LEY QUE ESTABLECE EL EXAMEN NACIONAL DE MEDICINA
PARA EL RECONOCIMIENTO Y EQUIPARACIÓN DE TÍTULOS
(ENMRET) DE LOS GRADUADOS DE ESCUELAS DE MEDICINA
COSTARRICENSES Y EXTRANJERAS QUE DEBEN
INCORPORARSE AL COLEGIO DE MÉDICOS
Y CIRUJANOS DE COSTA RICA
Expediente Nº 16.722
ASAMBLEA LEGISLATIVA:
El día 5 de julio de 2007 un grupo de ciudadanos
encabezados por el doctor Rodrigo Gutiérrez Sáenz, ex diputado de este
Congreso, presentaron al conocimiento de las señoras y los señores jefes de
fracción un proyecto de ley que establece el Examen Nacional de Medicina como requisito
que deberán rendir todos los médicos graduados en universidades nacionales o
extranjeras, para incorporarse al Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.
A juicio de estos “proponentes” ampliamente
calificados, el propósito fundamental del proyecto no es más que cumplir con lo
que establece nuestra Constitución Política y varias declaraciones y pactos
internacionales a los que se ha adherido nuestro país, en los que ante todo,
nuestro Estado reconoce el derecho humano a la salud.
Según citan los proponentes: “El Estado
dicta, cada cinco años, la política nacional de salud basada en las demandas
urgentes de la población, de carácter social y económico, a partir de un
diagnóstico de situación concreto, fijando metas para el mejoramiento de la
calidad de vida de toda la población, tanto en el nivel urbano como
rural. El proceso, desde luego, no es arbitrario sino científico y
técnico. Los especialistas del Ministerio de Salud, coordinados por su
Ministro, van creando y definiendo las acciones que deben tomarse en plazos
cortos, medianos y largos, de tal manera que el nivel general de salud de toda
la población no sólo no impida su desarrollo económico social integral y
sostenido sino que, además, eleve el bienestar individual y colectivo. Este
proceso, de cumplirse, toma por lo menos 10 años para producir un impacto
económico y social notable.
Simultáneamente, formar un médico general toma de 7
años (4 ó 5 años académicos, un año de internado, uno de servicio social) y, a
un médico especialista, de 3 a 5 años más. Total: entre 10 y 12 años.
La política nacional de salud que se acuerde en el
2007 debería producir el impacto social y económico esperado en el año 2017; el
estudiante que ingrese a estudiar medicina en el 2007, se graduará como médico
general en el 2014 y como especialista, según el área que escoja, entre 2017 y
el 2019.”
Preguntan los proponentes entonces:
“¿Cómo podrían las facultades y las escuelas de
medicina ajustar oportunamente sus planes de formación de profesionales a las
demandas sociales y económicas que establecen las políticas nacionales de
salud?
¿Cómo puede la sociedad tener certeza de que los
graduados en medicina tienen la formación integral (conocimientos, destrezas y
actitudes) idónea para resolver los problemas de salud que sufrirá la población
dentro de próximos 10 años y más?.”
La respuesta es dada por ellos mismos y como se
verá esta iniciativa es parte de dicha respuesta:
“Todos los países desarrollados y avanzados del
mundo (EE.UU, Canadá, Europa, China, Japón, Rusia, Australia, etc.) y la
mayoría de los países latinoamericanos (Chile, Cuba, Colombia, Perú, Brasil,
Venezuela, Argentina, etc.) tienen “Boards” o Exámenes Nacionales que deben
aprobar los graduados en medicina para ejercer su profesión legalmente.”
Para los proponentes dentro de los que se cuenta
con varias docenas de médicos y estudiantes de medicina no existe otro
procedimiento alterno a los exámenes profesionales nacionales, y solo a través
de ellos es posible, la formación de competencias profesionales y la
realización de metas políticas nacionales en salud, respetando a un mismo
tiempo las autonomías institucionales tanto en la esfera pública como en la
privada.
La propuesta de un Examen Nacional de Medicina “se
convierte en una avenida de doble vía, donde igual se retroalimenta el proceso
político como el académico y gana siempre la sociedad, que ve elevarse la
calidad del acto médico”.
