicará la incorporación de 40 000 nuevos
estudiantes en este tipo de educación durante estos cuatro años.
Para ello, nos hemos comprometido a abrir noventa nuevas ofertas de
educación técnica, ya sea con nuevos centros o transformando
colegios académicos en colegios técnicos y abriendo la opción
nocturna. En este año escolar, hemos inaugurado siete nuevos colegios
técnicos y abierto la opción nocturna en otros catorce.
Incremento de la cobertura del Programa Avancemos y comedores escolares
Todos los cambios que estamos impulsando en nuestro sistema educativo
llegarían solo a una pequeña minoría si no fuera por el
aporte económico que el Estado brinda para que nadie abandone las aulas
por falta de recursos. Hemos incrementado la cobertura del Programa Avancemos a
25 000 jóvenes más, de manera tal que más de 185 000
estudiantes recibieron una inversión de casi 50 000 millones de colones.
Eso representa 10% más de inversión que el año precedente.
Además, en el programa de “comedores escolares” se atendió, en el
2010, a más de 615 000 estudiantes y se ha proyectado
atender a 4000 estudiantes más este año.
Infraestructura educativa
Durante el primer año de mi gestión, asignamos más de 50 000
millones de colones para infraestructura escolar; sin embargo, el rezago en
este tema sólo podrá recuperarse mediante una inversión sin
precedentes que asegure los fondos por varios años. Por eso, trabajamos
en la constitución del fideicomiso “Construcción y Equipamiento de
Infraestructura Educativa del MEP a Nivel Nacional” por un monto de 167
millones de dólares, cuyo proyecto estaremos enviando a la Asamblea
Legislativa en los próximos meses para su aprobación, confiando
contar con el apoyo de las señoras y señores diputados.
Salud: los desafíos financieros y de gestión de la Caja
Costarricense de Seguro Social
Los costarricenses tenemos el orgullo de contar con una cobertura en salud solo
comparable a los países más ricos del mundo. Sin embargo, la aparición
de nuevas patologías, junto a graves problemas en la planificación
y gestión de nuestro sistema de salud, nos exigen hacer un alto en el
camino y revisar a profundidad el funcionamiento de nuestra más
emblemática institución: la Caja Costarricense de Seguro Social. Si
a estos retos sumamos el hecho de que la crisis económica golpeó
con especial rudeza a esta entidad, afectando sus ingresos, la tarea resulta
aún más imperiosa. Por ello, celebro las decisiones que se han
adoptado por parte de la Junta Directiva de la institución, tendientes a
revisar de manera profunda y objetiva los temas relativos a su situación
financiera y a ejecutar medidas que remedien esa condición. Esta
será una tarea que nos llevará a convocar a muchos sectores
conscientes de la necesidad de que Costa Rica siga contando con un modelo de
salud y de seguridad social ejemplar en el mundo.
Fortalecimiento de la atención primaria mediante los EBAIS
Si bien la Caja está acometiendo con responsabilidad las tareas para su
fortalecimiento, esto no ha impedido atender las metas prioritarias de mi
Administración. En estos primeros meses fueron construidas once nuevas
sedes de EBAIS y se conformaron cuarenta nuevos equipos de atención, lo
que nos permite hoy ofrecer a la población un EBAIS por cada 3 500
habitantes.
Incremento de médicos especialistas y avances en infraestructura y
tecnología
Con el objetivo de reducir el grave problema de las listas de espera en algunas
áreas de atención de la salud, se nombraron ciento setenta y ocho
nuevos médicos especialistas; así, nos acercamos a la meta
propuesta para todo el cuatrienio de nombrar setecientos en todo el país.
Hace tan sólo dos semanas, inauguramos el Centro de Resonancia
Magnética, el más moderno de nuestra región, que tendrá
un significativo impacto en la detención y tratamiento de diversas
enfermedades.
Finalmente, y con el objetivo de agilizar el otorgamiento de las citas
médicas, se incorporó la atención telefónica de citas
en veintisiete áreas de salud, con lo cual se excedió, en el primer
año, la meta propuesta en nuestro plan de gobierno de cubrir veinte
áreas con esa modalidad.
Vivienda y recuperación del entorno comunal
El techo es un símbolo mundial del refugio, de la seguridad frente a la
intemperie de la vida. Ninguna familia está segura sin casa propia. Una
de las metas que nos propusimos alcanzar es la atención de vivienda para
20 000 familias en extrema pobreza. En este primer año, entre los
más de 9 000 bonos concedidos, 7 200 soluciones de vivienda se destinaron
exclusivamente para las familias más pobres del país, es decir, el
36% de la meta establecida. Además, cerca del 50% de lo invertido en los
bonos formalizados se canalizó a mujeres jefas de hogar.
De manera adicional, en relación con la erradicación de tugurios,
se ha procurado mejorar las condiciones del hábitat en las comunidades
urbano-marginales; por eso, hemos planteado “Una Política Nacional de
Mejoramiento de Barrios y Erradicación de Tugurios” armonizada con la
política nacional de vivienda y la de ordenamiento territorial. Ya
estamos ejecutando planes maestros de intervención en los asentamientos
de Guararí en Heredia, Rincón Grande en Pavas y La Carpio en La
Uruca. En el 2010 se ejecutaron dos proyectos de mejora de barrios mediante el
bono colectivo y, este año, ejecutaremos dieciséis proyectos
más.
Vivienda para clase media
El problema de vivienda afecta no solo a las familias de menores ingresos;
también golpea a la clase media, que ha ido perdiendo el derecho a
vivienda propia. Por ello, hemos hecho de él, uno de los temas
principales de nuestra política social.
Hasta ahora el eje de la política de vivienda para este segmento ha sido
el cofinanciamiento mediante el bono. Hemos complementado este mecanismo con
medidas que faciliten el acceso al crédito. Promovimos con los bancos
comerciales mejores condiciones para constructores y compradores de casas e
impulsamos un programa de adquisición de vivienda para pensionados con el
Banco de Costa Rica. Además, se formularon cuatro proyectos de ley que
incluyen: el Bono Diferido -debidamente aprobado-, el Bono Integrado para
Segunda Planta, incentivos a las municipalidades para que reduzcan
temporalmente los impuestos a nuevas viviendas y una modificación a la
Ley Orgánica del Banco Central para permitir la emisión de
títulos de largo plazo con tasa de interés fija.
