ACTA DE LA SESIÓN PLENARIA N.º 002
SÁBADO 1 DE MAYO DE 2010
PRIMER PERÍODO DE SESIONES ORDINARIAS
PRIMERA LEGISLATURA
DIRECTORIO
Luis Gerardo Villanueva Monge
PRESIDENTE
Mireya
Zamora Alvarado Ileana
Brenes Jiménez
PRIMERA SECRETARIA SEGUNDA
SECRETARIA
DIPUTADOS PRESENTES
|
Acevedo Hurtado, Juan Bosco |
Mendoza García, Juan Carlos |
|
Acuña Castro, Yolanda |
Mendoza Jiménez, Luis Fernando |
|
Aiza Campos, Luis Antonio |
Molina Rojas, Fabio |
|
Alfaro Murillo, María de los Ángeles |
Monestel Contreras,
Martín Alcides |
|
Alfaro Zamora, Óscar Gerardo |
Monge Pereira
Claudio Enrique |
|
Angulo Mora, Jorge Alberto |
Muñoz Quesada, Carmen María |
|
Araya Pineda, Edgardo |
Ocampo Baltodano, Christia María |
|
Arias Navarro, Gustavo |
Orozco Álvarez, Justo |
|
Avendaño Calvo, Carlos Luis |
Oviedo Guzmán, Néstor Manrique |
|
Bejarano Almada, Gloria |
Pérez Gómez, Luis Alfonso |
|
Brenes Jiménez, Ileana |
Pérez Hegg, Mirna Patricia |
|
Chacón González, Francisco |
Pinto Rawson, Rodrigo |
|
Chavarría Ruiz, Ernesto Enrique |
Porras Contreras, José Joaquín |
|
Chaves Casanova, Rita Gabriela |
Pilar Porras Zúñiga |
|
Céspedes Salazar, Walter |
Quintana Porras, Damaris |
|
Cubero Corrales, Víctor Danilo |
Rodríguez Quesada, José Roberto |
|
Enríquez Guevara, Adonay |
Rojas Valerio, Luis Alberto |
|
Espinoza Espinoza, Xinia María |
Ruiz Delgado, María Jeannette |
|
Fishman Zonzinski, Luis |
Saborío Mora, Annie Alicia |
|
Fonseca Solano, María Julia |
Sotomayor Aguilar, Rodolfo |
|
Fournier Vargas, Alicia |
Venegas Renauld, María Eugenia |
|
Gamboa Corrales, Jorge Alberto |
Venegas Villalobos, Elibeth |
|
Gómez Franceschi, Agnes |
Villalobos Arguello, Elvia Dicciana |
|
Carlos Humberto
Góngora Fuentes |
Villalta Flores-Estrada, José María |
|
Granados Calvo, Víctor Emilio |
Villanueva Monge, Luis Gerardo |
|
Granados Fernández, Carmen María |
Víquez Chaverri, Víctor Hugo |
|
Hernández Cerdas, Víctor |
Zamora Alvarado, Mireya |
|
Hernández Rivera, Manuel |
Zúñiga Chaves, Guillermo Emilio |
|
Martín Salazar, Viviana |
|
ÍNDICE
EL
PRESIDENTE LUIS GERARDO VILLANUEVA MONGE:
Se abre la sesión a las
dieciocho horas y cincuenta y un minutos.
MENSAJE CONSTITUCIONAL DEL
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA
DOCTOR ÓSCAR ARIAS SÁNCHEZ, PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA:
LA PRESIDENTA AD HOC MIREYA
ZAMORA ALVARADO:
EL PRESIDENTE LUIS GERARDO
VILLANUEVA MONGE:
Se
levanta la sesión a las veinte horas con veintinueve minutos.
EL PRESIDENTE LUIS GERARDO VILLANUEVA MONGE:
Les ruego a las señoras diputadas y a los señores
diputados ponerse de pie para recibir a los invitados especiales.
Las señoras diputadas Chaves Casanova y Bejarano Almada
se servirán recibir al excelentísimo Arzobispo de San José.
El señor diputado Góngora Fuentes y la señora diputada
Acuña Castro se servirán recibir al excelentísimo Cuerpo Diplomático.
El señor diputado Víquez Chaverri y la señora diputada
Venegas Renauld se servirán recibir a la señora Defensora y al señor Defensor
Adjunto de los Habitantes.
La señora diputada Alfaro Murillo y el señor diputado
Sotomayor Aguilar se servirán recibir a la señora Procuradora General de la
República.
El señor diputado Mendoza Jiménez y la señora diputada
Ruiz Delgado se servirán recibir a la señora Contralora y a la señora
Subcontralora General de la República.
Los señores diputados Avendaño Calvo y Orozco Álvarez se
servirán recibir al señor presidente del Tribunal de Elecciones, magistrado
Luis Antonio Sobrado González, a las señoras magistradas y a los señores
magistrados.
Los señores diputados Granados Calvo y Villalta
Florez-Estrada se servirán recibir a la señora presidenta en ejercicio de la
Corte Suprema de Justicia, magistrada Zarella Villanueva Monge; a las señoras
magistradas y a los señores magistrados.
Los señores diputados Mendoza García y Céspedes Salazar
se servirán recibir a las señoras ministras y a los señores ministros de
Gobierno.
La señora diputada Martín Salazar y el señor diputado
Cubero Corrales se servirán recibir al señor presidente de la República, doctor
Óscar Arias Sánchez.
Vamos a recibir el Pabellón Nacional y entonar el Himno
Nacional.
Podemos sentarnos.
Vamos a darle el uso de la palabra al señor presidente de
la República, doctor Óscar Arias Sánchez, quien nos ofrecerá su mensaje.