Con el fin de respetar al máximo la justificación
elaborada con motivo de dicha propuesta, me permito transcribir textualmente
todos aquellos elementos que fueron aportados por los proponentes en la
exposición de motivos de esta iniciativa:
“Después de la Conferencia OMS-UNICEF de Alma Ata,
1978,1 se aceptaron universalmente tres niveles
de atención médica que corresponden, a la vez, a tres grandes áreas de
conocimiento y de práctica de la salud muy bien diferenciadas entre si:
la Atención Primaria, como el primer contacto del paciente con los servicios de
salud; la Atención Secundaria o de Segundo Nivel, también llamada de atención
especializada ambulatoria de la salud; y, de la Atención Terciaria, del Tercer
Nivel, el Nivel Hospitalario o de Atención Especializada con paciente
encamado. Se mencionan, también, el nivel del hospital especializado y el
del Instituto altamente especializado, como niveles 4 y 5”.
Esta trascendental decisión tomada por todos los
gobiernos del mundo fue consecuencia de las grandes transformaciones que
experimentó la práctica de la medicina durante el siglo XX; de un lado, por el
acelerado progreso científico y técnico que experimentó la medicina,
especialmente en la segunda mitad de ese siglo; y, por el otro, por el
compromiso político adquirido por todos los países miembros de la Organización
Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS), de
elevar la salud a la categoría de derecho fundamental que deben usufructuar sus
pueblos.
Los acuerdos de la Conferencia de ALMA ATA fueron
dirigidos a acercar los servicios de salud a la población excluida que, por
razones de distancia o de desarrollo de los servicios de salud, carecía de
ellos2. Así se estableció el compromiso,
por parte de los gobiernos, de desarrollar la Atención Primaria como meta: “Salud
para todos en el año 2000”.
__________
1 Atención Primaria
Ambiental (APA), OMS/OPS. División Salud y Ambiente. Washington,
D.C., 1998.
2 La Conferencia
Internacional sobre Atención Primaria de Salud (APS), reunida en Alma Ata,
URSS, reiteró firmemente: “que la salud, estado completo de bienestar
físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o
enfermedades, es un derecho humano fundamental y que el logro del grado más
alto posible de salud es un objetivo social sumamente importante en todo el
mundo, cuya realización exige la intervención de muchos otros sectores sociales
y económicos, además del de la salud”.
La puesta en práctica del acuerdo de Salud para
Todos/2000, durante los siguientes 25 años, generó un profundo debate mundial
sobre el proceso de desarrollo de la salud y la enfermedad, que articuló
simultáneamente, la salud, la enfermedad, el desarrollo social, el desarrollo
económico y el quehacer político de sociedades deferentes entre sí y desiguales
hacia adentro.
Las grandes conclusiones de ese debate -que aún no
termina- encaminaron el estudio de la salud/enfermedad dentro de un contexto
mucho más amplio que el de considerar las demandas de atención médica para
atender a la población enferma. La urgencia de encontrar una estrategia
que incluyera la atención integral de la salud y la enfermedad, en familia y en
comunidad, al mismo tiempo que la sociedad humana experimenta, durante esos
años, una aceleración de la expansión industrial y del comercio mundial, tanto
en el nivel urbano como rural, ha acercado el sector salud a otros sectores
tradicionalmente considerados distantes de la salud, en su más amplia acepción,
como por ejemplo, la educación, la vivienda, la nutrición, el paisaje, la
contaminación ambiental, estilos de vida, tradiciones culturales y otros.
Simultáneamente, el profundo y amplio conocimiento
de la homeóstasis humana, que aportó en los últimos años la fisiología, la
bioquímica, la genética, la inmunológica, la epidemiología y, en general, todas
las disciplinas médicas, sociales y la geografía humana, frente a la
introducción de agroquímicos, el agotamiento de los recursos naturales,
incluida el agua, las migraciones internas y externas, las guerras frías y
calientes, las transformaciones de las estructuras económicas tradicionales que
han generado cambios en los patrones y estilos de vida y de consumo, el aumento
de las importaciones y exportaciones, del transporte y del comercio
transfronterizo, nuevas tecnologías con bajas utilizaciones de mano de obra, con
la consecuente desocupación y el crecimiento de la economía informal y un
desarrollo industrial desordenando, etc., han conducido a perfilar el actual
concepto de salud integral (de las personas en familia y en comunidad) como un
elemento medular sobre el que se sustenta la calidad de la vida humana
individual y colectiva.