Con complacencia reconozco que, en este tema, hemos encontrado apoyo y
comprensión en todas las bancadas de la Asamblea Legislativa.
Finalmente, hemos visto a un
INVU renovado y reactivado. En estos últimos meses, se vendieron
más de 11 000 contratos nuevos, se promovió una nueva línea
de crédito por 20 000 millones de colones adicionales y se impulsan un
conjunto de nuevas directrices que fomentarán la vivienda vertical y la
renovación urbana.
Red de cuido
No hay nada más indefenso que un niño, nada más doloroso que
la inseguridad de un anciano. Los primeros no se pueden defender solos, los
segundos ya no tienen fuerzas para hacerlo. Ambos dependen enteramente de
nuestro sentido de humanidad. Nos hemos comprometido de manera especial con la
atención integral de la niñez en su edad temprana y con el cuido de
los adultos mayores.
Mediante la Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil, pretendemos elevar la
cobertura en 75% y mejorar cualitativamente la infraestructura y los
métodos de atención que recibe nuestra niñez.
La meta es contar al cabo de
mi período con 35 000 niños y niñas menores de siete
años en diferentes modalidades de atención integral. En este primer
año, creamos una base financiera sólida al emitirse una directriz
que permitirá disponer de recursos del Fondo de Desarrollo Social y
Asignaciones Familiares (FODESAF) por un monto de al menos 30 000 millones de
colones; además, se está trabajando en el establecimiento de un
fideicomiso por 90 millones de dólares, destinado fundamentalmente a la
construcción de infraestructura, que garantice un ambiente seguro,
estimulante y saludable a los infantes. Además, se concluyeron varias
obras de infraestructura, gracias a lo cual se incrementó la cobertura a
más de mil niños y niñas en diversas comunidades.
Pero la base financiera y la obra física no son todo. Lo más
relevante de nuestra propuesta es el desarrollo de un modelo de atención
integral con estándares de calidad para todo el país. Para ello
hemos contado con un grupo de expertos nacionales y extranjeros que han
aportado al desarrollo de metodologías de atención y se han
iniciado actividades de capacitación.
El programa de la red de cuido a la niñez es uno de los de mayor impacto
en la agenda de desarrollo de cualquier nación. Queremos que su inicio en
Costa Rica sea nuestro legado: así como en el pasado logramos
universalizar la educación y los servicios públicos de salud,
así lograremos la universalidad de la atención integral a nuestra
primera infancia.
Con la Red Nacional de Cuido de Personas Adultas Mayores, aspiramos a
incrementar la cobertura en 50% para lo cual invertiremos 13000 millones de
colones. A la fecha, se han firmado convenios con municipalidades y diferentes
organizaciones de bienestar social que nos permitirán iniciar a lo largo
de este año el desarrollo de la primeras veinticinco redes comunitarias
de cuido para personas adultas mayores. Gracias a estos convenios, se han
realizado transferencias financieras y se ha invertido en infraestructura y
equipamiento de hogares de ancianos y centros diurnos de cuido. Es mi esperanza
dejar, al final de mi gobierno, al menos una red de cuido por cantón para
este segmento de nuestra población. Otro componente decisivo de este
programa es la capacitación y contratación de asistentes
domiciliares, que apoyarán a las familias pobres que tengan personas
adultas mayores con limitaciones físicas o mentales, y formarán
también grupos a nivel comunal.
Combate integral a la pobreza: una transformación
En el complejo y difícil terreno del combate a la pobreza y pobreza
extrema hemos dado prioridad a la atención integrada de las familias. Se
trata de una manera cualitativamente diferente de abordar el problema,
integrando la oferta estatal para que cada núcleo familiar reciba todos
los servicios requeridos que le permitan revertir esas condiciones de extrema
vulnerabilidad. Se estima que más de 250 000 familias en todo el
país reciben beneficios de los programas selectivos existentes a cargo de
veintidós entidades públicas. Sin embargo, no se ha conseguido un
efecto transformador en la situación de quienes reciben la asistencia.
La meta es atender 20 000 familias en pobreza extrema. Con ese propósito,
se ha iniciado ya el proceso de selección e inducción de las
primeras 3 000 familias.
Desconcentración y mayor transparencia en la gestión de la
política social
Con el objetivo de mejorar la gestión de la política social, hemos
impulsado acciones para desconcentrar, simplificar y mejorar el proceso de
selección y seguimiento de los beneficiarios. Lo hemos hecho así
con el Programa Avancemos, dando espacio al criterio de los directores y del
personal docente. Además, se tendrán en cada comunidad “Equipos
Locales de Gestión Social”, cuyos integrantes están iniciando la
respectiva capacitación.
Desde la Dirección de Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones
Familiares (FODESAF) se trabaja en el diseño y puesta en marcha de un
sistema integrado de información con datos de más de un
millón de beneficiarios de todos los programas de asistencia social, el
cual estará listo durante este año. A la vez, se desarrolla con el
apoyo de la Universidad de Costa Rica, un sistema de monitoreo sobre la
eficiencia en el uso de recursos públicos de apoyo social.
Procedo, en segundo término a rendir cuentas sobre los compromisos en
materia de seguridad ciudadana y paz social.
Seguridad ciudadana y paz social
La inseguridad ciudadana es la mayor preocupación de las y los
costarricenses. Poco a poco comenzamos a sentir que nuestro patrimonio, nuestra
integridad física y hasta nuestras vidas corrían peligro ante el
crecimiento de la delincuencia. Además, observamos con alarma el
implacable avance del crimen organizado y del narcotráfico que suponen
una grave amenaza a nuestra democracia por su potencial de corrupción y
extorsión, y por el recurso a la violencia y a la delincuencia
“común”.