MENSAJE
CONSTITUCIONAL DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA
DOCTOR ÓSCAR ARIAS SÁNCHEZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA:
Señor Presidente, señoras y señores
diputados, por última vez acudo a este altar democrático a entregar la ofrenda
de la política. Mi voz es un cesto
colmado de frutos maduros, que hoy deposito con humildad a los pies del pueblo
costarricense. Llegada la hora de la
cosecha, vengo ante ustedes con promesas convertidas en obras y palabras
trocadas en alegrías.
Fue sabio el constituyente al
disponer que este mensaje sea pronunciado por un presidente a pocos días de
abandonar el poder, frente a un parlamento a pocas horas de haberlo asumido.
De esta manera las lecciones
aprendidas no mueren en los polvorosos senderos del olvido, sino que renacen
bajo la custodia de quienes habrán de regir los destinos de nuestra
nación.
Este acto es una clavija entre los
eslabones del tiempo, un empalme entre los vagones del pasado y el futuro de
Costa Rica. Desde este grial de la
democracia, en que coincidimos los que fuimos y los que serán, los saludo con
el corazón agradecido y les doy la bienvenida a la sublime tarea de servir a los
demás, una tarea que esconde cardos y espinas, pero que produce mayor
satisfacción que ninguna otra labor en nuestras vidas.
Hoy hago entrega de una Costa Rica
distinta a la de hace cuatro años, una Costa Rica que ha recuperado el rumbo y
la ruta, una Costa Rica que abandonó la madriguera del temor y de la apatía
para navegar en el mar abierto de la esperanza, hago entrega de una Costa Rica
que renunció a ser espectadora de su devenir histórico, que tras solo
derroteros de su travesía y dejó de posponer indefinidamente el momento de su
alborada.
Hago entrega de una Costa Rica que
despertó a la luz de un nuevo día, cuatro años es poco tiempo para hacer
transformaciones profundas, pero fue suficiente para lograr el cambio más
urgente que necesitaba Costa Rica: un cambio de actitud. Ni el abandono de la infraestructura, ni la
indecisión en torno a la apertura comercial, ni la sujeción a monopolios
públicos obsoletos, ni la falta de planificación nacional, ni la incongruencia
de la política exterior, ni el desconcierto en la ayuda social, ninguno de
estos retos era más acuciante cuando llegamos al poder, que el amargo
derrotismo que se había apoderado de la población costarricense.
No hay visión más
triste que la de un pueblo que pierde la fe.
Ninguna política puede germinar en un terreno que no recibe el abono de
los sueños. Es por eso que el retorno de
la confianza es el principal fruto que hoy ofrendo.
Los costarricenses
han vuelto a creer en la política, han vuelto a creer que el Estado es un
aliado, y no sólo un gendarme en la marcha hacia un futuro más digno para
todos, han vuelto a creer que es posible generar, desde la función pública, las
condiciones propicias para atravesar las puertas del desarrollo, han vuelto a
creer que este país no necesita favores, sino tan sólo una oportunidad para
explotar su inmenso potencial. Han
vuelto a creer y eso es producto de la coherencia entre las obras de Gobierno y
las promesas de campaña. No llegamos al
poder a improvisar, sino a cumplir un mandato nacido del voto de la mayoría.
Como demócratas,
pusimos el Programa de Gobierno en la base de un Plan Nacional de Desarrollo
que devolvió el pensamiento estratégico a nuestra política pública y cristalizó
la voluntad expresada por el pueblo en las urnas.
Hoy entrego los
frutos de cada uno de los ejes de ese Plan: del eje de Política Social, del eje
de Política Productiva, del eje de Política Ambiental, Energética y de
Telecomunicaciones, del eje de Reforma Institucional y del eje de Política
Exterior. Estoy consciente de que todo
resumen es también una omisión, y que la obra de estos cuatro años es mucho más
vasta de lo que soy capaz de enumerar.
Pero también creo que un buen gobierno se describe con pocas palabras.
Entrego esta noche
los frutos del eje de Política Social, la columna vertebral de esta
Administración y el orgullo de todos los que creemos que la justicia no se
predica, sino que se practica. Es muy
fácil hacer discursos sobre la solidaridad.
Es muy fácil ondear la bandera de la conciencia social y etiquetar a los
demás con epítetos que van desde lo anecdótico hasta lo ofensivo. Lo que es difícil es construir oportunidades
concretas para las personas que más lo necesitan.
Lo que es difícil
es diseñar mecanismos viables para elevar las condiciones de vida de cientos de
miles de seres humanos, eso es hacer política pública, lo demás, es hacer
proclamas vacías.
No soy yo quien
dice que la prioridad de este Gobierno ha sido ayudar a las personas más pobres
de nuestra sociedad, lo dice el Presupuesto de la República. Lo dice cada uno de los programas que
mantuvimos, aun en medio de una devastadora crisis económica internacional.
Nunca en la
historia de Costa Rica un gobierno había dedicado tantos recursos a las
políticas sociales. Aquellos que se
apresuraron a tacharnos de neoliberales harían bien en investigar cuál gobierno
neoliberal en el mundo destina la mitad de su presupuesto al gasto social,
porque, a la hora de la verdad, fuimos nosotros quienes estuvimos al lado de
los más humildes y de los más vulnerables.
Este Gobierno
rompió los diques de muchos años de pobreza estancada. A la mitad de nuestro mandato logramos una
disminución en la cifra de pobreza de tres coma cinco puntos porcentuales.
La crisis económica
revirtió parte del avance que habíamos realizado y nos obligó a hacer esfuerzos
colosales para evitar un deterioro social, como el que sufrieron otros países
no solo en América Latina, sino también en el mundo.
Hoy puedo decir,
con orgullo, que las medidas contenidas en el Plan Escudo evitaron que la
pobreza aumentara en tres puntos más de lo que aumentó en el último año.