LA PRÁCTICA DE LA MEDICINA HA CAMBIADO
PROFUNDAMENTE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS Y CONTINUARÁ CAMBIANDO AÑO CON AÑO
Hasta hace 30 años, la práctica de la medicina
tradicional hacía énfasis en las siguientes responsabilidades profesionales:
a) Establecer un diagnóstico de enfermedad.
b) Concretar un pronóstico sobre las
consecuencias de la enfermedad sobre la salud del paciente.
c) Recomendar un tratamiento curativo o
paliativo según el tipo de enfermedad.
Esta visión del ejercicio liberal de la medicina ha
variado profundamente en las últimas décadas debido, principalmente, a:
1.- La definición del concepto de salud integral
(Promoción, educación, prevención, recuperación y rehabilitación de la salud de
las personas en familia y en comunidad tal y como H. E. Sigerit la concibió en
1943)3.
2.- La incorporación permanente de una numerosa y
altamente eficiente aparatología y de centenas de productos industriales y
biológicos para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.
3.- La especialización de la práctica de la
medicina.
4.- El conocimiento sobre la estructura y las
funciones de las células humanas en el nivel molecular y su relación con la
genética y la inmunología.
5.- El desarrollo de los sistemas y servicios de
salud que ofrecen cobertura a amplias masas populares.
6.- El cambio en el perfil epidemiológico de las
poblaciones como consecuencia de la urbanización y el desarrollo económico y
social de las mismas.
7.- El desarrollo teórico y práctico de la atención
primaria de la salud.
8.- El acelerado crecimiento y desarrollo de la
ciencia y la tecnología en el campo de la salud y la enfermedad que ha
producido conocimientos, procedimientos y prácticas de alta especialización que
plantean nuevos retos en cuanto a la formación de recursos humanos para el
sector salud. (Actualmente se publican mensualmente unas 25.000 revistas de
medicina, más de 100.000 nuevos libros y 30.000 libros de texto, anualmente,
que aportan cerca de 300.000 conocimientos nuevos que se suman a las grandes
bases de información que contienen ya más de 12 millones de datos).
Finalmente,
9.- La epidemiología demuestra que las poblaciones
sufren riesgos de enfermar obedeciendo complejos patrones que demandan una
atención integral de la salud en todos los niveles (red de salud).
LA RESPONSABILIDAD DE ATENDER INTEGRALMENTE LA
SALUD DE LAS PERSONAS EN FAMILIA Y EN COMUNIDAD
Kerr L. White4 estudió la morbilidad en
Estados Unidos e Inglaterra, mediante un registro detallado de cuánta
desviación de la salud se producía en sus habitantes. La observación de 1000 adultos
“enfermos” durante un mes se resume en la forma siguiente:
250 declararon sentirse sanos.
750 sufrieron alguna alteración de la salud,
accidente o molestia. De ellos, 9 requirieron hospitalización.
5 motivaron interconsultas
especializadas.
1 fue internado en un
hospital docente.
Un estudio sobre recursos
humanos realizado por la Asociación
Colombiana de Facultades y Escuelas de Medicina (Acofem)5 repite hallazgos semejantes. El análisis
de la morbilidad reveló que durante dos
semanas, en cada 1000 personas ocurría lo siguiente:
364 se sintieron sanas.
387 sufrieron alguna enfermedad pero no consultaron
a un profesional.
109 experimentaron restricción de sus actividades
ordinarias.
75 estuvieron en cama.
63 consultaron a un médico.
2 fueron hospitalizados.