Conscientes de la complejidad que el problema de la seguridad ciudadana
entraña, nos negamos, tanto a la inacción, como a recurrir al
populismo represivo, que muchos réditos da en el plano retórico y en
el corto plazo, pero que nada logra resolver. Nuestra propuesta consiste en un
abanico de intervenciones legales, policiales, comunitarias y sociales
dirigidas a atacar no solo las principales manifestaciones de la delincuencia
en el país, sino también los factores asociados a ellas. Por lo
tanto, nos hemos propuesto impulsar tres objetivos estratégicos: el
fortalecimiento de la policía y del sistema penitenciario, el
reforzamiento de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado,
y el fortalecimiento de la convivencia pacífica y la prevención.
Más y mejor presencia policial
A nivel policial, nos propusimos incrementar el número de policías
con 4 000 plazas adicionales, mejorar la calidad del servicio que se presta y modernizar
los sistemas de gestión policial. Actualmente, hemos nombrado más
de 1 000 nuevos policías. Las operaciones de patrullaje y control de
carreteras se han intensificado y ha aumentado de manera sensible el
número de operativos en zonas de auge turístico, en comunidades en
riesgo, en entornos escolares y en autobuses. Los principales resultados han
sido numerosas detenciones y decomisos de drogas, armas y vehículos
robados. Sin embargo, el esfuerzo por reclutar más policías
deberá complementarse con acciones para disminuir las tasas de ausentismo
y de rotación que debilitan la presencia policial.
Sin embargo, no solo queremos contar con más policías, queremos
también policías mejor formados. Por ello, nos hemos propuesto
elaborar un nuevo plan de estudios policiales acorde a una doctrina civilista y
que incorpore las más modernas técnicas de combate y
prevención de la criminalidad. Igualmente, dotaremos a la policía
de una sede permanente para su formación; ya se ha adquirido un terreno
de treinta y dos hectáreas en el cantón de Pococí y se han
gestionado cerca de 30 millones de dólares provenientes de la
cooperación internacional. Esperamos que el proyecto de
construcción, equipamiento y nuevo plan de estudios de la Academia Nacional
de Policía pueda iniciarse en pocos meses y concluirse antes del
término de nuestro mandato. Nuestro sueño es que la nueva
institución se convierta en un referente a nivel latinoamericano, como
actualmente lo son INCAE, la Earth o la Universidad para la Paz.
Finalmente, estamos decididos a mejorar los niveles de gestión de
nuestros cuerpos policiales mediante técnicas de organización y
administración más adecuadas, y la incorporación de
tecnologías electrónicas y digitales. Para ello, hemos procurado la
cooperación de países amigos que nos orientarán en el
diseño y puesta en marcha de un nuevo modelo organizacional. Ya hemos
recibido la visita de las primeras misiones y se han elaborado los documentos
que servirán de base para el proceso de reforma y modernización.
Más espacios carcelarios
La intensificación de las operaciones policiales ha redundado en mayores
detenciones, lo que junto con la pronta y eficaz intervención de los
tribunales de flagrancia ha ocasionado un crecimiento de la población
penitenciaria de más de 20% en los últimos cuatro años. Esta
situación ha provocado presión sobre la infraestructura carcelaria
pues al inicio de mi mandato teníamos cerca de 25% de sobrepoblación
en los centros de reclusión. Nos hemos comprometido a incrementar en 3
000 el número de nuevos espacios carcelarios durante todo el
período de mi gestión. En este primer año, ampliamos la
capacidad con ochocientos nuevos espacios; así se logró disminuir
la sobrepoblación en 5%.
El aumento de las detenciones y la consecuente necesidad de ampliar los
espacios carcelarios, son una muestra inequívoca de nuestra
determinación para detener la escalada de la delincuencia común. El
impacto de estas acciones, junto a otros factores, deberá analizarse a la
luz de la disminución que se viene registrando en las tasas de delitos
denunciados ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado
En la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico mi
Administración ha centrado sus esfuerzos en fortalecer la
coordinación en el nivel más alto de los organismos policiales y
judiciales competentes y en el plano internacional, por eso creamos la figura
del Comisionado Nacional Antidrogas.
Los objetivos principales de nuestra gestión son el desmantelamiento de
las estructuras operativas de los carteles locales e internacionales del
narcotráfico y la reducción significativa de la legitimación
de capitales en el sistema financiero del país, llevándolo a los
estándares de la Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económico (OCDE).
En estos primeros doce meses, se han desarticulado ciento cincuenta y dos
bandas criminales dedicadas al narcotráfico local e internacional, cifra
récord en los últimos cinco años. También, se ha
identificado y procesado a un grupo de policías de la Fuerza
Pública y funcionarios de la Fiscalía Adjunta de Narcotráfico
que contribuían con grupos delictivos. Además, se decomisaron
más de 6 millones de dólares, el más importante decomiso de
dinero en efectivo en diez años en el país.
Parte del éxito de las operaciones antinarcóticos, se debe gracias
a la cooperación internacional que hemos logrado intensificar. Por ello,
formulo un respetuoso llamado a este Parlamento para que se agilicen los
mecanismos de aprobación para las autorizaciones de patrullajes
marítimos conjuntos. La lentitud en este proceso amenaza con impactar
negativamente y de manera alarmante el decomiso de droga que se trasiega por
nuestros mares.
Prevención de la delincuencia
Nuestras intervenciones no solo se dirigen a las principales manifestaciones de
la delincuencia, sino también a los múltiples factores asociados a
su surgimiento mediante acciones de prevención.
En esta área nuestro compromiso es elaborar y aplicar proyectos de
seguridad ciudadana de naturaleza preventiva en comunidades con altos
índices de violencia y criminalidad. Los proyectos incluyen un conjunto
de acciones como la intensificación del patrullaje policial, la
recuperación de espacios públicos, la resolución alterna de
conflictos, la promoción de actividades de recreación y deporte
especialmente dirigidas a los jóvenes, el tratamiento de las adicciones y
la protección de las víctimas del delito, especialmente a las
mujeres que sufren la violencia doméstica.
