PROYECTO DE LEY

 

REFORMA DEL ARTÍCULO 12 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA

 

Expediente N 17.357

 

ASAMBLEA LEGISLATIVA:

 

Una de las preocupaciones más recurrentes de todos y cada uno de los costarricenses en los últimos años es la inseguridad que gobierna en nuestro país.

 

Es el pan nuestro de cada día, escuchar, ver o leer en los medios de prensa, que algún costarricense o extranjero que se encuentra en nuestro país se ha visto afectado por el hampa.

 

La situación se ha hecho tan insoportable e inmanejable para muchas personas, al punto que son cientos o miles, los que han optado por recurrir a sistemas de autotutela social que en algún momento de la historia humana se luchó por desterrar, como por ejemplo la ley del más fuerte.

 

Precisamente, para poder evitar que los grupos de personas tomaran la justicia en sus manos es que se delegó en el Estado la obligatoriedad de velar por la seguridad de cada uno de los habitantes.  Sin embargo, el resurgimiento de conductas que buscan hacer justicia por la propia mano, nos indica que el Estado ha venido fallando en esa función tan esencial que los ciudadanos le otorgaron de forma exclusiva.

 

            Muchas pueden ser las razones que se esgriman para justificar el por qué ha venido en aumento la inseguridad en el país, pero sin duda una de las principales es la forma en que los gobiernos han distribuido los recursos de los presupuestos públicos, dando prioridad a otros sectores y destinando a la seguridad pública montos ínfimos en relación con la necesidad que se tiene.  No fue sino hasta el año 2009, que el presupuesto del Ministerio de Seguridad Pública superó la barrera propuesta en la presente modificación, cuando alcanzó un dos coma cincuenta y cinco por ciento (2,55%) del total del presupuesto nacional.

 

Cuando los constituyentes originarios tomaron la sabia decisión de establecer la obligación constitucional de dedicar a la educación al menos un seis por ciento (6%) anual del producto interno bruto (PIB), lo hicieron con la intención de tener un país donde los niveles de analfabetización fueran muy bajos, donde la gran mayoría de costarricenses tuvieran acceso al sistema educativo, que permitieran tener hombres y mujeres de bien para este país.  Afortunadamente para nosotros, ese sueño de los constituyentes podemos verlo concretado hoy en día, al ser nuestro país, ejemplo para otras naciones del orbe.

 

Sin embargo, alguna vez se han preguntado, ¿qué habría ocurrido de no haberse incluido esa disposición en nuestra Constitución?, ¿serían nuestros indicadores educativos tan buenos si no existiera la obligación para el Gobierno Central de presupuestar al menos el seis por ciento (6%) del PIB, para el gasto en educación?  La respuesta definitivamente sería negativa, pues debe de recordarse que las prioridades del país varían cada cuatro años, con la elección de un nuevo gobierno, y podría haberse dado el caso de que un gobierno de turno no considerara a la educación como un sector de tanta importancia como lo hizo el constituyente y hubiera destinado menos recursos para el sector educativo.

 

Siguiendo esta magnífica experiencia que se ha dado en el sector educación, los proponentes de esta iniciativa deseamos establecer al Gobierno Central la obligación de presupuestar al menos un dos por ciento (2%) del PIB, para el gasto en seguridad, con el fin de que, a largo plazo, tal como ocurrió con la educación nuestros indicadores de seguridad sean excelentes y permitan a todos los costarricenses volver a disfrutar de la tranquilidad que ya hace bastantes años se perdió.

 

Los datos estadísticos no mienten, en los últimos nueve años, 995.057 personas fueron víctimas de delitos denunciados ante el Ministerio Público.  La tasa promedio de denuncias presentadas por 100.000 habitantes, en ese lapso, fue de 2.694.  Casi una cuarta parte de nuestra población fue agredida por los delincuentes en este período.

 

Los delincuentes dominan las ciudades de Costa Rica.  Las casas de la población costarricense se han convertido en prisiones.  Todos nuestros conciudadanos están ahítos de tanta sangre derramada por las víctimas del hampa.  Además, hartos de la tremenda impunidad reinante en nuestra patria. Igualmente, hastiados de vivir tras las rejas y sin derecho de caminar en paz por las calles.

 

Costa Rica está actualmente en manos del hampa.  Existen comunidades donde los policías han perdido absolutamente el control, las pandillas están desbocadas y los cadáveres aparecen ajusticiados en las calles.

 

Hoy, más que nunca, es innegable la necesidad de diseñar e implantar una política criminal democrática y consecuente con la realidad costarricense, pero que además cuente con el contenido económico necesario para ponerla en práctica.

 

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la población total al 30 de junio del 2008 era de 4.381.987 habitantes y el Ministerio de Seguridad contaba con 11.910 oficiales destinados a labores policiales.  Según esos datos la relación de policías por habitantes era de 368 habitantes por policía, sea, que cada oficial con que cuenta el Ministerio de Seguridad Pública debe velar por 368 personas.  Si la relación se hiciera en términos de territorio, cada oficial de la fuerza pública esta en la obligación de vigilar 4,29 kilómetros cuadrados.

 

Como se nota, es importante el faltante de profesionales en seguridad que necesita el país, sin embargo, de aprobarse la reforma propuesta, esta situación podría ir mermando poco a poco con el paso de los años, hasta llegar al número adecuado de efectivos que requiere el país para retomar la seguridad que hemos perdido y tanto se añora.

 

Adicional a lo anterior, tampoco puede dejarse de lado, las malas condiciones que presentan muchos de los equipos con que cuenta la policía, vehículos y casetas en mal estado, armas que no funcionan, falta de uniformes, entre otras, son de las mayores necesidades que debe de enfrentar la policía costarricense.

 

Con la propuesta que se presenta ante las señoras diputadas y señores diputados, lo que se pretende es, a corto plazo, dar contenido financiero al Ministerio de Seguridad de forma que pueda hacer frente a las carencias que hoy día enfrenta, y de esta manera en un futuro, no muy lejano, gozar de un cuerpo de policía que le permita a la población costarricense volver a tener la tranquilidad que hace apenas unos años todos y todas disfrutábamos.

 

En razón de todo lo expuesto, se presenta el siguiente proyecto de ley.

 

 

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA

DECRETA:

 

 

REFORMA DEL ARTÍCULO 12 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA

 

 

ARTÍCULO 1.-   Refórmase el artículo 12 de la Constitución Política para que se lea de la siguiente manera:

 

"Artículo 12.-     Se proscribe el Ejército como institución permanente

 

Para la vigilancia y conservación del orden público habrán las fuerzas de policía necesarias.  Para cumplir con ello, el gasto público destinado para el Ministerio de Seguridad Pública no será inferior al dos por ciento (2%) anual del producto interno bruto, de acuerdo con la ley.

 

Sólo por convenio continental o para la defensa nacional podrán organizarse fuerzas militares; unas y otras estarán siempre subordinadas al poder civil:  no podrán deliberar, ni hacer manifestaciones o declaraciones en forma individual o colectiva."

 

Rige a partir de su publicación.

 

 

            Luis Antonio Barrantes Castro, diputado, y once firmas más.