__________
3 “Nosotros siempre
debemos recordar que la medicina no es una ciencia natural, ni pura ni
aplicada. Métodos científicos se han usado siempre para combatir la
enfermedad pero la medicina como tal pertenece mucho más al dominio de las
ciencias sociales porque su meta es social. La medicina, al promover
la salud y prevenir la enfermedad procura mantener a los individuos
ajustados a su medio ambiente como miembros útiles y contentos de la
sociedad. Y mediante la recuperación de la salud y la
rehabilitación del paciente trata de reajustar al individuo a su
entorno”. Sigerits,
H. E. History of Medicine. Vol. Primitive and Archaic
Medicine, New York: Oxford University Press, 1951.
4 Kerr L. White,
Modelos de Práctica de la Medicina, capítulo 43, páginas 849 y siguientes del
Libro “Preventive Medicine” Edited by Duncan W. Clark, MD y Brian MacMahon, MD.
Little, Brown and Company, Boston, 1967.
5 Antología de
Epidemiología Básica, pág, 65. Ed. H. Vargas Martínez, Universidad de
Costa Rica, 1978.
En Costa Rica, donde la CCSS
ofrece consulta médica a la mayoría de la población, especialmente a la urbana,
se pueden considerar las siguientes proporcionalidades:
500 personas se sintieron
sanas.
390 sintieron molestias pero no
recurrieron al consultorio médico.
100 fueron atendidos por un
médico general, (en un Ebais o en un consultorio particular).
8 fueron atendidos por
especialistas (ambulatoriamente) en una Clínica Integral de la CCSS o en un
consultorio particular).
2 fueron hospitalizados para
atención especializada (encamados).
Un médico general integral
(MGI) bien formado puede resolver el 80% de la patología que se le
consulte y refiere, con criterio profesional aquellos casos que requieren
atención especializada ambulatoria u hospitalaria. Así mismo puede
atender la rehabilitación de la mayoría de las secuelas de la enfermedad y el
control
rutinario de los pacientes crónicos y terminales
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Las enfermedades de cualquier
etiología, en proceso de gestación, se sitúan entre las 500 personas que se
declaran “sentirse bien”; entre ellas, mediante programas de atención familiar
domiciliaria (promoción, educación y prevención) se diagnosticarán muchos casos
de gran riesgo, porque son asintomáticas o con signos y síntomas menores
(hipertensión arterial, diabetes tipo II, algunos casos de cáncer, obesidad,
anemias moderadas, depresión, toxicomanías, etc.); las enfermedades banales y
las graves en sus estadios prodrómicos, se situarán en el estanco dos y son
tratadas con medicina popular, la que ofrece el boticario, o simplemente con
dieta y reposo. De agravarse los síntomas el enfermo recurrirá al médico
general quien, si está bien formado, está en capacidad de tratar el 80% de las
dolencias y referir con criterio profesional, el 20% restante: 18% para
consulta especializada ambulatoria y 2% para ser hospitalizados.
Hay que recordar que no siempre
se cumple la estrategia de la “medicina integral” de incorporar 990 personas
bajo la atención del equipo básico de salud (Ebais) para dispensar -por lo
menos- cuatro consultas por habitante al año dentro de un proceso continuo (un
médico para cada 250 familias ofreciendo promoción, educación, prevención,
recuperación y rehabilitación de la salud); tampoco la mayoría de los médicos
generales están capacitados en el ejercicio de la medicina general integral y,
también es cierto que la relación médico familia, en el primer nivel de
atención, es muy desproporcionada en nuestro país: alrededor de un médico por
cada 1300 familias.6
__________
6 La OMS/OPS
estableció, hace más de 40 años, una relación de un médico para atender a 1000
personas, esto es, un médico por cada 250 familias, que es el promedio habitual
en Europa. Cuba tiene una relación de un médico por cada 120 familias.
El planeamiento actual de la atención médica
descansa sobre una distribución que obedece a la capacidad instalada
aproximadamente de 900 Ebais, 60 clínicas integrales y 29 hospitales con 5200
camas.