Durante este primer año se han elaborado la metodología de
intervención, los diagnósticos en los distritos seleccionados, las
encuestas para la evaluación y se han conformado los comités
locales de prevención, además, se han ejecutado las primeras
acciones preventivas.
La defensa de nuestra soberanía y la creación de la policía
de fronteras
Pocas situaciones crean mayor inseguridad que un país vecino irracional e
irrespetuoso de los derechos soberanos de las naciones. Más compleja es
la situación cuando la nación agredida está desarmada y el
agresor hace caso omiso a las advertencias de los organismos internacionales,
como ocurrió en el triste pasaje de la invasión a isla Portillos en
Isla Calero. A pesar de las provocaciones y los llamados precipitados al uso de
la fuerza por parte de algunos, mi gobierno actuó basado en la sensatez
de nuestras tradiciones y en la lucidez de nuestras convicciones pacifistas y
democráticas. Finalmente y gracias a la pericia y entrega de nuestra
diplomacia, se impuso la razón y obtuvimos una primera satisfacción
con el otorgamiento de las medidas cautelares que demandamos a la Corte
Internacional de Justicia. Confiamos en que el triunfo final también
será nuestro y que Costa Rica verá su soberanía plenamente
recuperada.
Pero esa circunstancia aciaga nos evidenció la inmensa
desprotección en que se encuentran nuestras fronteras y nos obligó
a diseñar una nueva política de defensa de nuestro territorio,
mediante el impulso de acciones de desarrollo en la frontera norte y la
integración de una Policía de Fronteras. Nombramos una primera
unidad conformada por ciento cincuenta efectivos, con entrenamiento y equipo
especializado. Sin embargo, este número de policías es totalmente
insuficiente dada la extensión y complejidad de las zonas fronterizas
terrestres y marítimas de nuestro país, por lo que requeriremos de
recursos adicionales para poder ampliar su número y capacidad.
Financiamiento permanente para la seguridad
Aunque son significativos, los esfuerzos que estamos impulsando no serán
suficientes para enfrentar una criminalidad cada vez más compleja y con
acceso a más recursos. Tal y como lo manifesté desde la
campaña electoral, los costarricenses debemos decidirnos a invertir
más recursos en la seguridad de nuestro país. De ahí que he
estado solicitando a este honorable Congreso la aprobación de un impuesto
permanente para la seguridad. Adicionalmente, hemos impulsado un
empréstito para financiar programas de prevención e infraestructura
carcelaria y policial por 40 millones de dólares, el cual será
remitido pronto a la Asamblea Legislativa para su oportuna tramitación.
Me corresponde ahora, rendir cuentas sobre los compromisos en materia de
seguridad ambiental y desarrollo sostenible.
Seguridad ambiental y desarrollo sostenible
Pocas amenazas son tan graves como aquellas que vienen de nosotros mismos, que
para progresar destruimos la base misma de nuestro progreso y para
enriquecernos empobrecemos nuestro ambiente. Tenemos el desafío de
conciliar las crecientes contradicciones entre el desarrollo económico y
la sostenibilidad de nuestro ambiente. Mi gestión ha dado prioridad a la
atención de los problemas fundamentales que nos aquejan en ese sentido.
Estos se concentran en la protección de nuestros recursos hídricos,
la gestión de los desechos sólidos, el desarrollo de energías
limpias y renovables, la protección de la biodiversidad y el ordenamiento
territorial. Este conjunto de acciones nos permitirá acercarnos a la meta
de convertirnos en una de las primeras naciones carbono neutral del planeta.
El recurso hídrico
En relación con el recurso hídrico y mientras logramos concluir un
acuerdo legislativo sobre el marco legal que deberá regir su
gestión, hemos emprendido importantes acciones, siendo la principal el
avance de la obra del alcantarillado sanitario de la Gran Área
Metropolitana. Estas obras significan una disminución de cerca de
cuarenta toneladas por día de contaminación por materia
orgánica, que dejará de verterse directamente a los ríos y
quebradas del área metropolitana de San José, y mejorarán las
condiciones de vida de la población, al disminuir el riesgo de
enfermedades, plagas y entornos deteriorados por la presencia de aguas
residuales contaminadas.
La gestión de desechos sólidos
Una de las primeras leyes con que arrancó mi mandato fue con la firma de
la Ley para la Gestión Integral de Residuos así como su
reglamentación y puesta en ejecución. Me complace informar que hoy
contamos con una política de residuos consensuada y aprobada, y en
proceso de ejecución; gracias a ella veintisiete municipalidades cuentan
con planes de gestión de residuos sólidos aprobados y trece
más están en proceso de hacerlo. Además, varias comunidades
del país han sido dotadas con equipo y maquinaria para la operación
de centros de recuperación de residuos.
Energía suficiente y renovable
Uno de los mayores desafíos que nuestro país y el mundo enfrentan
es el de la agenda energética. La tarea que tenemos que enfrentar, es
doble: por un lado asegurar el adecuado y suficiente suministro eléctrico
que nos obliga a duplicar en los próximos diez años la capacidad
instalada que Costa Rica ha alcanzado en los últimos sesenta años
y, por otro lado, hacer la transición hacia fuentes de energía
renovables. Esto último, se vuelve más acuciante aún ante la
escalada imparable de los precios del petróleo que parecen desatar el
espectro de la mayor crisis energética de la historia humana.
Frente a tales desafíos, hemos impulsado medidas en dos frentes: el de la
administración y el legislativo.
A pocas semanas de iniciar nuestra gestión, le presentamos al país
una estrategia en materia energética y remitimos a la Asamblea
Legislativa un proyecto de Ley General de Electricidad, el cual se encuentra
todavía en estudio. Para mi gobierno, lo decisivo no es la letra de un
proyecto, sino su espíritu que, en este caso, busca que todas las fuerzas
de la sociedad puedan contribuir sin obstáculos burocráticos y
legales a llenar nuestras necesidades energéticas. Por eso, estamos en la
mejor disposición para discutir alternativas y si fuera necesario, lograr
un texto alternativo que reúna el consenso mayoritario de las fuerzas
políticas representadas en este Congreso.