Con todo y la
crisis internacional, hoy entrego un país que ha reducido en uno coma siete
puntos el porcentaje de personas que viven bajo la línea de pobreza. Esta reducción es consecuencia de una
sumatoria de factores, es consecuencia de que casi ciento sesenta y seis mil
jóvenes costarricenses disfruten hoy de una beca del Programa Avancemos. Es consecuencia de que más de noventa mil
personas reciban una pensión del Régimen no Contributivo de
Es consecuencia de
que la mitad de las personas que habitaban en tugurios en Costa Rica, más de
diecinueve mil familias, hayan recibido atención a través de bonos de vivienda
o de la innovadora herramienta de los bonos comunales.
Todos estos son logros tangibles e
inmediatos en la lucha contra la pobreza, pero ninguno es más importante, al
largo plazo, que los avances que hemos alcanzado en materia educativa. La sostenida reducción de la deserción
escolar y colegial es la mejor noticia para las generaciones del día de mañana.
Gracias a la
combinación de ayudas monetarias y cambios en los términos de evaluación,
promoción y repitencia, hemos logrado elevar la cobertura bruta de la educación
secundaria diversificada de un sesenta y seis por ciento en el año 2006 a un
setenta y siete por ciento en el año 2009.
El porcentaje de
jóvenes que estudian y no trabajan aumentó diez puntos porcentuales en el curso
de esta Administración, permitiendo que miles de estudiantes se dediquen
exclusivamente a aprender.
En estos cuatro años logramos
dignificar la labor docente, aumentando los salarios de nuestros maestros y
profesores hasta llevarlos, en algunos casos, al doble de lo que eran en el año
2006. Hemos mejorado el sistema de
capacitación docente y hemos triplicado a la inversión en infraestructura
educativa, porque sabemos que llevar a nuestros estudiantes a las aulas es sólo
parte del problema. Si nuestros jóvenes
no aprenden ahí de las herramientas necesarias para desenvolverse en el mundo,
si no cuentan con las condiciones aptas para desarrollar plenamente su
potencial, entonces hacerlos pasar por la educación secundaria no es más que un
simple requisito formal. De ahí la
importancia de los cambios que hemos introducido en materia de pensamiento
lógico, educación cívica y computación, y de los avances que hemos realizado a
través de la iniciativa Costa Rica Multilingüe, que hoy nos ubica en la
vanguardia de la enseñanza de idiomas en Latinoamérica.
Fuimos el primer Gobierno en la
historia en cumplir con el mandato de destinar el seis por ciento del producto
interno bruto a la educación pública, desde el principio de esta Administración. Este año destinaremos el siete coma dos por
ciento. Menoscabar la labor realizada,
en nombre de una reforma constitucional imposible de alcanzar sin la aprobación
de nuevos impuestos, no es más que demagogia y estrechez de miras. A estas alturas, nuestro país debería saber
que el progreso no se alcanza con promesas lanzadas al viento ni con pactos de
caballeros, sino con trigo en los graneros y pan sobre la mesa. Este Gobierno tuvo muy claro que lo perfecto
es enemigo de lo posible, y por eso hemos cosechado resultados y no sólo buenas
intenciones.
También ha sido pródiga la faena en
el campo de la salud, en el que logramos récords en los índices de mortalidad
infantil, mortalidad materna y esperanza de vida. Disminuimos la incidencia de enfermedades
como el dengue y la malaria. Reforzamos la medicina preventiva a través de
ejemplares campañas de vacunación.
Modernizamos la institucionalidad que rige el sistema de salud. Realizamos un manejo integral de los desechos
sólidos, entre otras cosas, clausurando Río Azul, en el proyecto de
reconversión ambiental más exitoso de América Latina, en los últimos años.
Recuperamos la construcción de alcantarillados y alcanzamos un nivel histórico
en la cobertura y la calidad del agua para consumo humano. Resucitamos los Juegos Nacionales,
presentamos un proyecto de ley para crear el Ministerio del Deporte, iniciamos
la construcción del Parque de
Además,
construimos, ampliamos o remodelamos casi un centenar de Cen-Cinais. Construimos el nuevo Hospital de Heredia y el
nuevo Hospital de Osa. Ampliamos
sustancialmente el Hospital de las Mujeres y construimos un “Hospital del Día”
en el Hospital Blanco Cervantes.
Entregamos a las comunidades casi cien nuevos Ebais. Y todo esto fue posible, en gran medida,
gracias a que nos comprometimos a cancelar el monto de ciento ochenta y cinco
mil millones de colones, que el Estado le adeudaba a
Combatir la inseguridad ciudadana no
es tarea rápida ni sencilla. Es una
labor asediada en cada flanco por el populismo, que siempre ve en el temor una
oportunidad para el rédito político.
Este Gobierno resistió las voces de quienes le pedían mano dura. En lugar de promover una cultura de odio y de
venganza, promovimos desde el principio una cultura de paz, y es por eso que
rebautizamos al Ministerio de Justicia para llamarlo Ministerio de Justicia y
Paz. Estoy convencido de que hemos sentado las bases para una Costa Rica más
segura y más tranquila, y que los próximos años demostrarán que fuimos sabios
al no sacrificar, en la pira de la urgencia, los valores más sagrados de
nuestra democracia.
Al final del camino, la verdadera
lucha por la seguridad es la lucha que se libra contra la pobreza, contra la
exclusión, contra el cinismo y contra la frustración. La criminalidad en Costa
Rica no será derrotada a golpe de macana, sino con la paciente construcción de
un país capaz de brindar a cada individuo la oportunidad de realizarse en
libertad. He mencionado ya los logros
sociales que hacen posible esa realización, pero me falta uno particular: el
logro de un país inundado de arte y de cultura.