LA DELICADA Y COMPLEJA TAREA DE FORMAR MÉDICOS
GENERALES INTEGRALES
Cabe resaltar que en los
planes de estudio de la carrera de medicina y cirugía, en las universidades
costarricenses, solamente dos de cada 1000 personas (pacientes internados en
los hospitales) constituyó material docente para los estudiantes
de pregrado. Huelga hacer comentarios sobre la distorsión que experimenta el
estudiante durante su formación profesional cuando solo tiene acceso a un
producto tan seleccionado, sucesivamente, a lo largo de la red de salud, cuya
atención demanda alta y compleja especialización profesional. En este
caso, el hospital docente atiende al 1.3 por
1000 personas enfermas. Como sostiene
Sir George Pickering, médico educador inglés, la enseñanza clásica de la
medicina nos ha inculcado un principio en que
se cuenta hasta dos: el mundo se
divide en sanos y enfermos, blanco y negro, sin admitir la posibilidad
de la existencia de etapas intermedias. Los estudios precedentes demuestran que
existe una especie de espectro continuo que va desde la salud a la enfermedad,
donde toda tentativa de fijar límites resultaría arbitraria.
Finalmente, señalamos la contradicción profunda en
que incurre nuestro proceso de formación de jóvenes profesionales, en la etapa
de pregrado, proceso que pone todo el énfasis en la enseñanza de la práctica
hospitalaria, con pacientes de alta complejidad diagnóstica que solo puede ser
resuelta por equipos de médicos especialistas, recurriendo una aparatología y
terapéutica también altamente especializada.
Formar médicos generales en
casos y ambientes que demandan una práctica especializada es como formar
oficiales de la marina para que dirijan las operaciones de un cuerpo de
artillería motorizada. El puesto del médico general está fuera del hospital, en el seno de la comunidad, en el escenario donde se gestan los procesos.
La otra fuente de discrepancia reside en una
actitud diferente frente a la enfermedad. Mientras el especialista ha puesto
clásicamente su énfasis en la curación, el médico general y el especialista
integral aplican la promoción, la educación, la prevención, la recuperación y
la rehabilitación de la salud como estrategia para elevar la calidad de vida de
las personas, en familia y en comunidad. Ambas concepciones de la práctica de
la medicina no son antagónicas; por el contrario, se complementan para dar paso
al concepto de medicina integral.
La enseñanza hospitalaria era
la adecuada para formar médicos generales hace 40 años cuando la práctica de la
medicina apenas iniciaba su división en especialidades. Además, en esos tiempos
no había clínicas ni consultorios fuera de los hospitales. Todos los enfermos
tenían que llegar al hospital donde la enseñanza pregrado se daba en la
consulta externa y la especializada en las salas del hospital.
En la formación de médicos generales, las
universidades deberían reformar sus planes de estudios y facilitar el contacto
de los estudiantes con el primer nivel de atención mediante una enseñanza
basada en la solución de problemas de salud, basada en evidencias científicas,
basada en competencias profesionales y basada y orientada en la solución de los
problemas de salud de una comunidad concreta.
Frente a la problemática descrita, cabe
preguntarse:
¿ES EL EXAMEN NACIONAL DE MEDICINA (ENMRET) UNA
NECESIDAD URGENTE?
Sí, el Enmret es una necesidad que debe resolverse
en el menor plazo posible.
El Estado dicta, cada cinco años, la política
nacional de salud basada en las demandas urgentes de la población, de carácter
social y económico, a partir de un diagnóstico de situación concreto, fijando
metas para el mejoramiento de la calidad de vida de toda la población, tanto en
el nivel urbano como rural. El proceso, desde luego, no es arbitrario sino
científico y técnico. Los especialistas del Ministerio de Salud -coordinados
por su Ministro- van creando y definiendo las acciones que deben tomarse en
plazos cortos, medianos y largos, de tal manera que el nivel general de salud
de toda la población no solo no impida su desarrollo económico social integral
y sostenido sino que, además, eleve el bienestar individual y colectivo.
Este proceso, de cumplirse, toma por lo menos diez años para producir un
impacto económico y social notable.
Simultáneamente, formar un médico general toma de
seis y siete años (cuatro ó cinco años académicos, un año de internado, uno de
servicio social) y un médico especialista de tres a cinco años más. Total
entre diez y doce años.