Mientras tanto, estamos acelerando la ejecución de diversas inversiones a
cargo del Instituto Costarricense de Electricidad. En los próximos meses
estaremos inaugurando la Planta Hidroeléctrica Pirrís con una
capacidad de 120 MW; está en pleno desarrollo y con considerable avance
las obras del Proyecto Hídrico Reventazón que generará 305 MW
y se camina a marcha forzada para iniciar obras en el proyecto Hídrico de
Diquís, el más grande concebido en Centroamérica y que
generará más de 600 MW. Para favorecer el avance de este
último, hemos integrado una comisión que asegura la necesaria
coordinación interinstitucional y la adecuada atención de las
preocupaciones de los habitantes de la zona.
Por último, se ha buscado dinamizar y optimizar las herramientas y
normativas ya existentes en materia de generación de energía a
partir de fuentes renovables y se ha logrado avanzar en revisión
tarifaria y en la adjudicación de varios proyectos que estimulan la
generación privada.
Protección de nuestra biodiversidad.
A pesar de los grandes avances en la protección de nuestra biodiversidad,
tenemos aún desafíos por enfrentar.
Respondimos a uno de ellos mediante la abolición de la actividad de
minería metálica de oro a cielo abierto en territorio nacional,
entendiendo que no es la industria de tipo extractivo la que debe orientar el
desarrollo económico de nuestra nación. Lo hicimos, en primer
término, con el decreto que firmé el 8 de mayo de 2010 y, luego,
mediante el impulso a la reforma del Código de Minería que eleva a
rango de ley esta prohibición. Agradezco a las señoras y
señores diputados que inspiraron, acogieron y votaron afirmativamente
esta legislación.
Pero hoy deseo aprovechar la ocasión para hacer conciencia de que el
mayor desafío en materia de protección de nuestra biodiversidad lo
plantean nuestros mares. Debemos reconocer el amargo sabor del empobrecimiento
de nuestra zona marítima. En el 2000 nuestra producción pesquera
estaba en el orden de las 75 000 toneladas, en el 2007 era ya sólo de 27
000. Las tortugas Baulas ya no vienen a desovar en miles, como hace treinta
años ni en cientos como hace diez. En el 2007, desovaron apenas cuarenta
y un tortugas. Las redes de arrastre de fondo se llevan a su paso, delfines,
tortugas y miles de peces que luego, muertos, se vuelven a tirar al mar. Por
eso, con un enorme sentido de responsabilidad histórica firmé el
decreto de “Creación del Área Marina de Manejo de Montes Submarinos
de la Isla del Coco” que establece parámetros claros de defensa del ciclo
de vida en una zona donde se asienta una de las biomasas más grandes del
mundo tropical.
Debemos ir extendiendo este
enfoque en todos nuestros mares para que nuestros pescadores y las flotas
pesqueras internacionales extraigan con inteligencia y responsabilidad. Esta es
una labor que va más allá de nuestras fuerzas como país
pequeño. Por eso, este decreto es una voz que se dirige a la comunidad
internacional, un gesto que llama a la responsabilidad de países que
tienen más recursos técnicos y materiales que nosotros y que
esperamos sepan comprender la importancia de ser solidarios con este esfuerzo,
ya que la inacción y la indiferencia la pagaremos todos.
Regulación del uso del suelo
Finalmente, en materia ambiental tenemos una importante asignatura pendiente:
la regulación del uso del suelo. Mi administración se ha propuesto
asumir esta tarea, dotando de un moderno ordenamiento territorial a la Gran
Área Metropolitana. Nos encontramos en pleno proceso de
socialización y concertación del nuevo plan de ordenamiento
territorial, el cual estará listo a finales de este año. Además,
se impulsa un proceso de levantamiento catastral en cincuenta y seis cantones
del país, de los cuales veintisiete ya se encuentran en una etapa
avanzada.
A continuación procedo a rendir cuentas sobre el último de mis
compromisos, el de la seguridad económica y la competitividad.
Seguridad económica y competitividad
Inicié mi administración bajo el dramático signo de la
incertidumbre e inseguridad provocadas por una de las más graves crisis
económicas internacionales que produjeron una dramática caída
de las exportaciones y las inversiones con el consecuente impacto en la
contracción de la economía y en la caída del empleo. De
ahí que nos hayamos concentrado en estos primeros doce meses a propiciar
las condiciones necesarias para el crecimiento económico, mediante la
atracción de inversiones y la mejora de nuestra competitividad.
Crecimiento de las exportaciones y las inversiones
Gracias a los esfuerzos emprendidos hemos logrado recuperar el terreno perdido
en materia de inversiones y exportaciones, y hemos ido más allá al
superar las expectativas iniciales. En el 2010 la inversión extranjera
directa alcanzó un monto de 1 450 millones de dólares, habiendo
excediendo nuestra meta en 150 millones de dólares. Por su parte, la
exportación de bienes y servicios alcanzó un valor cercano a los 14
000 millones de dólares, es decir, 239 millones más de lo
programado. Tengo la certeza de que al final de mi mandato dejaremos a Costa
Rica con un nivel jamás visto antes en inversión y exportaciones.
A este proceso contribuye la gestión legislativa, gracias a la cual se
aprobó en primer debate el Tratado de Libre Comercio con China y se
dictaminó afirmativamente el Tratado de Libre Comercio con Singapur.
Esperamos contar también este año con su aporte para la
aprobación del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.
Crecimiento del turismo
Aunque la crisis golpeó al sector turístico con mayor fuerza que a
ningún otro, hemos podido recuperar terreno, al punto de que durante mi
administración logramos rebasar el número de ingreso de turistas
que nos visitaban antes de la crisis, el mayor de los últimos cuatro
años. Esto ha sido el producto de la intensificación de los
esfuerzos de promoción y de diversificación de la oferta
turística que no se limita al turismo de sol y playa, aventura y
ecoturismo, sino que se está abriendo al turismo médico, rural
comunitario y próximamente al de convenciones, gracias al centro que nos
proponemos edificar.