Este Gobierno liberó las musas y
apaciguó la sed del alma. Hoy contamos con treinta y dos escuelas de música,
que le enseñan a casi siete mil alumnos
a sostener el arco de un violín, en lugar del cañón de un arma; a levantar la
voz para cantar, y no para gritar; a seguir las instrucciones del director de
una orquesta, y no del líder de una banda criminal.
Nos hemos dedicado
al rescate y la construcción de infraestructura cultural en las diferentes
provincias, y a pocos metros de aquí, puede verse el producto de ese esfuerzo,
en el nuevo Centro para las Artes y
La inversión que hemos realizado en
la lucha contra la pobreza, en educación, en salud, en seguridad, en cultura,
ha significado un esfuerzo fiscal considerable.
Para enfrentar la mayor crisis de los últimos ochenta años, la receta
que recomendaron los expertos y los organismos internacionales fue gastar más,
todo lo contrario de lo que se hizo en
Esta noche quiero garantizarles que
gastamos con conciencia y con inteligencia.
Heredamos a la próxima administración un déficit fiscal menor al cinco
por ciento del producto interno bruto, menos de la mitad del déficit fiscal de
Estados Unidos y una tercera parte del que posee el Reino Unido. Heredamos una hacienda pública saludable,
pero, sobre todo, heredamos una sociedad mucho más capaz de producir riqueza en
los próximos años.
De nada le sirve a un país guardar
dinero, mientras sus jóvenes abandonan las aulas, mientras sus niños carecen de
la alimentación necesaria, mientras sus familias se desintegran en los tugurios
y las barriadas, y engrosan las filas de la criminalidad. De nada le sirve a un país ahorrar en los
elementos determinantes de su competitividad.
Esta noche les digo, con toda certeza, que la deserción escolar, la
desnutrición infantil, la enfermedad de nuestra fuerza laboral, la inseguridad
ciudadana, el rezago en la construcción de obra pública, son quebraderos de
cabeza mucho peores que un déficit fiscal controlado y menor del que tienen los
países desarrollados. Hemos gastado
responsablemente y logramos combinar, junto con nuestra política social, un
impulso decisivo a la producción nacional.
El segundo eje, cuyos frutos hoy
presento ante el pueblo de Costa Rica, es el eje de Política Productiva. Más allá de las obras visibles que hemos
cosechado en esta área, creo que el logro principal de nuestra economía durante
estos cuatro años fue el haber enfrentado con éxito las consecuencias de la
crisis internacional. En Costa Rica no
cerró ninguna empresa grande, no quebró ningún banco privado o estatal, no se
desató la ola de desahucios que despojó de su vivienda a millones de personas
en el resto del mundo. El desempleo
aumentó, pero muy poco, la recaudación fiscal bajó, pero ya comienza a
recuperarse.
Las exportaciones cayeron, pero su
crecimiento durante el primer trimestre de este año ha sido excepcional. El Plan Escudo ha sido catalogado como el
programa más exitoso de Latinoamérica para enfrentar la crisis económica. Estoy convencido de que el daño que evitamos
es tan importante como el bien que hicimos.
El manejo macroeconómico de nuestro país nos permitió mejorar nuestra
calificación como deudores a nivel internacional y tener acceso a créditos
indispensables para nuestro desarrollo.
Nos permitió, además, manejar una política monetaria capaz de controlar
la inflación, que el año pasado llegó a la cifra más baja desde 1971.
Este Gobierno mejoró radicalmente la
recaudación fiscal, llevando los ingresos del Estado a niveles sin precedentes,
y alcanzando una carga tributaria que en el 2008 fue de un quince coma cuatro
por ciento del producto interno bruto.
En ausencia de una reforma fiscal, lograr una disponibilidad de recursos
como la que garantizó nuestro Ministerio de Hacienda, es algo bastante parecido
a un milagro.
Pero de nada habría servido el
esfuerzo de nuestras instituciones si no hubiéramos contado con un crecimiento
económico capaz de traer recursos a las arcas del Estado, y ese crecimiento
económico dependía de que nuestro país comprendiera su lugar en el mundo y en
la historia, y abrazara, sin ambages, la apertura comercial.
Cuando asumimos el poder, nada era
más elocuente de la parálisis a la que había llegado Costa Rica, que la
situación del Tratado de libre comercio con Estados Unidos, Centroamérica y
República Dominicana, un documento que había sido negociado hábilmente por
nuestras autoridades de comercio exterior, que permitía el libre acceso de
nuestros productos al mercado más grande del mundo, que garantizaba la
atracción de una mayor inversión extranjera directa, esperaba el paso de un
cometa para ser aprobado. Algunos
pensaban que era mejor no discutir el TLC por miedo a perturbar la paz social
de Costa Rica, pensaban que era mejor esperar eternamente a que se aclararan
los nublados del día.
Pero la paz social no se protege
rehuyendo las decisiones polémicas. La paz social no se protege evadiendo el
debate sobre los temas de interés nacional, la paz social se protege fomentando
un diálogo franco y sensato, cultivando la madurez para divergir sin acudir al
irrespeto y a la violencia. Costa Rica
tenía que pasar por ese bautizo, tenía que decidir porque no podía continuar
dándole largas al porvenir.
La discusión y aprobación del TLC y
de la agenda de implementación fue la tarea más desgastante que asumió este
Gobierno y, quizás, también, la más importante. Gracias a ese debate nacional
hoy Costa Rica tiene claro hacia dónde va, gracias a esos meses de difícil
tensión política, nuestro pueblo sacudió la herrumbre de sus engranajes.
La entrada en vigencia del TLC y el
rompimiento de los monopolios de seguros y telecomunicaciones, fueron la antesala
para un proceso de sorprendente expansión comercial, que nos ha llevado a
conquistar mercados que, juntos, suman más de dos mil millones de consumidores.
Hoy, contamos con
un TLC con Panamá y hemos firmado otros dos con China y Singapur. Negociamos un
Acuerdo de Asociación con
La inversión
extranjera directa se disparó durante este Gobierno, alcanzando casi dos mil
millones de dólares en el año 2008.