La política nacional de salud que se acuerde en el
2007 debería producir el impacto social y económico determinado, de aquí al
2017; el estudiante que ingrese a estudiar medicina en el 2007, se graduará
como médico general en el 2013 y como especialista entre el 2016 y el 2018
¿Cómo podrían las facultades y las escuelas de medicina ajustar oportunamente
sus planes de formación de profesionales a las demandas sociales y económicas
que establecen las políticas nacionales de salud? ¿Cómo puede la sociedad tener
certeza de que los graduados en medicina tienen la formación integral
(conocimientos, destrezas y actitudes) idónea para resolver los problemas de
salud que sufra la población dentro de los próximos diez años y más?
Todos los países desarrollados y avanzados del
mundo (EE.UU, Canadá, Europa, China, Japón, Rusia, Australia, etc.) y la
mayoría de los países latinoamericanos (Chile, Cuba, Colombia, Perú, Brasil,
Venezuela, etc.) tienen Boards o Exámenes Nacionales que deben aprobar los
graduados en medicina para ejercer su profesión legalmente.
Estos exámenes tienen los siguientes objetivos:
1. Orientar a las autoridades universidades,
a sus profesores, a sus estudiantes y a sus egresados sobre el perfil
profesional de salida que demanda la sociedad, año con año, para los siguiente
diez años.
2. Asegurarle a la población que quienes
ejercen la profesión médica están capacitados para hacerlo.
3. Proveer médicos idóneos para resolver los
problemas de salud que demanda el proceso de desarrollo social y económico
nacional.
4. Estandarizar conductas, procedimientos y
tratamientos basados en normas nacionales de salud sobre bases científicas y
técnicas rigurosamente sustentadas.
5. Propiciar el mejoramiento de la calidad de
la educación médica.
6. Disponer de información sobre rendimiento
académico, en el contexto nacional e internacional, que le permita a las
unidades formadoras de recursos humanos para el sector salud, establecer
mecanismos de autorregulación.
7. Promover la discusión seria de contenidos
curriculares relevantes para la retroalimentación de los procesos de
enseñanza-aprendizaje.
9. Reconocer que los currículos que norman la
educación de los profesionales en medicina no son cuerpos estáticos sino que,
por el contrario, son gestiones que cambian y se ajustan anualmente a las
demandas sociales de la salud de la población costarricense.
10.
Promover la autorreflexión sobre la praxis de la evolución de los aprendizajes
y generar acciones para mejorarla e innovarla.
No existe otro procedimiento alterno -a los
exámenes profesionales nacionales- que permita poner a caminar juntos, en la
misma dirección, la formación de competencias profesionales y la realización de
metas políticas nacionales en salud, al mismo tiempo que se respetan las
autonomías institucionales tanto en la esfera pública como en la privada. El
Examen Nacional de Medicina se convierte en una avenida de doble vía donde
igual se retroalimenta el proceso político como el académico y gana siempre la
sociedad que ve elevarse la calidad del acto médico.
BASES TÉCNICO-CIENTÍFICAS DE UN EXAMEN NACIONAL DE
MEDICINA (ENMRET):
1. Todo el proceso de la evaluación
profesional debe ser institucional, transparente, inobjetable, eficiente y
eficaz.
2. El Examen Nacional de Medicina debe
integrar tres ámbitos de responsabilidades:
2.1 El Comité Director Nacional del
Enmret: Integrado por el Ministro de Salud, el delegado del Ministro
de Educación Pública, el Director Ejecutivo del Cendeisss, el Decano de la
Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica y un decano nombrado por la
Asociación Costarricense de Facultades y Escuelas de Medicina. El CDN/Enmret
acuerda los aspectos conceptuales de los exámenes, los reglamentos y las
ordenanzas correspondientes. Este Comité Director Nacional contará con
asesoría profesional, en evaluación de procesos de enseñanza-aprendizaje, del
Ministerio de Educación Pública.
2.2 Un comité técnico del Enmret:
Integrado con siete catedráticos con amplia experiencia en docencia y en
evaluación de procesos de enseñanza aprendizaje. (tres de la Facultad de
Medicina de la UCR y cuatro por la Asociación Costarricense de Facultades y
Escuelas de Medicina). El Comité Técnico se encarga de asegurar la calidad
técnica y formal de las preguntas enviadas por las escuelas de medicina tales
como redacción, formato, la correcta construcción técnica de las preguntas, uso
correcto de términos médicos, unidades de medida, siglas, etc.