Mejora de nuestra competitividad agropecuaria
Conscientes de los retos que enfrentamos en materia agropecuaria, se
desarrolló un proceso participativo de construcción y
ejecución de la política de Estado para el sector agroalimentario y
el desarrollo rural 2010-2021 que nos ha permitido contar con una visión
compartida de ese sector e impulsar acciones debidamente articuladas.
Entre otras medidas relevantes, se impulsó el “Programa de
Renovación de Cafetales” que permitirá renovar 30% del área
cafetalera con asistencia técnica y avales financieros; se generó
una nueva política arrocera para fortalecer la competitividad de los
pequeños y medianos productores; se reactivó la actividad
cañera en algunos cantones con créditos blandos para la
renovación de cañaverales y para la mejora de los ingenios
azucareros; se promovió la acreditación y certificación en
agricultura orgánica que permitió la exportación al mercado
europeo de diferentes productos y se agilizaron diversos tipos de
trámites que facilitarán los emprendimientos agropecuarios.
Además, se ejecutaron transferencias monetarias a más de 5 000
pequeños productores que se vieron afectados por las tormentas tropicales
“Tomás” y “Nicole”.
Mejora de la competitividad mediante recurso humano calificado
El principal factor que ha garantizado y deberá seguir garantizando la
competitividad de nuestra economía es un recurso humano calificado, capaz
de agregar cada vez más valor a la producción. Por ello, nos hemos
propuesto capacitar más personal técnico de nivel medio y superior,
incentivar a un mayor número de estudiantes a optar por carreras
técnicas y científicas, y dotarlos de las competencias adecuadas
que demanda el mercado laboral. Aparte de la formación técnica vocacional,
a la cual ya me referí, hemos reformulado y ampliado la oferta del
Instituto Nacional de Aprendizaje.
Por medio del INA, estamos respondiendo a las necesidades de la industria
nacional y de la inversión extranjera que demandan más graduados y
modernidad tecnológica en la formación. Nos proponemos graduar 30
000 nuevos técnicos especializados en los cuatro años de mi
gestión y hemos emprendido una verdadera revolución en la oferta
técnica del INA. Estamos introduciendo el aprendizaje tecnologías
de punta en todas las áreas de la producción. Crearemos un Centro
Nacional de la Industria Gráfica y de Plástico y un Centro de
Técnicos Especializados de Alta Tecnología con
especialización en la industria aeroespacial. Todo eso lo lograremos
gracias a una inversión cercana a los 35 000 millones de colones.
Mejora de la competitividad mediante mejor infraestructura
Para fortalecer el esfuerzo competitivo resulta vital la inversión en
infraestructura vial, portuaria, aeroportuaria, la reactivación
ferroviaria y la apertura del mercado de las telecomunicaciones. En cada campo
tenemos camino andado.
Gracias a los empréstitos aprobados por este Congreso y a una ambiciosa
cartera de proyectos que hemos logrado conjuntar, se encuentran ya en proceso
licitatorio o en espera del refrendo contralor obras por un monto cercano a los
250 000 millones de colones. Gracias a la agilización de trámites
algunos procesos de contratación han pasado de un promedio de seiscientos
diez días a ciento un días. Es así como a lo largo de este
año, esperamos iniciar la ejecución de importantes proyectos como
la construcción de la carretera Bajos de Chilamate- Vuelta Kooper, la
ampliación del trayecto Cañas-Liberia, y la carretera a San Carlos.
Tenemos también financiamiento asegurado para un ambicioso plan de
reparación de puentes y conservación vial que cubrirá toda
nuestra administración. Además, hemos presentado ante las
señoras diputadas y los señores diputados la solicitud de autorización
de 200 millones de dólares para invertir en la red vial cantonal.
En materia de modernización de puertos, los planes avanzan según lo
dispuesto en el Plan Maestro Portuario del Caribe. Las obras del muelle
petrolero de Recope por un monto de 100 millones de dólares se iniciarán
a finales de este año y hemos procedido a adjudicar la concesión
para la construcción de una nueva terminal de contenedores en Moín.
Esta última inversión, estimada en cerca de 950 millones de
dólares, le permitirá a Costa Rica salir de los niveles más
bajos y vergonzosos de competitividad en materia de puertos. Este desarrollo
portuario lo hemos concebido como parte de uno de los más ambiciosos
proyectos de infraestructura en la historia de nuestro país: la
construcción del Corredor Logístico del Caribe Norte, el cual
permitirá trasegar bienes, mercancías y personas desde el Caribe
hasta la frontera norte sin pasar por el centro del país.
En materia aeroportuaria, me complace informar que este año se
concluyeron las obras de ampliación del aeropuerto Juan Santamaría
y este año se concluirá la extensión del Aeropuerto
Internacional Daniel Oduber Quirós de Liberia.
Después de mucho esperar, se le ha dado el impulso final que
requería la apertura del sector de telecomunicaciones y este año
veremos la entrada en función de dos nuevas compañías de
telefonía celular. El ingreso de nuevos operadores ayudará a
dinamizar nuestra economía y a mejorar nuestra competitividad promoviendo
procesos de modernización tecnológica y de innovación. Uno de
los componentes más importantes del proceso de apertura de nuestro
mercado de las telecomunicaciones es la solidaridad, mediante el acceso
universal a ellas de todos los sectores de nuestra población. Gracias a
los 170 millones de dólares producto del canon aportado por las nuevas
empresas, seremos capaces de llevar Internet de banda ancha a los lugares
más alejados del país y garantizar el acceso universal a todas y
todos nuestros estudiantes.
Fortalecimiento de la competitividad mediante la mejora regulatoria
Uno de los más grandes desafíos que enfrentamos es la excesiva
tramitología que cual nudo gordiano amarra nuestra competitividad, inhibe
la iniciativa y detiene el crecimiento económico. Mi gobierno se ha
propuesto sacar a Costa Rica del vergonzoso sitial que nos ubica entre los
dieciocho países más rezagados del mundo por el tiempo requerido
para iniciar un negocio. Me complace informarles que en estos primeros doce
meses y pese a la enorme complejidad que entraña el cambio de rutinas
burocráticas, hemos reformado diversa normativa de manera que los plazos
para la revisión de planos ha pasado de noventa días a treinta
días; la inscripción de plaguicidas de veinte meses a diez meses;
los estudios de impacto ambiental para planes reguladores se están
reduciendo de doce meses a tres meses y el certificado de disponibilidad de
agua de tres meses a un día.