Incluso, el año pasado, con el drástico descenso en el ingreso de
capital, recibimos mil trescientos millones de dólares en inversión extranjera,
un cincuenta y cuatro por ciento más de lo que recibíamos antes de esta Administración.
La reciente reforma
a
Desde el año 2006,
nuestro país ascendió trece puestos en el Índice Global de Competitividad,
elaborado por el Foro Económico Mundial, con notables avances en los subíndices
de competitividad turística y competitividad tecnológica. Esto último se lo
debemos, en parte, a la estrategia de gobierno digital, con la que agilizamos
el trámite de licencias y pasaportes, pusimos en marcha un moderno sistema de
compras públicas electrónicas y logramos implementar, finalmente, la firma
digital.
Hemos luchado, en
el ámbito productivo, por alcanzar una mayor democracia económica, creando el
Sistema de Banca para el Desarrollo, fortaleciendo el programa de apoyo a la
micro y mediana empresa y presentando a este Congreso el proyecto para darle
rango constitucional al movimiento solidarista. Junto con esto, hemos dado un
impulso decidido a la agricultura nacional.
A pesar de los
desvaríos de quienes afirmaron que este gobierno quería dañar a los
agricultores costarricenses, aumentamos en un trescientos por ciento los
recursos destinados al sector agrícola.
A pesar de los
desvaríos de quienes dijeron que queríamos poner en riesgo la seguridad
alimentaria de Costa Rica, pusimos en marcha un plan nacional de alimentos que
rescató la capacidad productiva de nuestra agricultura, y permitió abastecer a
nuestra población en momentos de crisis alimentaria. Junto con esto,
fortalecimos a la industria turística y dimos un impulso histórico al turismo
rural, promoviendo la generación de riqueza en las zonas más alejadas de
nuestro país.
Como ustedes saben,
estos esfuerzos para promover la producción nacional requerían que Costa Rica
solventara décadas de rezago en la construcción y el mantenimiento de su
infraestructura.
En estos cuatro
años, hemos aumentado en más de cinco veces la inversión en obra pública,
llevándola del cero coma cuatro por ciento del producto interno bruto, en el
2005, al dos coma quince por ciento el año pasado. Atendimos más de quinientos
kilómetros de carretera, y más de novecientos cincuenta kilómetros de caminos de
lastre, mejorando las condiciones de vida de la población rural.
Iniciamos la
reconstrucción del pueblo de Cinchona, inauguramos la Costanera sur,
reactivamos el tren a Heredia y promovimos la aprobación de
Desde la campaña
política, insistí en que nuestro Estado no iba a ser capaz de realizar toda la
obra necesaria en infraestructura, sin ayuda de herramientas como la concesión
de obra pública. Eso fue lo que nos permitió construir la nueva autopista San
José-Caldera, ampliar el aeropuerto Juan Santamaría y mejorar radicalmente la
eficiencia del puerto de Caldera. Esa es la ruta que debe seguir el puerto de
Limón, que está listo para convertirse en un puerto de clase mundial.
Estamos conscientes
de que la competitividad de Costa Rica depende del estado de su
infraestructura, pero depende también y cada vez más de su capacidad de
innovación y de su apoyo a la ciencia y la tecnología.
Los más de
doscientos setenta centros comunitarios inteligentes que hemos abierto en todos
los cantones del país, son más de doscientos setenta portales hacia un futuro
mejor para nuestros habitantes. Ahí, donde las amas de casa, los adultos
mayores, los niños de escuela, los agricultores, los pequeños empresarios,
pueden acceder gratuitamente a una computadora con conectividad, descansa una
prueba del portento de la tecnología como instrumento para reducir las brechas
que dividen a nuestra sociedad.
Y, en esa misma
dirección, se encaminan los logros alcanzados en el eje de Política Ambiental,
Energética y de Telecomunicaciones, el tercer eje cuyos frutos hoy vengo a
entregar.
Empecemos por el
ambiente, y empecemos por decir que la obra de este gobierno en materia
ambiental va mucho más allá de un proyecto específico o una decisión
particular.
Este fue el gobierno que fijó la meta de alcanzar el año
2021 como un país neutral en emisiones de carbono. Este fue el Gobierno que plantó casi
diecinueve millones de árboles en el transcurso de cuatro años, consiguiendo
que Costa Rica se convirtiera en el país con más árboles per cápita y por
kilómetro cuadrado en el mundo. Este fue el
gobierno que logró que Costa Rica avanzara veintisiete puntos en el
ranking de sostenibilidad ambiental del Foro Económico Mundial, y que alcanzara
el puesto número tres en el orbe en desempeño ambiental. Este fue el gobierno
que otorgó protección a los recursos marinos, secularmente desatendidos por
nuestras autoridades públicas. Este fue el gobierno que se negó a permitir la
exploración petrolera en nuestro territorio. Este fue el Gobierno que lanzó Paz
con
Todas estas
acciones sumadas constituyen la más ambiciosa agenda ambiental que hasta ahora
haya asumido en toda su historia Costa Rica.
Ninguna nube
pasajera, ninguna niebla política, habrá de borrar la huella verde que hemos
dejado sobre nuestra tierra. Esa huella
verde se manifiesta, también, en la forma en que hemos invertido en la
generación de energía sostenible, una tarea verdaderamente abandonada por las
administraciones anteriores.
En estos cuatro años, aumentamos en
diecinueve por ciento la capacidad instalada de generación eléctrica en Costa
Rica, e iniciamos la construcción de obras de gran magnitud que permitirán dar
sostenibilidad a nuestro crecimiento económico en los próximos años.