2.3 Un comité de contenidos:
Integrado con siete catedráticos con amplia experiencia docente y en
evaluación. (tres de la Facultad de Medicina de la UCR y cuatro por la
Asociación Costarricense de Facultades y Escuelas de Medicina). Este
Comité asegura que el contenido de las preguntas se ajuste a los perfiles de
conocimientos aceptados, de tal manera que cada pregunta corresponde al perfil
de conocimientos comunes que se espera que el graduado domine. Otros aspectos
importantes revisados por el Comité de Contenidos son el uso de términos
médicos, consenso en cuanto a la respuesta correcta de las preguntas, evitar
ambigüedades en la información, asegurar la relevancia de las preguntas y que
estas obliguen a la aplicación de conocimientos y no se limiten a la
utilización de la memoria.
3. El Examen Nacional de Medicina (Enmret),
igual como se dispone en casi todos los países, deberá presentarse en tres
etapas:
A) La primera, destinada a medir los conocimientos
adquiridos por los graduandos en las ciencias médicas básicas de pregrado
(macro y micro anatomía, fisiología, bioquímica, patología general y
especializada, farmacología) sobre los que se harán 180 preguntas.
B) La segunda, destinada a evaluar los
conocimientos en la fase de pregrado en medicina interna, cirugía,
ginecología-obstetricia, pediatría, geriatría, salud pública y las sub-especialidades:
dermatología, psiquiatría, traumatología, urología, ORL y oftalmología sobre
los que se harán 180 preguntas.
C) La tercera, que deberán presentar solo los
candidatos graduados que hayan aprobado las etapas 1 y 2 del Enmret que aspiran
a ingresar a los programas de educación graduada y/o especializada.
El Enmret para licenciados en Medicina y Cirugía,
tanto la primera como la segunda etapa, deberá tener una composición
proporcionada y racional: por ejemplo, para la primera etapa: macro y micro
anatomía, 25%; fisiología 20%, bioquímica 15%, patología general y
especializada 25%, farmacología 15%). Para la segunda etapa: medicina
interna 30%, cirugía 14%, ginecoobstetricia 14%, pediatría 14%, geriatría 10,
salud pública 5%, especialidades 13%.
4. Igual como se puede consultar en las webs
del Examen de Licenciatura Médica de EE.UU. (www.usmle.org/default.asp) o del Examen
Nacional de Chile o de Perú (http://emn.cl/preguntas.html)
y (http://www.aspefam.org.pe/preentacion.htm)
deben publicarse las preguntas y las respuestas correctas de los exámenes
anteriores para que los graduandos tengan certeza de la forma, contenidos
profundidad y rigurosidad de la evaluación.
5. Las preguntas deben medir los
conocimientos alcanzados, en medicina general integral, para ejercer su
profesión con plena capacidad para resolver los problemas de salud presentes y aquellos
esperados en los siguientes cinco años, de la sociedad costarricense.
Para definir esa idoneidad profesional se recurrirá a la formulación de un
“perfil de médico general integral que el país necesita” con la participación
del Ministerio de Salud, la CCSS, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa
Rica, la Academia Costarricense de Medicina, las facultades y escuelas de
medicina costarricense y la Organización Panamericana de la Salud. Este
“perfil” debe actualizarse anualmente, introduciendo nuevas preguntas en
el Enmret, con los nuevos conceptos y requerimientos determinados por las
políticas de salud nacionales y regionales.
6. Desde el punto de vista de la rigurosidad
académica de la evaluación de conocimientos en medicina general integral,
alcanzados por los egresados universitarios, los exámenes deben cumplir con
todas las normas técnico-científicas de la evaluación, por ejemplo: las
preguntas deben ser claras, que demandan respuestas precisas e inobjetables
(para eliminar las apelaciones); deben discriminar y medir conocimientos (de
conocimiento obligatorio la mayoría, de complejidad media y alta el resto).
Todas las preguntas deben contestarse dentro de un período de tiempo
predeterminado.