En el proceso de hacerle la vida más fácil a quienes habitan este
país y mejorar la transparencia de los actos públicos, juega un
papel vital el Gobierno Digital. A tres meses del ejercicio de mi mandato,
pusimos en marcha el Sistema de Mercado en Línea (Mer-link), por medio
del cual las instituciones públicas y los proveedores pueden realizar todo
el proceso de contratación con el Estado, completamente en línea
con plena seguridad jurídica y auditoría social. Nueve meses
después de su puesta en operación, el sistema funciona en catorce
instituciones del Estado que responden por el 80% de las compras públicas.
La Asamblea Legislativa hizo su aporte a esta importante tarea en la mejora de
la competitividad mediante la aprobación de la Convención de La
Apostilla, que reduce significativamente la cadena de autenticación
consular para el reconocimiento de documentos extranjeros. Otro avance
significativo vendrá con la aprobación de las reformas planteadas a
la Ley de “Protección al Ciudadano del Exceso de Requisitos y
Trámites Administrativos”. Hago una respetuosa excitativa a las señoras
diputadas y a los señores diputados para que sea este tipo de leyes y no
aquellas que abultan requisitos las que se promuevan en los próximos
años.
Innovación para la competitividad
La innovación es reconocida como una herramienta poderosa para aumentar
la productividad de las naciones. Mi gobierno se ha propuesto impulsar una
cultura innovadora en todos los órdenes de la vida económica y
social del país. Nuestro proyecto insignia es la formación de
gestores de innovación. Certificaremos a personal de más de
doscientas empresas nacionales, para lo cual ya estamos capacitando a la
primera generación de treinta gestores. Sus propuestas de
innovación resultarán en nuevos productos, servicios o procesos en
el mercado nacional.
Impulsamos también el programa “Innovar es para tod@s”, que promueve la
formación de una cultura nacional de innovación para todos los
segmentos de la sociedad. Combinando creatividad, desarrollo del talento joven
y espíritu emprendedor, que se corona con centros de incubación de
empresas innovadoras.
Las amenazas a nuestra estabilidad: el tipo de cambio y el déficit fiscal
Aunque el país está retomando de nuevo el camino hacia el
crecimiento económico, persisten señales alarmantes que aún
debemos atender. La misma fortaleza de nuestra moneda se vuelve para nosotros
amenazante. Las políticas adoptadas por los países desarrollados
están impactando significativamente economías abiertas como la
nuestra. Sus bajas tasas de interés y la devaluación de sus monedas
han generado flujos de capital financiero hacia nuestras costas en busca de
mejores rendimientos. Como resultado tenemos una revaluación nunca antes
vista del colón que, aunque ha contribuido a reducir la tasa de
inflación, está, por otra parte, afectando negativamente la
competitividad de nuestros bienes y servicios exportables e impacta las
condiciones económicas de los productores que compiten en el mercado
nacional frente a los bienes importados.
Vemos con preocupación ese fenómeno y seguimos de cerca la
evolución de los acontecimientos. Reconocemos los esfuerzos emprendidos
por el Banco Central para garantizar que nuestra moneda se mantenga en los
márgenes que establece el sistema de bandas. Sin embargo, de agravarse
las condiciones internacionales que contribuyen a esta situación,
analizaremos algunas medidas que contribuyan a que nuestros productores se
sientan seguros de sus inversiones y tengan la tranquilidad de trabajar en un
entorno macroeconómico favorable.
No obstante, esa no es nuestra única preocupación. La
recesión económica y el menor ingreso tributario que provocó,
junto con la política fiscal expansiva y sus costos fiscales conexos, se
conjugaron para provocar un peligroso deterioro de las finanzas públicas.
A esas circunstancias se sumaron las cuantiosas pérdidas provocadas por
embates de la naturaleza que le han costa al país cerca de un 1% de su
PIB.
Fue así como lo circunstancial se sumó a lo estructural. Embates de
la naturaleza y contracción económica se han conjugado con un gasto
público rígido en el que la mayor parte se destina a salarios,
pensiones y pago de deuda, y al que se suma la, ya de por sí, baja carga
tributaria de nuestro país. Esa combinación de factores nos coloca
frente a un creciente déficit fiscal, el más grande de
América Latina en el 2010.
No deberíamos necesitar
más advertencias para alarmarnos. Pensemos solamente que, de no hacer
nada, el déficit llegaría al 10% del PIB en el escaso plazo de
cinco años. Ese es un nivel inmanejable, cuyas consecuencias
podrían ser catastróficas. Nuestro equilibrio macroeconómico,
nuestra competitividad nacional, nuestra responsabilidad política y
nuestra solidaridad humana exigen de todas y todos nosotros actuar con responsabilidad.
No podemos seguir poniendo parches con medidas parciales o desarticuladas.
Llegó la hora de abordar de forma integral todos los componentes que
afectan las finanzas públicas. Esta no es una responsabilidad exclusiva
de un Poder de la República; todos debemos abonar a la contención
racional del gasto, el Poder Ejecutivo y el Judicial deberán coordinar
mejor las tareas de controlar y sancionar la evasión fiscal y el Poder
Legislativo deberá abordar con sentido de urgencia la reforma tributaria.
De nuestra parte hemos logrado detener el crecimiento del gasto público
sin sacrificar la inversión social y la infraestructura. La tasa de
crecimiento del gasto corriente entre 2010 y 2011 bajó en más de
30% con respecto al 2009 y 2010. Estamos dispuestos a ir más allá
solicitando la revisión de los superávits financieros de las
instituciones autónomas y de algunos de sus gastos corrientes. Sin
embargo, una parte de ellos responde por la sostenibilidad de los servicios
públicos que rinden y es un ejercicio que podría ser realizado solo
una vez sin que eso resuelva de manera sostenible el problema fiscal.