Volvimos a alcanzar el noventa y
cinco por ciento de generación de energía eléctrica sostenible, en parte
gracias al aprovechamiento de fuentes alternativas de energía renovable, como
la energía eólica y la energía geotérmica.
Fortalecimos, con recursos y un nuevo marco jurídico, al Instituto
Costarricense de Electricidad, preparándolo para enfrentar la competencia.
Este gobierno, que
algunos acusaron de querer destruir al ICE, llevó la inversión en
telecomunicaciones y electricidad de ciento setenta y un mil millones de colones,
en el año
Este gobierno, que
algunos acusaron de querer destruir al ICE, poco menos que triplicó los
recursos que la institución destina a pagar salarios para sus
funcionarios. Hoy entregamos un ICE
mucho más fuerte y mucho más seguro de lo que era tan solo hace cuatro años.
El cuarto eje sobre
el que descansa nuestro Plan Nacional de Desarrollo, es el eje de reforma
institucional. Y, precisamente, el Plan
Nacional de Desarrollo es un producto del avance que logramos en esta
materia. Antes de este gobierno, la
planificación y la evaluación eran palabras de un lenguaje pretérito. La ausencia de pensamiento estratégico se
había apoderado de la función pública, y era virtualmente imposible distinguir
las prioridades en medio de una maraña de acciones sin ningún orden de
prelación.
Lo primero que
hicimos fue organizar en sectores nuestra compleja red institucional, señalar a
los responsables de cada tarea y establecer prioridades. Promovimos una mejor
comunicación entre los ministerios, entre el Poder Ejecutivo y los demás
poderes de
En estos cuatro
años fue gestor, entre otras cosas, del Sistema Nacional de Inversiones
Públicas y del Sistema Nacional de Fortalecimiento al Desarrollo Local. Este gobierno abandonó la inútil práctica de
competir con las municipalidades, y se dedicó a asesorarlas y a mejorar su
capacidad de gestión pública.
La próxima semana,
firmaremos la Ley general para la transferencia de competencias y recursos del
Poder Ejecutivo a las municipalidades, una ley que me llena de entusiasmo,
porque constituye la materialización del único compromiso que no pude cumplir
en mi Administración pasada, hoy la vida me da la oportunidad de honrar mi
palabra.
El último eje cuyos
frutos hoy vengo a depositar ante este altar, es el eje de la política
exterior, y en este campo todos tenemos razón para sentir orgullo, porque decir
Costa Rica en el ágora del mundo, es hoy evocar las mejores causas de la
humanidad.
Nuestro gobierno
dignificó la política exterior, pero, además, le añadió un pragmatismo
indispensable. Establecimos relaciones diplomáticas con más de veinte países,
incluidos China, Cuba y varias naciones árabes moderadas.
Presidimos el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, abrimos cuatro nuevas embajadas,
en China, en India, en Qatar y en Singapur.
Rectificamos un
error histórico al trasladar nuestra embajada en Israel, de Jerusalén a Tel
Aviv. Y fuimos, por sobre todo y antes
que nada, defensores inextinguibles de la paz, de la libertad, de la democracia
y del desarrollo sostenible. En cada
foro al que acudimos, en cada discurso, en cada entrevista, promovimos el
consenso de Costa Rica, el Tratado sobre la transferencia de armas y la paz con
la naturaleza, recorrimos el mundo pregonando las verdades más intensas de
nuestro credo histórico, y hemos recibido la recompensa de una humanidad que
entiende que Costa Rica es algo más que un pedazo de suelo en el centro de
Centroamérica, es una idea, es un sueño, es la utopía de una segunda
oportunidad sobre
Estos son los rasgos principales de
En el capítulo sexto de El Quijote,
del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería
de nuestro ing
Yo confío en que las obras que hemos
construido permanecerán en la biblioteca del tiempo, y que los curas y los
barberos de la posteridad encontrarán en los tomos de estos años mérito
suficiente para salvarlos del fuego y salvarlos del olvido.
Señor Presidente, señoras y señores
diputados, he cumplido con el sagrado deber de rendir cuentas por la labor
realizada, permítanme ahora la oportunidad de cumplir con el mandato
constitucional de hablar sobre el estado político de
En los últimos años hemos permitido
que los caminos políticos de Costa Rica se conviertan en una pista de salto de
vallas. Hemos permitido que la
oposición, ese pilar de insustituible de la democracia, sea menos una voz que
cuestiona, evalúa y critica respetuosamente, y más una voz que ataca y
obstaculiza.
Hemos permitido que
sea válido, o, incluso, encomiable, impedirle a un gobernante que cumpla sus
promesas. Hemos permitido que el control
se vuelva un objetivo en sí mismo y no una herramienta para garantizar que las
cosas se hagan.
Hemos permitido que
la rendición de cuentas sea un sustituto de la rendición de resultados, es
decir, que sea más importante presentar un informe que hacer un hospital, un
centro de arte o una carretera, y esto no beneficia a nadie; no beneficia a la
oposición, que, en medio del afán por impedir que se realicen los proyectos que
objeta, encuentra poco tiempo para impulsar los proyectos que defiende.
No beneficia a las
instancias de control, cada vez más abrumadas por una carga de trabajo que
dificulta una labor ágil en las áreas estratégicas de supervisión. No beneficia
a los gobernantes, que se ven obligados a librar una nueva campaña política por
cada proyecto y por cada iniciativa contenida en su Programa de Gobierno, y,
sobre todo, no beneficia al pueblo de Costa Rica, que, con los brazos
extendidos, aguarda los frutos de nuestra democracia.
Cualquier partido político que
aspire a llegar al poder, debería estar interesado en reformar este estado de
cosas, porque el día de mañana pueden ser ustedes, pueden ser sus gobiernos,
pueden ser sus itinerarios políticos, los que serán obstruidos. De nosotros depende que, dentro de muchos
años, no sea la voz de algún futuro gobernante la que repita en este estrado
las mismas palabras que hoy estoy yo pronunciando.