7. El CDN/Enmet mantendrá al día una base de
datos con suficientes preguntas probadas como adecuadas para conformar exámenes
-de cada una de las etapas- que se ofrecerán cuatro veces al año. Las
respuestas del examen las marcará el examinando en una “Tarjeta de Respuestas”,
para ser calificadas mediante un programa electrónico”.
Cabe agregar que el suscrito Diputado entiende la
función Parlamentaria como algo más que una simple representación, pues nuestra
democracia ahora se comprende participativa, por lo que al acoger iniciativas
como la que de seguido someto al escrutinio de las señoras y los señores
diputados, cumplo con un deber de canalizar e impulsar necesidades legislativas
detectadas por los ciudadanos y/o grupos organizados de ciudadanos que debido a
su contacto con la realidad, poseen en muchos casos mejor criterio para
formular propuestas de la naturaleza como las que nos ocupa, en la que además
es un elemento más de convicción resulta ser los comprobados atestados
profesionales y académicos de quienes impulsan, razón todas por las cuales solicito
su aprobación.
LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA
REPÚBLICA DE COSTA RICA
DECRETA:
LEY QUE ESTABLECE EL EXAMEN NACIONAL DE MEDICINA
PARA EL RECONOCIMIENTO Y EQUIPARACIÓN DE TÍTULOS
(ENMRET) DE LOS GRADUADOS DE ESCUELAS DE MEDICINA
COSTARRICENSES Y EXTRANJERAS QUE DEBEN
INCORPORARSE AL COLEGIO DE MÉDICOS
Y CIRUJANOS DE COSTA RICA
ARTÍCULO 1.- Todos los profesionales médicos y
cirujanos graduados en universidades nacionales o extranjeras, que deben
incorporarse al Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, deben aprobar el
Examen Nacional de Medicina (Enmret).
ARTÍCULO 2.- El Examen Nacional de Medicina lo
administrará, reglamentará, confeccionará y calificará la Dirección Nacional
del Enmret integrada por el Ministro de Salud, el Ministro de Educación o su
delegado, el Director del Centro de Desarrollo Estratégico e Información en
Salud y Seguridad Social (Cendeisss) de la Caja Costarricense de Seguro Social,
el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica y un
decano representante de las escuelas de medicina privadas de Costa Rica.
ARTÍCULO 3.- El Examen Nacional de Medicina se
compone de tres fases:
a) La primera fase que evalúa los
conocimientos en ciencias básicas médicas.
b) La segunda fase que evalúa los
conocimientos en ciencias clínicas médicas.
c) La tercera fase que evalúa los
conocimientos de los profesionales graduados que aspiran a ingresar a cursos de
postgrado o de especialización en alguna área de la medicina.
El Enmret debe aprobarse en fases, siguiendo el
orden ascendente: primera fase, segunda fase y tercera fase.
ARTÍCULO 4.- Refórmase el artículo 7, inciso a) y
f) de la Ley N.º 3019, conocida como Ley Orgánica del Colegio de Médicos y
Cirujanos, de 9 de agosto de 1962. (Reformada por Ley N.° 3671, de 18 de
abril de 1966) para que se lea el artículo 7 de la siguiente forma:
“Artículo 7.- Para
obtener la inscripción en el Colegio, deberán llenarse los requisitos
siguientes:
a) Haber aprobado la fase 1 y la fase 2 del
Examen Nacional de Medicina.
[...]
f) Haber hecho un año de internado en
un área de salud de la CCSS o en el hospital nacional o extranjero capacitado
para tal fin, a juicio del Colegio de Médicos y Cirujanos y de una facultad de
medicina costarricense.
El resto de este artículo queda igual.”
ARTÍCULO 5.- El gasto en que incurre el Estado para
organizar el Examen Nacional de Medicina será prorrateado entre los
examinandos, quienes lo pagarán mediante cancelación del derecho a examen, en
cada fase.
ARTÍCULO 6.- El Poder Ejecutivo reglamentará la
presente Ley de conformidad con lo que indican los principios científicos y
técnicos de la evaluación de los procesos de aprendizaje según la experiencia
del Ministerio de Salud y del Ministerio de Educación Pública.
Rige a partir de su publicación.
Óscar López Arias
DIPUTADO