También hemos mejorado la recaudación fiscal y el control de la
evasión. Hay avances importantes en el impuesto sobre las ventas e
impresionantes resultados en el control de la evasión del impuesto sobre
la renta, gracias a acciones agresivas y utilizando mecanismos de control
cruzado entre diversas bases de datos. Hemos aumentado en 20% el número
de actuaciones fiscalizadoras y duplicado los montos regularizados en
impuestos. Estamos en proceso de identificar a miles de personas que no se han
registrado como contribuyentes y estamos incorporando el registro tributario de
al menos mil casas con valores superiores a los 100 millones de colones, así
como actualizando los valores de 250 000 propiedades para potenciar la
recaudación en impuestos de traspaso.
Si bien todas estas medidas son importantes y necesarias, no son suficientes
para enfrentar el problema. Resulta indispensable una reforma tributaria que
nos permita recaudar ingresos adicionales por encima de un 2% del PIB. Una
reforma que a la vez mejore la progresividad de la actual estructura tributaria
como en el texto presentado, que hace recaer el 70% de los impuestos sobre el
20% del segmento más rico del país. Una reforma que además
simplifique el sistema fomentando el cumplimiento de las normas y facilitando
la recaudación, como también lo hace nuestra iniciativa de ley.
No es posible concretar ninguna visión futura de país solidario sin
la construcción de un acuerdo fiscal que sustente nuestras aspiraciones y
que garantice las condiciones en que crecerán nuestras hijas y nuestros
hijos. Ese es el más importante desafío político: un pacto
social por la sostenibilidad de las políticas públicas para tomar
ese último impulso hacia el desarrollo.
Nuestra propuesta no está escrita en piedra, soy la primera en aceptar la
posibilidad de mejorarla a través de la negociación y la
construcción de acuerdos, como ya se está haciendo. Por eso, me
niego a ser pesimista y confío en que seremos capaces de alcanzar ese
pacto nacional con la solidaridad y la responsabilidad que exige el momento.
Construir este hogar que amamos es una tarea colectiva.
Señor Presidente, señoras diputadas y señores diputados:
Desde el momento en que sometí mi nombre para la Presidencia de la
República ante las y los costarricenses tenía muy claras mis
aspiraciones para Costa Rica: hacer de éste el hogar más seguro
para quienes lo habitan. Un país en el que las familias tengan la
seguridad de una vivienda digna; los niños, niñas y adultos mayores
la seguridad de una adecuada atención, y los jóvenes la seguridad
de un futuro promisorio gracias a la educación y a empleos de calidad. Un
país en el que no se tenga más que disputar el derecho a una vida
tranquila y sin violencia; en el que logremos mitigar la vulnerabilidad a la
que nos somete el cambio climático y en el que la inseguridad
jurídica no prevalezca por encima de la iniciativa emprendedora capaz de
generar prosperidad y bienestar.
Este es el país por el que hemos venido trabajando durante este primer
año de gobierno; se han sentando las bases que garantizan la suficiente
solidez institucional para desplegar y sostener cada uno de los esfuerzos que
conducen al cumplimiento de las metas definidas. Muchos de esos esfuerzos ya
han rendido sus primeros frutos, como ha quedado claro en esta
intervención, otros germinarán en los próximos meses.
Este ha sido el resultado del trabajo en equipo. Por este arduo trabajo, deseo
expresar mi más profundo reconocimiento y agradecimiento a la entrega,
solidez e integridad de quienes me han acompañado en esta primera parte
de la travesía: mis dos vicepresidentes, mis ministros, viceministros y
Presidentes Ejecutivos. Extiendo este sentimiento a los miles de funcionarios
públicos que con los avances que hemos logrado, confirman que el sector
público cuando cuenta con un mapa de ruta claro, una brújula que
apunte hacia el norte y un liderazgo que marque el paso, en lugar de constituir
un lastre para el progreso, representa uno de sus principales motores.
A ustedes, representantes de nuestro pueblo ante este Parlamento les agradezco
el apoyo a todas aquellas iniciativas que contribuyeron al avance del
país y les reitero mi disposición y la de mi equipo de gobierno de
seguirnos sometiendo a los mecanismos de control legislativo, constitucional y
reglamentariamente instituidos, cuando se aplican con respeto, racionalidad y
con el único fin de esclarecer nuestras actuaciones de cara al
interés público. En materia de promulgación de leyes, sin
embargo, las más complejas tareas están por venir, pero
confío que estaremos a la altura de la circunstancias.
Para nuestro pueblo, no fue fácil la construcción colectiva de un
modelo solidario, pero lo hicimos y tenemos uno de los más altos niveles
de desarrollo humano del hemisferio. No fue sencillo alcanzar un acuerdo con un
desarrollo sostenible, pero lo logramos y somos una de las naciones que
más protege el medio ambiente en el orbe. No lo fue tampoco acercar
posiciones en torno a la apertura de nuestra economía hacia el mundo,
pero lo conseguimos convirtiéndonos en una de las economías
más abiertas y dinámicas del continente.
Si hemos sido capaces de alcanzar todo esto, muchas veces en medio de grandes
convulsiones internacionales, ha sido porque tuvimos la capacidad de construir
un acuerdo básico colectivo perfilado, corregido o rectificado, por
mandato del pueblo, administración tras administración, y siempre
fortalecido por un vigoroso diálogo político y social.
Hace un año, el pueblo costarricense una vez más dio su veredicto y
hemos sido fieles al él. Seguiremos abriendo senderos de progreso y
esperanza con la misma visión de país, alimentada por lo mejor de
nuestras tradiciones: coraje para coincidir en grandes metas nacionales y
firmeza para custodiar nuestras decisiones frente a los embates que se
plantean.
Al despedirme de esta solemne sesión reitero mi compromiso con la patria
que amamos y mi cariño al pueblo de Costa Rica.
¡Qué Dios y la Virgen de los Ángeles iluminen el camino que
aún nos queda por recorrer! Muchas gracias.