Costa Rica tiene entre sus manos,
por primera vez en la historia, la posibilidad de convertirse en una nación
desarrollada. Pero esa posibilidad
depende de que sea capaz de construir, también, una cultura política
desarrollada, una forma más madura de entender el proceso democrático, porque
ninguna nación desarrollada dura cinco años discutiendo un proyecto de interés
nacional; ninguna nación desarrollada hace de todo debate político una trama de
denuncias penales y expedientes constitucionales; ninguna nación desarrollada
permite que sus procesos de control, que son cruciales, sean empleados como
coartada para impedir que el Gobierno ejecute sus propuestas.
El reto es el
camino. Hacer transitable las vías
políticas será trascendental si hemos de lograr, en el transcurso de los
próximos años, la reforma fiscal que nuestro Estado desesperadamente necesita,
y a la que este gobierno debió renunciar por causa de la crisis internacional,
pero, sobre todo, por el desmedido poder de veto con que cuentan las minorías
en este mismo Congreso.
Hacer transitables
las vías políticas será trascendental si hemos de aprobar los cambios legales y
constitucionales que delimiten las atribuciones de nuestras instituciones
públicas, permitiendo un mejor equilibrio entre las instancias de control y las
de ejecución.
Hacer transitables
las vías políticas será trascendental si hemos de alcanzar la modernización de
nuestras jornadas laborales; si hemos de simplificar los trámites que obligan a
nuestros inversionistas a peregrinar de ventanilla en ventanilla; si hemos de
perfeccionar nuestro proceso de descentralización política y, sobre todo, hacer
transitables las vías políticas será trascendental si hemos de construir una
cultura de verdadera responsabilidad política, en donde cada quien rinda
cuentas por sus aciertos y sus errores, sin correr el riesgo de un linchamiento
público, en nombre de una ética que tiene un terrible sabor a vendetta.
La ética pública es mucho más que
apuntar con el dedo acusador o vilipendiar a quien se encuentre
transitoriamente en el poder. La ética
pública es mucho más que un juicio político o la capacidad de mancillar honras
ajenas.
La ética pública es
poner el interés general por encima de todo, y eso quiere decir construir obras
reales y rendir resultados concretos más allá de las críticas y más allá de los
ataques.
Los gobernantes,
como los metales, se prueban bajo presión.
¡Ay de aquel que por temor a la oposición, a grupos poderosos o a los
medios de comunicación, se dobleguen sus más firmes convicciones! Sólo los metales construirán los puentes del
mañana, y no quienes se dediquen a hacer del escarnio una profesión o quienes
se nieguen a ejercer su liderazgo en pos del espejismo de la unanimidad. Como lo he dicho tantas veces, la búsqueda
del consenso es la negación del liderazgo.
Uno no llega al poder a
complacer. Un gobernante debe decirle al
pueblo lo que debe saber, y no lo que quiere oír. Gobernar he dicho a lo largo de cuarenta años
es educar. Ese fue el principio rector
de mis dos administraciones y me siento muy orgulloso de ello.
Nada de esto lo digo por interés
personal. Mis ojos vieron el ayer de la
política, y sólo en esta noche se cruzan con los ojos que verán el mañana. Pero soy un viejo militante de este oficio,
un demócrata veterano a punto de escribir la última línea de su historia
política. Y quiero dejar constando que creo, con cada fibra de mi ser, que
Costa Rica será mejor el día en que deje de acarrear agua del pozo de la
confrontación y el resentimiento, y empiece a regar sus campos con el agua
diáfana del diálogo y el respeto, con la voluntad para coincidir y la vocación
para ayudar.
Servirle a este pueblo ha sido el
mayor honor de mi vida. No cambiaría por
nada la suerte de haber cargado sobre los hombros las esperanzas de Costa
Rica. No cambiaría los abrazos de los
niños, las bendiciones de las abuelas, las sonrisas de las madres de nuestra
tierra. No cambiaría ni siquiera los
golpes, ni las críticas, ni las ofensas.
Agradezco todo lo que me han dado, porque el hilo negro y el hilo blanco
han trenzado la tela de mi destino. Y el
destino ha sido sumamente generoso conmigo.
Yo no sé si hay un futuro escrito
para cada uno de nosotros. No sé si cada
quien lleva en el alma una brújula escondida que le muestra el camino. Sólo sé
que mis pasos me llevaron al lugar más hermoso que jamás haya visto: al corazón
del pueblo de Costa Rica. Ahí construí
mi casa. Ahí planté los rosales de mi
espíritu. Y cuando me vaya de
Muchas gracias y que Dios los
bendiga.
LA PRESIDENTA AD HOC MIREYA ZAMORA ALVARADO:
Tiene la palabra el
señor presidente de la Asamblea Legislativa Luis Gerardo Villanueva Monge.
EL PRESIDENTE LUIS GERARDO VILLANUEVA MONGE:
Señor Presidente de la República, don Óscar Arias Sánchez; señora
presidenta en ejercicio de la Corte Suprema de Justicia, magistrada Zarella
Villanueva Monge; señor presidente del Tribunal Supremo de Elecciones,
magistrado Luis Antonio Sobrado González; señoras ministras y señores ministros
de Gobierno, señores magistrados y señoras magistradas de la Corte Suprema de
Justicia, señoras magistradas y señores magistrados del Tribunal Supremo de
Elecciones, señora Contralora y Subcontralora General de la República, señora
Procuradora General de la República, señora Defensora y señor Defensor Adjunto
de los Habitantes, excelentísimo Cuerpo Diplomático, reverendísimo Arzobispo de
San José, señoras diputadas y señores diputados, señoras y señores, en nombre
de la Asamblea Legislativa doy a todos la más cordial bienvenida.
Señor
Presidente, me gustaría tener las manos llenas de pueblo y saludarlo en esta
despedida, en nombre de ese pueblo.
Usted concluye su período como Presidente de la República, pero su obra
se queda, están mapa y brújula, velas y timón de esta nave, capitán, que en
medio de la neblina y la confusión, pusimos confiados en sus manos, señor
Presidente, hace cuatro años.
Dos
veces le tocó, don Óscar, tomar el timón en aguas turbulentas, y dos veces nos
dejó encaminados hacia un destino claro y promisorio.
Nuestro
pueblo reclama hoy que no perdamos el impulso ganado, que aprovechemos el nuevo
rumbo y afiancemos la senda del progreso, de la esperanza y de los sueños que
usted ayudó a trazar.
Cada
niño y cada joven que estudian gracias al programa de becas Avancemos, pide que
no perdamos ese impulso. Cada adulto
mayor que hoy recibe una pensión digna del Régimen no Contributivo, pide que
mantengamos el rumbo. Cada joven que se
emplea en una nueva empresa, pide que no detengamos la nave. Cada campesino que atraviesa por una vía, en
buenas condiciones, pide también que sigamos el rumbo.
Hoy,
los costarricenses han vuelto a recobrar la confianza en el presente y el
optimismo en el futuro.
Bajo
su liderazgo, don Óscar, quedaron atrás los complejos de pequeñez e
inferioridad; Costa Rica se siente y se sabe grande, su determinación nos ha
permitido ganarnos un puesto de primer orden en la comunidad internacional.
Hoy,
Costa Rica no es más aquel país pequeño y aislado en territorio; es una nación
vigorosa, capaz de negociar con los más poderosos y capaz, también, de obtener
grandes victorias.
Hoy,
Costa Rica, gracias a usted, es un país que superó prejuicios y distancias, y
está posicionada con firmeza en China y Singapur, lo mismo que en el mundo
árabe, que representa una sexta parte de la humanidad, sin abandonar nuestras
vigorosas e históricas relaciones con la Unión Europea y con América del Norte.
En
medio de la más grave crisis internacional de las últimas ocho décadas, con
todo y obstáculos y discrepancias, nadie le pudo impedir que la inversión
social de Costa Rica fuese, durante su segunda administración, don Óscar, la
mayor de toda la historia nacional.
Superada
la crisis, vuelven la confianza y el optimismo; vuelven los empleos y las
inversiones; aumenta la producción y las exportaciones.
Se
marcha don Óscar, pero quedan sus obras, el reto y el reto de abrir nuevas
sendas sobre los surcos abiertos, trazando nuevos horizontes sobre las utopías
que usted hizo renacer.
Estimado
señor Presidente, luego del 8 de mayo próximo podrá volver usted tranquilo a
sus actividades como ciudadano; porque los costarricenses lo tendremos desde
ahora y siempre, en el sitial que está reservado solo para los grandes hijos de
este pueblo.
Señor
Presidente, su obra es grande, plantea retos, muchos retos que superar; pero
puede estar tranquilo, que el timón, que usted deja, queda en buenas manos,
porque Costa Rica ha sabido elegir a su sucesor, en este caso a una mujer, a la
primera Presidenta de este país, una mujer de cualidades extraordinarias.
En
nombre de esta Asamblea Legislativa, que es la representación del pueblo de
Costa Rica, a usted, don Óscar, le expresamos nuestro reconocimiento, le
expresamos nuestro agradecimiento por la excelente labor realizada.
Por
todo eso, muchas gracias, don Óscar, muchas gracias.
Señoras y señores, les ruego ponerse de pie para proceder
a retirar el Pabellón Nacional.
La señora diputada Martín Salazar y el diputado Cubero se
servirán acompañar al señor presidente de la República, doctor Óscar Arias
Sánchez, a su retiro de este recinto.
Los señores diputados Mendoza García y Céspedes Salazar
se servirán acompañar a las señoras ministras y a los señores ministros de
Gobierno.
Los señores diputados Granados Calvo y Villalta
Florez-Estrada se servirán acompañar a la presidenta en ejercicio de la Corte
Suprema de Justicia, magistrada Zarella Villanueva Monge, a las señoras
magistradas y a los señores magistrados.
Los señores diputados Avendaño Calvo y Orozco Álvarez se
servirán acompañar al señor presidente del Tribunal de Elecciones, Luis Antonio
Sobrado González, y a las señoras magistradas y a los señores magistrados a su
retiro de este recinto.
El señor diputado Mendoza Jiménez y la señora diputada
Ruiz Delgado se servirán acompañar a las señoras Contralora y Subcontralora
General de la República a su retiro de este salón de sesiones.
La señora diputada Alfaro Murillo y el señor diputado
Sotomayor Aguilar se servirán acompañar a la señora Procuradora General de la
República.
El señor diputado Víquez Chaverri y la señora diputada Venegas
Renauld se servirán acompañar a la señora Defensora y al señor Defensor Adjunto
de los Habitantes a su retiro.
El señor diputado Góngora Fuentes y la señora diputada
Acuña Castro se servirán acompañar al excelentísimo Cuerpo Diplomático al
retiro de este salón de sesiones.
Las señoras diputadas Chaves Casanova y Bejarano Almada
se servirán acompañar al excelentísimo Arzobispo de San José a su retiro de
este salón de sesiones.
Se les recuerda a los señores diputados y señoras
diputadas, que el próximo lunes, de conformidad con el Reglamento de la
Asamblea Legislativa, la sesión dará inicio a las quince horas.
Al
ser las veinte horas con veintinueve minutos se levanta la sesión.
Luis Gerardo Villanueva Monge
PRESIDENTE
Mireya Zamora Alvarado Ileana
Brenes Jiménez
PRIMERA SECRETARIA SEGUNDA
SECRETARIA